Pascual Sánchez Juan, neurólogo: “Es revolucionario saber con una prueba de sangre si se tiene las proteínas del Alzheimer o no”

“El Alzheimer es una enfermedad de gente joven… que tarda 20 años en manifestarse. Tenemos que dejar de pensar que es algo que les ocurre a los mayores o ancianos”, dice el doctor Pascual Sánchez Juan (Elche, 1973). Neurólogo y experto en demencia, es el director científico de la Fundación CIEN, un centro español de vanguardia en el tratamiento y la investigación de esta enfermedad que hoy padecen más de 50 millones de personas en el mundo, cifra que se triplicará en 2050 según los cálculos.CIEN, que depende del Instituto Carlos III, combina investigación puntera con atención clínica en el Centro Alzheimer de la Fundación Reina Sofía, un espacio imponente a cielo abierto y rodeado de árboles, en Vallecas, a 20 km de Madrid, donde también funciona la residencia para personas con demencia más grande de la Comunidad de Madrid (150 internados más 50 que hacen hospital de día).Este combo convierte al doctor Sánchez Juan en un científico privilegiado para desentrañar los misterios del cerebro, ya que tiene a la mano los hallazgos del laboratorio con las manifestaciones clínicas de los propios pacientes internados allí, que son examinados semestral y anualmente con muestras de sangre y modernos métodos de diagnóstico por imágenes. Ahora acaban de inaugurar un Laboratorio de Neurofisiología y Neuromodulación que permitirá estratégicos avances en la investigación de las enfermedades neurodegenerativas por medio de técnicas no invasivas.Pero la verdadera perla de CIEN, que imprime singular potencia a esta labor científica, es un banco de tejidos que es el más importante de España. Ochocientos cerebros donados por enfermos de distintos puntos del país que murieron con demencia. Un tesoro a la hora de investigar el Alzheimer pre y post mortem al que la revista Nature dedicó un artículo hace pocos meses bajo el título Madrid’s unique Alzheimer’s research hub reaches a pivotal moment. Al frente de todo esto está el doctor Sánchez Juan, científico con experiencia profesional en centros nacionales e internacionales, que se entusiasma con lo que él llama un “panorama ilusionante” gracias a recientes avances en el tratamiento –la llegada de dos nuevos medicamentos, por ejemplo– y en el diagnóstico. Asegura, sin embargo, que donde hay que poner más el acento es en la prevención. “Al cerebro hay que cuidarlo desde que nacemos y no empezar a prestarle atención cuando nos jubilamos –dice a LA NACION en su consultorio de la Fundación CIEN–. Este sofisticado órgano alcanza su máximo esplendor a los 27 años y a partir de ahí empieza a empeorar. Por eso hay que cuidarlo desde que nacemos, desde niños”.–¿Por qué este es un momento ilusionante?–Porque venimos de dos décadas donde no se había avanzado mucho en la investigación clínica. Ahora hay dos medicamentos nuevos recientemente aprobados en los Estados Unidos, en otros países y también en Europa, y se puede hablar de importantes avances en el diagnóstico.–Qué gran noticia..–Sí, estos son dos fármacos que van contra el avance de la biología de la enfermedad. Lo que equivale a decir que son efectivos eliminando la proteína beta-amiloide, involucrada en el Alzheimer. Cuando hacemos pruebas con medicina nuclear, se ve que limpian las proteínas del cerebro. Logran un retraso del deterioro cognitivo del 30 por ciento.Mel Robbins, experta en desarrollo personal: “La confianza en uno mismo se construye a través de actos de valentía cotidianos”–¿Cómo se llaman y cómo actúan?–Una es lecanemab (Eisai y Biogen) y otra es donanemab (Ely Lilly). Son anticuerpos que actúan contra esa proteína que se acumula en el cerebro de los pacientes con Alzheimer. La otra proteína involucrada se llama tau. Los anticuerpos se unen a ellas y precipitan la eliminación.–¿En qué etapa de la enfermedad se administran?–Por lo que se ha probado hasta en los ensayos clínicos, es en las etapas iniciales de la enfermedad, en lo que llamamos deterioro cognitivo leve, es decir, cuando aún no hay una dependencia… La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por llevar al paciente a una dependencia creciente hasta que al final no es capaz de valerse por sí mismo.–Defina por favor el deterioro cognitivo leve…–Es la fase en que hay algunos fallos de memoria, algún deterioro cognitivo, pero el paciente puede llevar una vida medianamente normal. Es para esta fase, inicial y sintomática, que se usarán estos medicamentos.–¿Se podrían aplicar antes?–Cuando le hablé de avances en el diagnóstico, estaba pensando en esto justamente, ya que podrían servir muchísimo para administrar antes y lograr notoria mejoría. Ha habido un avance muy significativo, sobre todo en los últimos cuatro o cinco años, desde que contamos con los biomarcadores.–¿Cómo actúan?