Toy Story 5 superó los US$ 310 millones en su estreno mundial

A una semana del estreno de Toy Story 5, la cinta sobre las aventuras secretas de un grupo de juguetes que cobran vida cuando los humanos no los ven se convirtió en todo un éxito en la taquilla mundial. Es que la película producida por Pixar Animation Studios y distribuida por The Walt Disney Company logró recaudar más de 310 millones de dólares durante su primer fin de semana en cartelera. Este debut millonario no hace más que consolidar a la saga como una de las franquicias más rentables en la historia de Disney. De hecho, antes de este último lanzamiento, las cuatro películas previas ya acumulaban más de 3000 millones de dólares en taquilla global, una cifra potenciada por los miles de millones que genera su gran mercado de merchandising.Aunque el ciclo parecía haber cerrado de forma perfecta con Toy Story 3 en 2010, la decisión de revivir la historia casi una década después —una jugada que no estuvo exenta de polémica— demostró ser un negocio redondo. Tras el éxito de Toy Story 4, que superó la barrera de los 1000 millones de dólares, este nuevo estreno deja claro que la fiebre por Woody y Buzz sigue intacta.En esta nueva entrega, la conocida pandilla se enfrenta a un enemigo muy moderno: la adicción a las pantallas y el mundo digital. El conflicto empieza cuando Bonnie, que ahora tiene ocho años, recibe una tablet interactiva en forma de rana llamada Lilypad. Al obsesionarse con el dispositivo y las redes para encajar con sus compañeros, la niña comienza a dejar de lado sus juguetes clásicos.Ante esta crisis, la vaquera Jessie —quien lidera el cuarto— decide pedir ayuda por walkie-talkie a Woody, quien regresa de su vida libre junto a Bo Peep para idear un plan de rescate junto a Buzz Lightyear. A partir de ahí, la película se divide en varias aventuras. Por un lado, tras sufrir un rechazo, Jessie termina perdida y llega por accidente a la granja de Emily, su dueña original de Toy Story 2, donde descubre un conmovedor secreto familiar que sana su viejo trauma del abandono.
Leer nota completa en La Nación →