La historia de Michel Lotito, el hombre que comía bicicletas, televisores y hasta una avioneta

Michel Lotito nació en Francia en 1950 y durante su niñez se dio cuenta de que podía digerir elementos que otros seres humanos no. Su extraño “poder” lo volvió famoso fuera de las fronteras de su país y llegó a convertirse en un récord Guinness. El artista, como se lo consideraba, llegó a deglutir varios televisores, bicicletas, lámparas, un ataúd y hasta una avioneta. Un estómago de hierro Cualquier persona que desee consumir materiales no orgánicos posiblemente muera. Es algo que los médicos enseñan que no debe hacerse. El sistema digestivo resultaría dañado desde el esófago a los intestinos y provocaría la muerte casi de inmediato. Todo ese escenario no sucedió con Lotito, quien en 1959 descubrió que podía comer vidrio. El hecho sucedió después de que, al beber agua, el vaso se rompió en su boca y, en lugar de escupir los trozos, los masticó. Luego los tragó y esperó a que el estómago hiciera el resto. Lejos de asustarse por lo que podría ocurrir, el francés se atrevió a probar otros objetos hechos con metal. Frente a esta habilidad única en el mundo, es que diferentes gastroenterólogos analizaron su tracto digestivo y hallaron que su estómago estaba cubierto de una mucosa el doble de fuerte que lo normal y las paredes eran más gruesas. Además de la singularidad de su estómago, Lotito era capaz de consumir 900 gramos de metal al día, algo nunca visto en otro ser humano. Desde ese entonces empezó a ingerir más y más cosas; parecía insaciable. Según decía, la banana y los huevos duros le hacían mal. Bicicletas, lámparas, camas, una avioneta y un ataúdDe acuerdo a lo que informó el sitio Guinness World Records, su dieta desde 1966 incluyó 18 bicicletas, 15 carritos de supermercado, siete televisores, seis candelabros, dos camas, un par de esquís y una computadora. A tono irónico, Lotito fue el único caso en que un ataúd terminó dentro de un hombre y no al revés. Según News18, el francés fue considerado un artista. De esa habilidad, hizo una profesión. Cortaba los trozos de metal en pequeñas partes, las trituraba y luego las masticaba. Acompañaba cada ingesta con aceite vegetal y mucha agua para contribuir a una digestión sana. En 1978 se comió una avioneta Cessna 150. La aeronave fue desmantelada en miles de piezas diminutas. Lotito pasó dos años ingiriendo poco a poco el metal, el caucho, el plástico y otros componentes. “Para 1980, la aeronave prácticamente había desaparecido en su estómago”, señalaron desde el medio anteriormente citado. En su país lo apodaron “Monseieur Mangetout”, es decir: el señor comelotodo. Para 1997 ya había ingerido más de nueve toneladas de metal. En 2007, Michel Lotito murió a los 57 años. La causa de su deceso estuvo lejos de ser provocada por los materiales que comió a lo largo de su vida. Según se supo, la razón fue puramente natural.
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