–Son herramientas que nos permiten diagnosticar la enfermedad con alta precisión. Hablo no solo de los síntomas que vemos hablando con el paciente, con la familia. Nos muestran si estas proteínas, beta amiloide y tau, están depositadas en el cerebro del paciente a través del análisis de líquido cefalorraquídeo, a través de una prueba de medicina nuclear, como un PET, y ahora con la gran novedad del análisis de sangre. Este último lo estamos usando cada vez más en la clínica. Es revolucionario poder saber con una prueba de sangre si la gente tiene las proteínas del Alzheimer o no.–Es un avance increíble.–Sí, principalmente en estadios sintomáticos primarios, que es donde más se ha probado. Cuando uno tiene síntomas, los primeros problemas de memoria, por ejemplo, si el marcador está elevado, la probabilidad de que esos síntomas avancen es muy elevada, por encima del 90 por ciento. Ahí hay un claro diagnóstico clínico de la enfermedad. Con este análisis ya no será necesario extraer líquido cefalorraquídeo de la médula ni hacer PET para ver las placas acumuladas. Esto es revolucionario, ya que permite identificar correctamente la presencia de esas proteínas en fases muy iniciales.–¿Ese análisis de sangre puede solicitarse en una analítica clínica normal?–Sí, se analiza el nivel de la proteína p-tau217, que viene del cerebro y aumenta en la sangre desde las fases iniciales del Alzheimer. Acá se trata de un análisis en estadios presintomáticos, que es un poco hacia donde va el futuro, a lo que llamamos prevención secundaria.–Si una persona pide ese análisis por las dudas, sin síntomas, y aparecen esas proteínas, ¿desarrollará seguro la enfermedad?–Bueno, puede darse el caso de alguien asintomático, es decir, que tiene ya la enfermedad, pero no lo sabe. Si aparece esa proteína, es el momento ideal para prevenir con esos fármacos nuevos que hoy se administran a los que tienen ya síntomas. Lo ideal sería usarlos en el período asintomático para demorar la aparición de los síntomas y bloquear el curso de la enfermedad. Eso sería muy importante.–¿Se están haciendo ensayos con estos casos?–Sí, ya hay ensayos clínicos en individuos que no son pacientes, pero que sabemos que tienen la patología en el cerebro, y se les están dando estos fármacos para bloquear esa progresión de las proteínas de las que hablábamos.–¿La presencia de esas proteínas indica que se desarrollará la enfermedad sí o sí?–El rendimiento de estos tests en gente cognitivamente sana es un poco más incierto porque tener la patología no implica al 100 por ciento que la desarrollará; no sabemos cuándo van a desarrollar los síntomas, porque hay gente que puede estar mucho tiempo con esos marcadores positivos y no desarrolla la enfermedad. Hay que ser siempre cautos porque el cerebro es muy complejo. Es el órgano más sofisticado que existe.Arthur Brooks, catedrático de Harvard: “Ser feliz es una lucha cotidiana y requiere disciplina”¿Por qué ocurre eso?–A lo mejor porque su cerebro tiene más resistencia, más resiliencia y, a pesar de tener la enfermedad, es capaz de sobreponerse a ella y buscar alternativas y no la desarrolla. A lo mejor otro, con la misma carga de esas proteínas, tiene un cerebro más frágil y la desarrolla antes. Son cosas que aún no conocemos bien y tendremos que estudiar mucho en el futuro para avanzar en la prevención secundaria.–¿En qué estadios de la enfermedad recurre la gente al neurólogo?–Cada vez más temprano. Antes era más difícil que nos llegaran los pacientes en fases iniciales, pero cada vez hay más conocimiento y llegan antes. Obviamente, depende de cada región y de cada hospital, pero la tendencia es que cada vez diagnosticamos más en estadios primarios.–¿Qué puede decir de la prevención primaria?-Importantísima. Acá decimos “curarnos en salud”, es decir, tratar a la persona cuando ni siquiera hay patología. Pero no es fácil porque uno de los problemas de nuestro sistema sanitario es que está mucho más centrado en el cuidado de las patologías crónicas y no tanto en la prevención. Hacen falta políticas, un plan…–Hablemos de qué está en nuestras manos prevenir…–Muchísimo, sabemos que en el Alzheimer los estudios indican que más o menos el 40% de las causas de la demencia son prevenibles, casi la mitad del grueso de la enfermedad. Se podría hacer mucho si se trabajara sobre las causas para prevenirlo. Hay mucho margen para mejorar.–¿Qué deberíamos hacer a nivel personal?–Hay que empezar a tomar recaudos prácticamente desde que uno nace, porque el Alzheimer es una enfermedad que normalmente se manifiesta en edades avanzadas, aunque también hay casos jóvenes. Yo tuve un caso desgraciado de una chica de 28 años que desarrolló la enfermedad, una causa genética. Heredó un gen que le produjo la enfermedad.–¿Se dan con qué frecuencia estos casos?–Son muy raros, pero los hay. No hay que pensar que el Alzheimer es solo de personas mayores. Dependiendo de la virulencia, puede afectar en unas edades u otras. Pero en general se manifiesta a partir de los 60, 65 años. Pero empezó al menos veinte años antes, y va avanzando.–¡A los 40!–Y sí, a partir de ahí más o menos ya se están empezando a acumular esas proteínas. Es una enfermedad de gente joven que se manifiesta de mayor o de anciano. No hay que esperar a la jubilación pa
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