Deportes
Ajedrez y el Mundial: las afinidades que surgen donde no parece haber nada en común
Varios futbolistas son seguidores del juego-ciencia
En apariencia, el fútbol y el ajedrez tienen poco o nada en común, y son formas distintas de practicar el deporte. El uno, como otros deportes físicos, es movilidad, acción, una síntesis de cualidades físicas; el otro es quietud, reflexión, introspección. Con todo eso, un examen más detenido permite identificar algunas afinidades. Primero, que aspectos esenciales de las actividades lúdicas, como la pasión o la creatividad, están presentes en ambos. Luego está la estrategia; en el fútbol, el director técnico hace las veces de cerebro ajedrecista. El dominio del centro es importante en los dos deportes, así como el control del espacio. En la táctica también hay similitudes: en el ajedrez, y lo mismo en el fútbol, se amenaza entrar por un flanco, para distraer la defensa y luego hacerlo por el otro. El interés de los ajedrecistas por el fútbol es masivo. Por ejemplo, Garry Kasparov, campeón mundial de ajedrez durante quince años, es un reconocido seguidor del fútbol. Con motivo de la polémica eliminación de España en el mundial de Corea y Japón 2002, cuando a los españoles les anularon dos goles en el partido frente a Corea del Sur, Kasparov escribió un artículo en el diario español El País en el que expresaba su indignación por el hecho.También tenemos historias de jugadores de ajedrez que han sido futbolistas. El caso más señalado quizás sea el del noruego Semion Agdestein, que llegó a jugar en la selección de su país, pero una grave lesión de rodilla lo marginó de este deporte. Paradójicamente, luego se dedicó de lleno al ajedrez, y consiguió varias metas impresionantes: obtuvo el título de gran maestro, fue durante mucho tiempo el mejor ajedrecista de Noruega y su primer tablero olímpico, y lo más saliente de todo, fue el primer y más importante entrenador de Magnus Carlsen. De modo que la trunca carrera de Agdestein como futbolista, dio lugar a una muy exitosa como ajedrecista. Carlsen, por su parte, es un gran aficionado al fútbol. Sabido es que tiene amistad con el delantero Erling Halaand, y que este último es un entusiasta impulsor del ajedrez. El goleador es uno de los inversores principales del circuito Norway Chess, que incluye tanto torneos magistrales de alto nivel, como otros para simples aficionados. En su momento, Halaand declaró: “El ajedrez es un juego increíble, agudiza la mente y tiene claras similitudes con el fútbol. Hay que pensar rápido, confiar en los instintos y anticiparse a varias jugadas”.Unos cuantos jugadores del presente Mundial de fútbol son aficionados al ajedrez. Uno de ellos es el crack francés Michael Olise, quien varias veces ha enfatizado su gusto por el juego ciencia. Cuando Olise jugaba en Crystal Palace, en la liga inglesa, le enseñó a jugar a su entonces compañero, hoy en el Arsenal, Eberechi Eze, inglés e hijo de padres nigerianos, que también juega en el Mundial, y que se transformó en un entusiasta ajedrecista, al punto de que incluso ganó un torneo de ajedrez de famosos. Pero tal vez, el más fanático ajedrecista entre los futbolistas del mundial, sea el egipcio Mohamed Salah, quien se declaró “adicto” al ajedrez, al punto de jugar casi todos los días en diferentes plataformas especializadas.Por otra parte, y más allá del conocimiento que se pueda tener del ajedrez, su prestigio como juego de inteligencia y estrategia, con la estética estilizada de sus piezas, tiene un enorme atractivo publicitario, como queda visible en un conocido montaje en que Messi y Cristiano Ronaldo juegan una partida.Queda claro entonces que ambas actividades son muy compatibles, y puede que complementarias, para la salud física y psíquica del individuo.