El título de esta nota es provocador, cierto. Pero es el peligro concreto que surge si se confirma el escenario planteado este mediodía por el consultor agrícola Javier Preciado Patiño, ex secretario de mercados agropecuarios del último gobierno peronista y titular de la firma RIA. En una reunión realizada en la Bolsa de Cereales, el analista pidió encarecidamente elevar al doble el consumo doméstico de biodiésel en la próxima Ley de Biocombustibles que discute el Congreso, del 7,5 al 15%, porque de lo contrario en el mediano plazo la Argentina dejará de ser competitiva en los mercados agrícolas y los productores locales no tendrán a quien vender su soja. Se los meterán…
Al cabo de la presentación, nada menos que el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CE), hizo suyo el planteo del consultor, convirtiéndolo en un reclamo sectorial.
Preciado Patiño alertó sobre lo siguiente: Brasil y Estados Unidos están incrementando fuertemente su molienda de soja para producir harina y aceite, como tradicionalmente ha hecho la Argentina. Pero además, destinan un porcentaje creciente de su producción de aceite de soja para la elaboración de biodiésel. Esto lo hacen por intereses más agrícolas que otra cosa, porque generan más demanda para sus productores y tonifican los precios.
Acá, en cambio, el consultor lamentó que la política de biodiésel ha sido errática desde 2017, cuando se tocó el pico de producción de biodiésel con casi 3 millones de toneladas. En aquel momento, la Argentina destinaba mucho aceite a ese biocombustible porque lo podía exportar y además las regulaciones internas establecían que el gasoil no renovable debía cortarse con 10% de biodiésel. Pero a partir de entonces todo se desmoronó, porque muchos mercados comenzaron a acusar al país de dúmping y el corte interno se redujo a 7,5% con la última versión de la Ley de Biocombustibles, fuertemente influenciada por los intereses petroleros de YPF.
Ahora la Argentina produce solo unas 970 mil toneladas de biodiésel anuales, según los datos de 2025, de los cales se usan en el corte 700 mil (cuando llegó a 1,2 millones toneladas) y se exportan poco más de 200 mil. Una lágrima, fue el resultado de haber renunciado a una política de expansión de los biocombustibles hace unos años.
Ahora se está discutiendo como revertir ese escenario, con dos proyectos en danza en el Senado, uno muy oficialista firmado por Patricia Bullrich, que corre con el caballo del comisario. Pero el debate se realiza en la Comisión de Energía y no interviene la Comisión de Agricultura, siendo que la base de todo son los granos. Es lo que planteó de entrada Preciado Patiño como crítica. Por eso instó a los legisladores a incorporar otras miradas.
“La Ley de Biocombustibles es de política agroindustrial. Y no es lo mismo que haya industria a que no la haya”, enfatizó, tratando de alinear esta discusión con una cuestión de supervivencia de los propios productores, que en la Argentina producen sobre todo el maíz necesario para hacer bioetanol que se usa junto a la nafta y la soja para elaborar el biodiésel que reemplaza el gasoil.
Preciado Patiño mostró una planilla de precios del pasado 17 de junio para confirmar la importancia que para los productores significa contar con una industria que muele localmente la soja. De un valor FOB de 419 dólares para la soja, la industria aceitera pagaba ese día el equivalente a 326 dólares, es decir 8 dólares por encima del valor teórico del poroto. En Bahía Blanca, en cambio, donde no hay industrias de crushing, la soja valía 310 dólares.
El ejemplo apuntó a la necesidad de que la política pública defienda a esa actor, como manera de defender también los intereses de los productores rurales. Y en ese sentido, ampliar el corte del biodiésel al 15% implicará crear mayor demanda desde las fábricas.
Sobre todo, añadió el experto, porque el mundo actual está muy lejos del que conocíamos hace treinta años, cuando en la década de los 90 comenzó el fuerte desarrollo dela industria sojera en el país. En aquel momento, dijo Patiño, se preanunciaba que la necesidad de producir cada vez más alimento sería inevitable porque la población iba a llegar a 10.000 millones de personas hacia 2050. Pero esa película cambió por completo en los últimos tiempos, con tasas demográficas decrecientes, potencias como China que ya no crecen como venían haciéndolo, una demanda de harinas proteicas estancada, y cosechas agrícolas que entonces vienen superando año a año la demanda.
