El camino hacia un futuro sostenible: tres industrias clave lideran el cambio a través de la innovación y la cadena de valor

En el marco de la décima edición del evento de Sustentabilidad, organizado por LA NACION, referentes de la agroindustria, la biofarmacia y el sector forestal —tres sectores productivos completamente distintos pero alineados bajo un mismo objetivo— debatieron sobre cómo la sustentabilidad dejó de ser una opción para transformarse en el eje central de los negocios a largo plazo.A pesar de sus diferentes campos de acción, Jorge Bassi (Bunge), Luciana Krsul (AstraZeneca) y Kevin Saramaga (Patagonia Flooring) coincidieron en que el cuidado del medio ambiente requiere de innovación constante, certificaciones rigurosas, cultura interna y una fuerte articulación con toda la cadena de valor para generar un impacto real y medible.Para las grandes empresas, el compromiso con el entorno ya determina el rumbo financiero y productivo. En diálogo con la periodista Carla Quiroga (LA NACION), Bassi, director de Marketing y Nuevos Negocios de Bunge, sostuvo que “hoy la estrategia de la sustentabilidad es transversal a todas las decisiones de la compañía, especialmente a las decisiones de inversión”, y agregó que “una compañía que se ve en el largo plazo necesariamente tiene que tener foco en la sustentabilidad”.Bassi detalló que la firma cuenta con metas claras, como la de alcanzar el 30% del consumo de energías renovables y hacer un uso más eficiente de la energía. Al formar parte de las cadenas de alimentos y de energía, el directivo destacó el rol del campo: “El agro hoy es uno de los proveedores principales de la energía verde y en esas cadenas nuestro compromiso no es solo bajar nuestra huella ambiental, sino lograr productos, materias primas para la alimentación, para los biocombustibles que tengan foco en la huella de carbono para proveer de soluciones a esas industrias”.Por su parte, desde el sector biofarmacéutico, Krsul, Policy & Advocacy Lead AstraZeneca Argentina y Líder del Comité de Sostenibilidad de AstraZeneca Cono Sur, explicó que la agenda de la empresa se sostiene en tres pilares específicos, orientados a “actuar por el clima y la naturaleza, pero siempre teniendo en cuenta un sistema de salud equitativo y saludable que incluye la resiliencia del sistema de salud y que sea más equitativo”.En sintonía con la protección de la naturaleza, Saramaga, director de Operaciones de Patagonia Flooring, rompió con los prejuicios que giran en torno a la industria maderera: “La madera es uno de los elementos más sustentables en los que se puede uno apoyar para la construcción como decoración de una casa”.Saramaga describió a los árboles como “baterías que absorben dióxido de carbono durante toda su vida”. Explicó que el carbono absorbido durante los años de crecimiento permanece almacenado dentro de la madera por el tiempo que dure el producto final, lo que puede significar entre 80 o 100 años más. “Un piso de madera maciza de 2 cm de espesor de 100 m² almacena entre 1 y 2 toneladas de dióxido de carbono”, ejemplificó y agregó que su extracción y procesamiento demanda poca energía o temperatura en comparación con materiales como el porcelanato, el hierro o el acero.Innovación y certificaciones: las herramientas para “producir más con menos”El desafío de incrementar la producción reduciendo el impacto ambiental es una realidad compartida que requiere de tecnología y validación externa. Bassi afirmó que es posible, aunque “es un desafío enorme en el que la innovación juega un rol central”.Desde Bunge destacaron el programa Ígaris, mediante el cual midieron la huella de carbono de más de 2 millones de hectáreas en los últimos años, compartiendo los resultados con los productores agropecuarios. Asimismo, Bassi detalló que trabajan con fertilizantes biológicos y con aditivos de menor impacto. Sin embargo, la innovación de mayor impacto radica en la introducción de nuevos cultivos en la Argentina. Esto permite una intensificación de la agricultura: “El productor hace más cultivos por año, lo que implica que haya más fotosíntesis, más fijación de carbono, más raíces creciendo; el suelo se protege de otra forma, la microflora y microfauna están mejor establecidas y con ese superávit de producción estamos certificando aceites para la industria del biocombustible”.En el sector de la madera, la validación de estos procesos sustentables llega a través de rigurosos sellos internacionales. Saramaga destacó con orgullo: “Somos la única empresa de pisos de madera con certificación FSC (Forest Stewardship Council), que es una organización que certifica que toda la madera que utilices tiene cadena de custodia y proviene de bosques certificados manejados de forma responsable y sustentable”.Esta certificación asegura un manejo del bosque donde solo se extraen entre 10 y 12 árboles específicos por hectárea. “Se extraen esos árboles y con eso generas que al suelo del bosque le llega más luz, los demás árboles crecen más rápido, podés entrar nuevamente dentro de 10 o 15 años a extraer otros árboles y el bosque permanece inalterable por generaciones”, argumentó el empresario. Además, mencionó que esto les otorga una ventaja clave al proveer a oficinas que buscan la certificación edilicia LEED: “Lo que más puntos aporta en un proyecto de ese estilo es usar madera certificada, que es muy amigable con el medio ambiente”. Comités internos, laboratorios modelo y restauraciónEl compromiso ambiental de estas organizaciones no se queda en los papeles sino que se traduce en acciones diarias y operativas. En el caso de AstraZeneca, Krsul relató cómo estructuraron su estrategia interna en el Cono Sur: “Creamos un comité de sustentabilidad compuesto por distintas áreas de la empresa desde el que decidimos qué acciones estratégicas vamos a hacer: desde renovar la oficina, transformarla con materiales sustentables, de renovar la flota de vehículos hacia híbridos o eléctricos a consumo sustentable también”.En este sentido, la ejecutiva resaltó un hito regional: “Tenemos un laboratorio provisto de energía eléctrica e incluso fue nuestro primer laboratorio en el país en recibir la certificación My Green Lab”.Por el lado de Patagonia Flooring, la bajada cotidiana del cuidado ambiental se ve reflejada de forma directa en su unidad de negocios enfocada en el reciclaje y la restauración de pisos instalados, siendo representantes de la firma sueca Bona. “A veces un cliente quiere cambiar el piso porque no le gusta, quiere otro color o está rayado. Son pisos de madera no intervenidos a los que les extendemos la vida útil”, señaló y destacó que el ahorro en la huella de carbono entre restaurar y poner uno nuevo es del 90%.La sostenibilidad también requiere transformar el entorno y colaborar con los actores externos de cada cadena. En el ámbito de la salud, Krsul compartió que la firma vincula la salud del planeta con la salud pulmonar, abordando patologías como el asma, la EPOC y el cáncer de pulmón, con capacitaciones en provincias como Salta, Chubut y Córdoba. En esta última, detalló, “hemos logrado capacitar de manera conjunta con el Ministerio de Salud a más de 500 profesionales de la salud de la atención médica, sobre todo primaria, sobre enfermedades respiratorias, sobre su correcto manejo, su prevención, detección temprana”.Del mismo modo, Bunge trabaja codo a codo con el productor agropecuario, abriéndole oportunidades de negocio basadas en la rentabilidad y el cuidado del suelo a largo plazo. Según Bassi, existe una nueva generación que impulsa este cambio. “El productor argentino es joven y tecnológico y tiene una mirada muy interesante sobre las oportunidades de la eficiencia de recurso. Creemos que la Argentina tiene una buena oportunidad de base para captar esta nueva situación de negocios”, sostuvo.
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