“Toto” Caputo festejó la caída del precio de la urea, pero se olvidó de mencionar que el fósforo sigue carísimo

El ministro de Economía Luis “Toto” Caputo mostró optimismo en redes sociales con respecto a la caída del valor de los fertilizantes nitrogenados, un insumo clave para los cultivos invernales que se están sembrando actualmente.
El valor de la urea granulada medida en “moneda maíz”, que es el producto más abundante actualmente en la “billetera” del empresario agrícola argentino, volvieron al nivel previo al registrado antes del ataque a Irán por parte de EE.UU. e Israel.
Eso implica que los cereales de invierno están en condiciones de recibir una fertilización nitrogenada adecuada en la actual campaña, una variable clave para consolidar tanto rendimiento como el tenor proteico del grano.
Sin embargo, lo que sucede con la urea es solo la mitad de la película, ya que los precios internacionales de los fertilizantes fosfatados siguen muy elevados y la relación maíz/fósforo es mala en términos históricos recientes para el cereal.

A diferencia de la urea, los fertilizantes fosfatados –o los productos necesarios para elaborarlos– se importan en su totalidad. Si bien los valores ofrecidos en el mercado argentino están por debajo del valor de reposición –es decir, el valor de paridad de importación– la demanda sigue muy floja porque la mayor parte de los productores no quiere convalidar precios tan elevados.
En la industria de los fertilizantes ya se está descontando que este año habrá destrucción de demanda de productos fosfatados, es decir, las ventas en ese rubro serán menores a las que deberían ser en condiciones de fertilización mínima básica de los principales cultivos por implantar en 2026/27.
El interrogante es qué magnitud tendrá esa caída. Mientras que algunos esperan que sea “suave”, otros temen en sea bastante profunda. En cualquier caso, los productores que cuenten con reservas de fósforo en el campo podrán “comerse” el capital y salir airosos, pero los que ya no tengan esa posibilidad le pasarán la “factura” a los cultivos.
Se volvió a congelar la demanda de fertilizantes (pero esperar bajas de precios en fosfatados no tiene mucho sentido)

Vale recordar que los fertilizantes están exentos de IVA en Uruguay, mientras que en la Argentina la alícuota del impuesto para los nutrientes es del 10,5%. Es decir: el rol del Estado no es neutral en la situación actual.
Un factor clave es que, con la mayor parte del stock de fertilizantes fosfatados ya asegurado, una eventual baja del precio del producto en el mercado internacional no tendrá gran impacto en los valores ofrecidos en la plaza argentina, ya que los precios no pueden alejarse mucho del valor de reposición.
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