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Mundial 2026: Gelato La Boca, la heladería argentina que busca conquistar al paladar americano con dulce de leche
Abrió en 2023 en una zona exclusiva de Dallas, con la idea de llevar nuestra tradición a una ciudad joven y consumista
DALLAS (Enviado especial).- Soñar, apostar, arriesgar, crecer. Y ganar. La historia de Sofía y Martín, dueños de Gelato La Boca, una heladería 100% argentina ubicada en Snider Plaza, una de las zonas más chics dentro del área metropolitana de Dallas, tiene varios puntos en común con una selección que volvió a enamorar al mundo y es una de las grandes sensaciones del Mundial. La ambición de ir siempre por más y la necesidad de volver a conquistar cada día a un público cada vez más amplio, no solo argentino sino también estadounidense. En la cancha, con los goles, la gambeta y los toques de distinción de Lionel Messi. En el local, con una identidad bien argentina, los colores xeneizes combinados con el celeste y blanco y una obsesión bien nuestra: convertir al dulce de leche en un gusto premium para el paladar americano, una batalla que todavía sigue abierta.Sofía Sugasti y Martín Pereyra Olazabal se casaron en Buenos Aires un día emblemático para los hinchas de Boca: el 12 del 12 del 12. Cuatro años antes se habían puesto en pareja en Dallas, aunque se conocían desde chicos. El abuelo de Sofía, Roberto Vásquez Mansilla, fue durante décadas presidente del Jockey Club, y Roberto, padre de Martín, era uno de los socios que más lo frecuentaba. De hecho, en 1992, Martín llevó a Sofía a conocer la Bombonera. Después cada uno siguió su camino, hasta que Dallas y las raíces porteñas volvieron a cruzarlos. Hoy están al frente de una empresa de logística llamada 5411, en referencia al prefijo telefónico que se marca desde el exterior para llamar a la Argentina, y en 2023 decidieron dar un paso más: abrir Gelato La Boca, una heladería que busca llevar los sabores más tradicionales de la Argentina al corazón de Texas.Sofía llegó a Estados Unidos en junio de 2001. Educada en una escuela bilingüe, de chica dividía sus vacaciones entre Bariloche y Aspen, donde aprendió a esquiar. Sus padres incluso la enviaron a Austria y Colorado para perfeccionarse, viviendo con familias locales. Tras estudiar Relaciones Públicas en la UADE, decidió regresar a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades y se instaló en Aspen. Viajó con una visa Work and Travel, que por entonces permitía trabajar de manera temporal durante las vacaciones universitarias.Allí conoció a Nancy y Clint, una pareja estadounidense que buscaba una niñera para sus hijos. Empezó con ese trabajo y, después del atentado contra las Torres Gemelas y del endurecimiento de las políticas migratorias, se incorporó a la empresa familiar para poder permanecer en el país. En 2010 se reencontró con Martín, que había estudiado derecho en Buenos Aires y se encontraba preparando el Bar Exam para obtener la licencia profesional en Estados Unidos. Formalizaron la relación, Sofía obtuvo la ciudadanía y decidieron establecerse definitivamente en la ciudad. Hoy son padres de Libertad, de 11 años, y Andina, de 7.“Dallas no tiene una gran tradición en heladerías. En general, los estadounidenses compran helado envasado en el supermercado. Ahí vimos una oportunidad. El nombre surgió un poco por mi fanatismo por Boca, pero también porque buscábamos una palabra fácil de pronunciar en inglés. Y, además, el helado se come justamente por la boca. Dallas no tiene demasiados puntos de referencia vinculados con nuestro país y eso le da al local un atractivo especial que quizás no tendría en una ciudad como Miami”, explica Martín, que no solo está al frente del negocio, sino que también atiende a los clientes.“Empezamos con una cocinita casi a escondidas, vendiendo por delivery. Pero la aplicación de envíos se quedaba con un porcentaje muy alto de cada venta y el margen era mínimo. Dallas tiene una cultura muy emprendedora: llegan muchos jóvenes con ganas de abrir sus propios negocios, invertir y probar cosas nuevas. Entonces decidimos abrir un local a la calle para llegar a otro público y generar una experiencia para quienes quieren venir, sentarse y tomar un helado”, completa Sofía. Gelato La BocaGelato La Boca se encuentra unos pocos kilómetros al norte del centro de Dallas, en un paseo gastronómico exclusivo, con una estética muy similar a la de Beverly Hills. Tiene algunas mesas en la vereda, un auto ploteado con las tres estrellas de la selección argentina y dos carritos que utilizan para eventos. La clientela es mayoritariamente estadounidense, aunque durante el Mundial se llenó de camisetas argentinas.Abierto de lunes a lunes, ofrece un menú de 25 sabores, entre ellos tres variedades de dulce de leche. “La idea era que el público de Dallas probara un clásico argentino, aunque suelen elegir alguna versión derivada antes que el dulce de leche puro. A algunos les parece demasiado dulce, pero cada vez son más los que se animan”, cuentan. Los gustos más vendidos son cookies and cream (crema con chips de chocolate) y mint chocolate chip (menta granizada). “Igual, al cookies and cream le agregamos un poco de dulce de leche, je”, confiesan.El negocio funciona en sociedad con Owen, el hijo mayor de Nancy y Clint, quien también conoció la Bombonera y se convirtió en hincha de Boca. Y así, en un pequeño rincón de Dallas, nació un lugar donde conviven la pasión por el fútbol y el orgullo por el país. Más argentino que el dulce de leche.