En el inicio de una nueva “temporada de incendios”, la red nacional insta a ponerse las pilas de una vez tener una política de manejo del fuego coherente

A pocos meses de que se apagaran los últimos focos de incendio en la Patagonia, y a pocos meses de que comience, nuevamente, la temporada de mayor riesgo para las grandes extensiones de bosques, desde la Red de Manejo del Fuego Rural insisten en que se corre “una carrera contra el reloj”.
Del mismo modo que ocurre con otras catástrofes, sean o no provocadas, sobra evidencia de que invertir en prevención es infinitamente menos costoso que trabajar sobre sus resultados. Las postales que dejó lo ocurrido este verano en Chubut, Santa Cruz, Neuquén, Río Negro y La Pampa así lo demuestran.
“Cada año que pasa sin ampliar la cobertura es un año en que incendios evitables se convierten en catástrofes”, señalaron desde la asociación, que, más que sólo de tecnología, se refiere a la necesidad de tener, de una vez por todas, una política de manejo del fuego coherente.

La carrera contra el reloj no habla sólo de meses, sino incluso de minutos. Para ello existen complejos sistemas de detección temprana del fuego que son guardianes tecnológicos muy eficaces pero también muy costosos.
La notable inversión en infraestructura que demandan es lo que, finalmente, condiciona su adopción. Actualmente en Argentina, aseguran desde la Red de Manejo del Fuego Rural, la incorporación de esta tecnología está ligado principalmente al sector forestal privado, concentrado en la Mesopotamia y el Delta del Paraná.
“Esto significa que vastas regiones del país carecen de sistemas automatizados simplemente porque no existe un actor privado con escala suficiente para financiarlos, o porque el Estado provincial o municipal no cuenta con el presupuesto para hacerlo por sí solo. La brecha de cobertura es, en definitiva, una brecha de financiamiento y de voluntades”, expresaron.
Evidencia de ello, sobra.
“Es un monstruo que se va llevando todo”, dice Juan Goya, ganadero de Esquel, mientras ve cómo el fuego entra a su campo y no le queda otra que esperar las lluvias

En ese sentido, desde la asociación insisten en que la problemática exige avanzar con “un modelo de gobernanza y financiamiento compartido” y que, para articular ese vínculo, “los Consorcios de Manejo del Fuego son la estructura más eficaz que existe actualmente en el país”.
Es de destacar que esa red nacional reúne a representantes de consorcios erigidos en Corrientes, Misiones y Buenos Aires, como también de agrupaciones de colaboración empresaria (ACE) de Entre Ríos. Todas ellas, iniciativas que reúnen a empresas, productores y organismos públicos para compartir infraestructura, coordinar alertas y desplegar respuestas integradas ante los incendios.
“El llamado es concreto: gobiernos, empresas del sector productivo, organismos nacionales y actores de la sociedad civil deben sentarse en la misma mesa, acordar modelos de financiamiento compartido y asumir el compromiso de que ninguna región vulnerable quede desprotegida”, expresaron.
Lo que el fuego se llevó: El impacto productivo empieza a dimensionarse en el oeste pampeano, contado por quienes pelearon con pala en mano durante noches enteras

El trabajo integrado permite, por ejemplo, coordinar el uso de pistas de aterrizaje, reservorios de agua en campos privados o maquinaria pesada en medio de la emergencia. Y sin reconocer fronteras, porque el fuego tampoco lo hace.
Pero, mucho antes de que eso ocurra, permite también trabajar en la prevención invirtiendo en tecnología que es tan costosa como avanzada.
“Aquí reside uno de los obstáculos más urgentes y menos visibles del sistema de prevención”, señalaron desde la asociación, que igualmente insiste en que “el costo de instalar y operar una red de cámaras inteligentes es incomparablemente menor al impacto económico, social y ambiental de un incendio descontrolado”.

La transformación digital ha dejado en el camino a la histórica dependencia de la vigilancia humana. Actualmente, se cuenta con dos grandes tecnologías para detectar el fuego a tiempo.
La más abarcativa es la satelital, que tiene un costo operativo directo nulo, permite una planificación macro y abarca áreas remotas. Pero carga también con la desventaja de la brecha temporal, ya que pasa sólo durante algunas veces al día, y de la nula visibilidad cuando el clima no lo permite.
El complemento ideal es el sistema de cámaras incorporadas con inteligencia artificial, que demoran de 3 a 5 minutos en emitir una alerta de incendio y tienen una muy alta precisión gracias a sus sensores. En contrapartida, exigen mucha inversión en equipamiento, infraestructura de comunicaciones, energía y mantenimiento.
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