La primera colonia francesa: la localidad que nació hace 140 años tras una gran estafa

La historia moderna de Pigüé empieza en la estación de tren. Aquí arribaron los 164 franceses que le dieron forma a la ciudad. Fue entre el 3 y el 4 de diciembre de 1884. “Todo fue idea de Francisco Issaly, desconocido durante años por los pigüenses. Eduardo Casey se llevó todos los méritos, al igual que en Coronel Suárez, pero Issaly fue quien se reunió con otro francés, Clemente Cabanettes, y se enteró de estas tierras al sur de la provincia”, anticipa para empezar con su relato Gabriela Metzler, guía de turismo de esta localidad que está al sur de la provincia de Buenos Aires.Cuenta que Issaly y Cabanettes convencieron a 40 familias de Aveyron, Francia, de venir a Pigüé. “Les prometieron un terreno, una casa y elementos de labranza. Los trajeron en tren, después de un largo viaje en barco. Pero, al llegar, se encontraron con la estación, un galpón, la casa Cabanettes y nada más. Tanto Issaly como Cabanettes habían sido estafados. Los colonos tuvieron que arrancar de cero”, agrega. Y aclara que construye buena parte de su relato sobre la base de los testimonios de Vita Pérez Issaly, la nieta de Issaly. Por entonces, Pigüé se escribía Pihué, le daba nombre a la estación y quería decir “lugar de encuentro”. A su alrededor creció esta primera colonia francesa del país, con una plaza alta –hoy, San Martín– junto a la parroquia Nuestra Señora de Luján, neogótica, que se ve (como querían los inmigrantes) desde todos los ángulos de la ciudad. Hay una avenida Casey que es el bulevar principal. La localidad cuenta con 30.000 habitantes, muchos de los cuales descienden de los colonos y aprenden francés en las escuelas públicas por ordenanza municipal. En el Parque Municipal Fortunato Chiappara se puede visitar el Museo y Archivo de la Ciudad para tomar dimensión de la osadía de aquellos franceses. Funciona en lo que era el casco de la estancia del canadiense John Sewell, casado con Mary Gorman, una de las maestras que Sarmiento trajo de los Estados Unidos. Es un espacio fundamental para entender que se autoproclamen pioneros del turismo rural: durante décadas recibieron en el campo a sus familiares europeos. Claro que, además, entre los franceses que pisaron Pigüé está el ex presidente francés François Mitterrand que llegó en visita oficial. El acontecimiento se dio el 8 de octubre de 1987, cuando estaba en funciones, y para celebrar los 103 años de la creación de la ciudad. Lo acompañó su par argentino, Raúl Alfonsín. Las crónicas de la época cuentan que con la presencia de muchos de los descendientes de los fundadores, los mandatarios llegaron al mediodía a bordo del avión presidencial, junto al canciller Dante Caputo y el embajador francés Antoine Blanca. El arribo no fue del todo feliz, ya que el ómnibus que los trasladaba al palacio comunal quedó atascado en el barro, de donde tuvo que ser rescatado por una máquina. Superado el inconveniente, el acto central se llevó a cabo junto al monumento de Clemente Cabanettes. Y Mitterrand recibió las llaves de la localidad y, al igual que Alfonsín, fue declarado huésped de honor.Uno de los platos típicos que legaron los franceses es el aligot. Se trata de una preparación tradicional que los pigüenses replicaron en su ciudad. Originario de la región volcánica de Auvergne, es un puré de papas con crema, manteca y un queso de leche de vaca típico de la región. Nació en el siglo XII porque los monjes se lo ofrecían a los peregrinos que recorrían el camino de Santiago de Compostela. Con el tiempo se convirtió en un plato festivo, asociado a la amistad y los vínculos, por el hilo de queso que se forma al levantar el tenedor para comerlo. En Pigüé lo sirven algunos descendientes de franceses y en la Confitería París. En relación a las festividades que aún se celebran en Pigüé, hay una ligada a la gastronomía: la Fiesta de la Omelette Gigante. Ocurre el primer domingo de diciembre y contribuye a fortalecer la identidad francesa de los habitantes de la ciudad. Durante el evento se usan más de 15.000 huevos, 100 kilos de jamón cocido e incontables variedades de condimentos, como el perejil. ¿Queso? La versión original no lo lleva. Esta celebración, que nació en Bessières en época de Pascuas, en nuestro país se hace desde 1999. En la actualidad reúne a 10 equipos que participan de la preparación y cocción con utensilios confeccionados a medida, en una sartén de 4,5 metros de diámetro. Una vez que está lista, la omelette se reparte entre los presentes de forma gratuita y en honor a aquellos franceses que le dieron forma a la ciudad. Datos útilesOficina de Turismo Saavedra y Pigüé. Orientan en relación a actividades para hacer en la localidad y alrededores. Av. Alsina y Rastreador Fournier. T: (2923) 65-2611. IG: @turismosaavedrapigueParque Hotel & Spa. De la familia Corvatta, tiene 26 habitaciones entre las que se destaca una gran suite. Cuentan con pileta y spa. La atención es muy buena. Desde $110.000, la doble con desayuno. Rastreador Fournier 257. T: (2923) 65-4987. IG: @parquehotel_spa Confitería París. Fundada en 1930, hace dos años que es manejada por una cooperativa. Variedad en sándwiches, minutas y pastas. Con antelación se puede pedir aligot. Todos los días de 8 a 23.30 (los domingos, desde las 16). Av. Casey 258. T: (2923) 67-7856. IG: @confiteriaparispigueMuseo y Archivo de la Ciudad. En lo que fue el casco de estancia de la familia Sewell, cuenta la historia de la ciudad. Muy buena colección de fotografías, trajes de novia y elementos de época. Abrió en 2011. De martes a viernes de 8 a 14 horas. Y sábados y domingos, de 13.30 a 18.30. Parque Municipal Fortunato Chiappara. T: (2923) 64-3445. IG: @museoyarchivopigueGabriela Metzler. Con muchos conocimientos y amor por la ciudad, propone guiadas históricas y actividades en la naturaleza. T: (2914) 31-8240
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