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Venden la mítica Villa Certosa de Berlusconi a la familia real de Qatar
Los Al-Thani, que ya tienen inversiones en la isla de Cerdeña, habrían desembolsado 350 millones de euros por la también llamada “Versalles de Porto Rotondo”
ROMA.- Después de idas y venidas, Villa Certosa, la famosa y extravagante mansión de Cerdeña del fallecido magnate y político Silvio Berlusconi, por la que desfilaron políticos de todo tipo, finalmente fue vendida.Según el Corriere della Sera, que citó fuentes cercanas a la familia del Cavaliere, la propiedad fue adquirida por los Al-Thani, la familia real de Qatar, por 350 millones de euros. Se trata de una cifra inferior a la estimación de mercado de aproximadamente 500 millones de euros. Los herederos de Berlusconi decidieron poner la propiedad a la venta tras el fallecimiento del ex primer ministro el 12 de junio de 2023.Los Al-Thani ya cuentan con una presencia consolidada en Cerdeña, donde tienen importantes inversiones que abarcan desde la Costa Esmeralda hasta el Hospital Mater de Olbia.La operación se habría llevado a cabo a través de Constellation Hotels Holding Ltd. SCA, una empresa con sede en Luxemburgo que representa uno de los principales vehículos inmobiliarios internacionales vinculados a los intereses de la comunidad financiera qatarí y, en particular, al jeque Hamad bin Jassim al-Thani, ex primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar.Con detalles kitsch como un falso volcán, un anfiteatro o un puerto privado oculto digno de una película de James Bond, Villa Certosa siempre fue un sitio legendario. Y exagerado: más grande que el Vaticano, con su enorme parque, siete piletas al aire libre, spa, siete casas para huéspedes, cabañas dispersas, campos de fútbol, campos de golf, atracciones infantiles, jardín medicinal, la Gruta de Neptuno, helipuerto, búnker nuclear y área de talasoterapia.Invitados por el magnate y expremier, que quería deslumbrarlos, pasaron por allí desde su amigo Vladimir Putin hasta el entonces presidente estadounidense George W. Bush, el premier británico Tony Blair, el francés Nicolas Sarkozy, los españoles José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar, el egipcio Hosni Mubarak y el checo Mirek Topolanek, recordado por haber aparecido en fotos al borde de una pileta en paños menores, rodeado de chicas semidesnudas.Villa Certosa, en efecto, también fue el reinado de la transgresión, la mansión del lujo exagerado, de los escándalos, de las fiestas prohibidas y el símbolo del “berlusconismo”, una época que quedó atrás.La historia de Villa Certosa comenzó en la década de 1970. Al Cavaliere, entonces empresario en ascenso, le gustaba ese terreno que entonces se llamaba “Villa Monastero”, ubicado en Punta Lada, Porto Rotondo, enclave de la magnífica Costa Smeralda, que se asoma sobre el mar azul del golfo de Marinella. Su propietario era Flavio Carboni, una de las figuras más controvertidas de la historia italiana reciente, condenado en los años 80 por la bancarrota del Banco Ambrosiano, aunque absuelto por el homicidio de su directivo, el “banquero de Dios”, Roberto Calvi, y condenado más tarde por pertenecer a la Logia Masónica P3.Fue justamente cuando Carboni, socio de negocios de Berlusconi en ese tramo de la costa sarda, se encontraba en la cárcel por el crack del Banco Ambrosiano y atravesaba graves problemas financieros, que decidió vender esa propiedad de ensueño.Después de la compra de la también llamada “Versalles de Porto Rotondo”, Berlusconi la refaccionó a través de su arquitecto de confianza, Gianni Gamondo.Bajo su dirección, la propiedad fue ampliándose luego de forma progresiva y obsesiva hasta alcanzar 4500 metros cuadrados, con 126 habitaciones y un parque de unas 120 hectáreas. Allí no solo invitaba, para impresionar, a colegas del mundo de la política internacional. Nadie olvida cuando en 2004 salió a comer a Porto Rotondo junto a Tony y Cherie Blair, muy bronceado, con un pañuelo tipo pirata en la cabeza —probablemente porque se había sometido a un trasplante capilar— y una túnica blanca, para alegría de camarógrafos y fotógrafos. También solía invitar a políticos italianos, actores, actrices, cantantes y futbolistas.Aunque lo que más se recuerda de Villa Certosa es el escándalo del verano de 2006, cuando el diario El País publicó fotos tomadas el año anterior por el paparazzo sardo Antonello Zappadu, en las que se veía a chicas en colaless y topless y a un hombre desnudo al borde de una pileta: el antes mencionado Mirek Topolanek.En la era de las fiestas “bunga-bunga” con menores, que llevó a Veronica Lario, su segunda esposa y madre de sus tres hijos menores, a denunciarlo públicamente y pedirle el divorcio, Berlusconi —protagonista de decenas de procesos judiciales— también fue investigado por abuso de poder por trasladar en vuelos militares a modelos invitadas a una mítica fiesta de fin de año que se celebraba en Villa Certosa.Después de esas temporadas de excesos, con Berlusconi ya alejado del poder político, sin su harén, controlado por sus últimas parejas y cada vez más anciano, Villa Certosa volvió a convertirse en un lugar más tranquilo.