Economía
Por qué la inversión cae hace cuatro trimestres consecutivos pese a que crece el PBI
Según los datos del Indec, la actividad se expandió 2,3% interanualmente, pero la formación bruta de capital fijo se contrajo un 11,6%
Los números de la economía argentina muestran una aparente paradoja, que protagoniza una de las variables que más intenta impulsar el Gobierno. La dinámica se refleja en las estadísticas oficiales: crece la actividad, pero se contrae la inversión.Así lo informó el Indec esta semana, al estimar que, mientras el nivel de PBI creció un 2,3% interanual en el primer trimestre de 2026, hubo en paralelo una caída del 11,6% de la “formación bruta de capital fijo”, el nombre formal con el que las estadísticas nacionales registran a la inversión, tanto del Gobierno como del sector privado, y comprende desde la compra de maquinaria o equipos de transporte hasta las construcciones.La tendencia excede al primer cuarto de este año. De hecho, en la medición desestacionalizada, la inversión acumula cuatro trimestres consecutivos de caída (-1,6%, -5%, -3,4%, -1,7%), a la inversa del PBI, que se desacelera, pero sigue en terreno positivo (0,3%, 0,1%, 1,2%, 0,7%), traccionado por las exportaciones y el consumo.“No es tal paradoja porque no es que la economía está volando. El 2,3% interanual es menos que cualquier proyección del 3% de base. Podés tener este escenario de corto plazo, pero si querés que la economía recupere dinamismo, la inversión tiene que recuperar”, explicó Gabriel Caamaño, titular de Outlier.“De hecho, en infraestructura la economía ya está complicada, porque está muy congestionada o porque se estuvo deteriorando y está detonada, como la infraestructura vial”, agregó el economista.El escenario que muestran las estadísticas oficiales parece desafiar el enfoque del Gobierno, que desde 2023 puso en marcha un esquema discursivo y de políticas orientadas a priorizar el rol del sector privado, el mercado y la inversión, por encima del fomento al consumo o al rol del sector público, afectado por el ajuste en el gasto para priorizar el superávit fiscal.Y pese a que durante la gestión de Javier Milei se impulsaron desregulaciones en diferentes sectores y bajas de impuestos, al tiempo que se sancionaron en el Congreso esquemas como el RIGI -que otorga beneficios fiscales, regulatorios y aduaneros a proyectos de inversión de más de US$200 millones en algunos sectores (minería, gas, petróleo, infraestructura, entre otros)-, esta variable todavía no despega.“Pese al creciente influjo de capitales hacia minería y Vaca Muerta, las elevadas tasas de interés activas, que aún permanecen por encima de la inflación, la anemia de la demanda interna, la elevada competencia internacional y, en menor medida, la falta de obra pública, explican por qué la inversión cayó 11% frente al primer trimestre de 2025, pico de la actual administración”, plantearon desde la consultora Equilibra, al analizar los datos del primer trimestre de este año.A su vez, en la firma consignaron que la inversión estuvo en el trimestre pasado un 3% por debajo del cuarto trimestre 2023, último de la gestión de Alberto Fernández. En esta serie, siempre según los datos del Indec, el pico se alcanzó en 2017, en la administración de Mauricio Macri.Las últimas cifras muestran una contracción de todos los rubros de la inversión. De acuerdo con los números oficiales, en el primer trimestre del año tuvieron una caída interanual las construcciones (-9,4%), el segmento maquinaria y equipos (-19,6%) y el de equipos de transporte (-19,6%), tanto en los importados como en la producción nacional. Y de mantenerse, esta tendencia puede generar problemas hacia adelante, al limitar las capacidades de expansión del nivel de actividad, el empleo y los ingresos.“El gran motor de la economía hoy son las exportaciones, que subieron más del 9%, y contribuyen al crecimiento, aunque la tendencia muestra que este se viene desacelerando”, dijo a LA NACION el economista Martín Polo, de la firma Cohen, sobre la expansión del PBI, que promedia una alza de 0,6% trimestral en los últimos cinco trimestres.“Lo que más preocupa de la inversión es que no está siendo protagonista, pese a que lo que está haciendo el Gobierno es endulzar el oído del inversor; por eso mejora el precio de los activos financieros, baja el riesgo país y demás. Pero los números muestran que no está siendo protagonista y hace que cada trimestre la inversión en términos del PBI sea cada vez más baja. Hoy está en el 17%, y los que estudian el crecimiento estiman que para que una economía crezca en el largo plazo alto debería estar en un ratio de arriba del 20%”, planteó Polo.En este escenario, el Gobierno apuesta por el RIGI (y el súper RIGI, actualmente en discusión en el Congreso) para generar incentivos para la inversión. Según estimaciones oficiales, ya fueron aprobados 16 proyectos en este esquema, por montos de US$29.892 millones comprometidos (hay otros 25 en evaluación, por otros US$111.037 millones presentados), aunque tanto por las condiciones del régimen (escasa exigencia de insumos o producción local) como por los plazos (40% debe ejecutarse en los primeros dos años del proyecto), puede demorar en impactar en la dinámica concreta de la economía local.“Una cosa son los anuncios y otra cuándo se empieza a trabajar. Hasta que no viene la máquina y se contrata a la persona que hace el pozo, las cuentas nacionales no lo registran. El Gobierno llena de espuma al RIGI, pero la economía es mucho más amplia. Hoy el país tiene US$100.000 millones de inversión por año. El RIGI está muy bien, es muy bueno para algunos sectores, pero no alcanza para todos y no compensa lo que falta o se contrae en otros”, concluyó Polo.