“Es en este contexto que estamos discutiendo la Ley de Biocombustibles”, insistió Preciado Patiño, que pidió tener una visión más abarcativa como, al parecer, sí tienen países que comparten el podio sojero con la Argentina, Brasil en la primera posición y Estados Unidos en la segunda. Estos países de acuerdo con esta mirada, están actuando de modo diferente al de la Argentina, básicamente porque entendieron que estamos en “un mundo que no necesita que siga aumentabndo la producción de granos”.
¿Qué quiere decir? Básicamente que ambos países perciben que más que incrementar sus producciones y exportaciones de granos básicos, lo que deben hacer es buscar fórmulas para agregar valore a sus cosechas, de modo de que no se pulvericen los precios pagados a sus productores, Esto, a su vez, es una decisión estratégica para naciones que pretenden cuidar y fortalecer sus tejidos productivos. “Si esto sigue así en el año 2050 a los farmers les va a sobrar el 30%b del área de maíz”, llegó a decir Preciado Patiño.
En este sentido, lo que el especialista quiso subrayar es que ambos países están priorizando seriamente el incremento del consumo interno de sus propios granos para elaborar biocombustibles que la exportación de materias primas sin procesar. Por eso en Brasil ya están destinando 7 millones de toneladas de aceite de soja (lo mismo que toda la producción argentina) a biodiésel. Y piensan en saltar de un corte de 15% al 20%. En Estados Unidos, en tanto, la capacidad de molienda de soja está creciendo de 60 millones a 75 millones de toneladas anuales. Ambos mediante agresivos programas con mucho incentivo estatal.
“Ellos necesitan tener mercados internos sólidos para su soja. En Argentina, nuestro problema es que no tenemos mercado interno. La ganadería se lleva algo de la harina de soja, pero no tenemos casi nada de demanda de aceite para biocombustibles. Por eso ellos van en una curva ascendente y acá vamos al revés”, lamentó Preciado Patiño.
Además ambos países han comenzado a desplazar a la Argentina de los mercados que necesitan harina de soja, el principal derivado de la molienda del poroto. Como necesitan más aceite para biocombustible, producen más de este “residuo” y salen agresivamente al mercado a venderlo. la mejor prueba de ello es que Donald Trump incluye la compra de ese producto como asunto central de todas sus negociaciones bilaterales.
De allí la propuesta para duplicar de modo urgente el corte obligatorio del gasoil con bodiésel, llevándolo al 15% de inmediato, sin largas transiciones. “Estratégicamente hace más biodiésel retira oferta argentina de aceite de soja”, explicó., El mercado mundial de ese producto es de 15 millones de toneladas y Argentina lo domina en cerca del 60%. “Si nosotros retiramos aceite, eso incide en el precio”.
Idígoras, como representante del sector, validó este análisis y lo hizo suyo. “Hoy a la Argentina nos sobran 7 millones de toneladas de aceite y no sabemos a quién vendérselas. Por eso a nosotros nos obsesiona la Ley de Biocombustibles. El corte se lleva 700 mil toneladas de aceite y nosotros queremos que se lleve 1,5 millones de toneladas”, enfatizó el dirigente. Consideró que con esta medida no solo se fortalecerá el precio de ese commodity a nivel global sino que mejorarán los precios al productor local. Contó, a modo de ejemplo, que todos los días reciben en Ciara-CEC mensajes de los importadores indios de aceite, que son los principales interesados en que no suba la demanda interna de ese producto, así ellos lo pueden seguir comprando barato.
Agro & Campo
Otro enfoque necesario para discutir sobre la nueva Ley de Biocombustibles: Si no utilizamos más granos para ese destino, la soja nos las vamos a tener que meter en…
El título de esta nota es provocador, cierto. Pero es el peligro concreto que surge si se confirma el escenario planteado este mediodía por el consultor agrícola Javier Preciado Patiño, ex secretario de mercados agropecuarios del último gobierno peronista y titular de la firma RIA. En una reunión re...