El estudiante asesinado por motochorros fue baleado en una zona que suma varios homicidios en pocos meses

Lautaro Servin, de 17 años, salió de su casa, situada en Rafael Calzada, ayer a las 7.30 para ir al colegio en el que cursaba el último año del secundario, en la localidad de San Francisco Solano. Nunca llegó.Su padre lo acompañaba hasta la avenida, debido a que a esa hora todavía estaba oscuro y no había luminaria pública. A las 7.40, padre e hijo caminaban por la calle El Benteveo. Todavía le faltaban tres cuadras para llegar a la parada de colectivos de la avenida San Martín y tomar el colectivo de la línea 257 hasta el colegio, situado en San Francisco Solano.Aún era noche cuando, al llegar a la esquina de El Benteveo y Rivadavia fueron interceptados por tres asaltantes que circulaban en dos motos.Con una clara división de roles, uno de los delincuentes descendió de una moto y apuntó con su arma a Marcelo Servin, el padre de Lautaro. A punta de pistola, el delincuente exigió que entregara el celular. Durante un forcejo con las víctimas, otro de los asaltantes disparó cuatro balazos. Dos de los proyectiles hirieron de gravedad a Lautaro.Luego de balear al adolescente y de apoderarse del teléfono del padre del menor, los tres ladrones huyeron a bordo de las dos motos, una de ellas modelo Enduro, pintada de rojo y blanco. Lautaro cayó al piso y comenzó a convulsionar. Los delincuentes, al ver que seguía con vida, habrían vuelto abrir fuego otras tres veces antes de escapar por Rivadavia en dirección a Presidente Perón.Desesperado y a los gritos, el padre de Lautaro pidió ayuda. Uno de los vecinos escuchó la súplica y, a bordo de su automóvil llevó al adolescente al hospital Oñativia, de Rafael Calzada, en el partido de Almirante Brown.A pesar de la rapidez con la que el vecino y el padre de Lautaro recorrieron las casi 30 cuadras que separan la escena del ataque del centro de salud, cuando los médicos del shock room del hospital Oñativia asistieron al adolescente comprobaron que había fallecido. Dos de los balazos disparados por los delincuentes impactaron en el pecho del menor y provocaron la muerte.Hasta el momento, la policía no logró identificar ni apresar a ninguno de los tres delincuentes que atacaron y mataron a Lautaro.Un vecino que vive enfrente de la escena del crimen contó detalles del hecho y reclamó más presencia policial en la zona para evitar otra tragedia.“Cuando fueron sorprendidos por los ladrones en motos el hijo lo quiso agarrar al padre y le pegaron dos tiros. Se tiró para salvar al padre. Uno de los vecinos ofreció su automóvil para llevarlo al hospital. Acá estamos desprotegidos”, dijo uno de los vecinos del barrio.La investigación del homicidio quedó a cargo de la La Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 4 de Almirante Brown, de la fiscal Vanesa Scanzani, quien calificó el hecho como “homicidio en ocasión de robo”. Una de las primeras medidas ordenadas por la represente del Ministerio Público fue que los efectivos de la comisaría de Rafael Calzada realicen un relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona con el objetivo de reconstruir el recorrido que hicieron los delincuentes después de matar a Lautaro.Además, la responsable de la investigación dispuso que los policías busquen testigos con el fin de establecer si los asaltantes habían cometido otros robos en la zona o si alguno recordaba haber visto la moto Enduro roja y blanca por el área, situada en el límite entre los partidos de Quilmes y Almirante Brown.Una zona peligrosaEl homicidio de Lautaro no fue un hecho aislado en la zona. El 15 de diciembre pasado, el dueño de la heladería situada a cuatro cuadras del lugar donde mataron al adolescente, fue asesinado de dos balazos.El ataque, que terminó con el homicidio del comerciante, de 40 años, ocurrió en la esquina de la avenida San Martín y El Picaflor.Hace un año, Stella, una jubilada de 71 años, fue asesinada por una pareja de ladrones que entró en su casa para robarle.El homicidio ocurrió en la vivienda situada en San Luis al 1600 y el cuerpo de la mujer fue hallado en la habitación de la víctima. La policía llegó al lugar a raíz de un llamado al número de emergencias 911, en el que una familiar denunció que no tenía noticias de su prima.Cerca del lugar donde mataron a Lautaro, pero en la localidad de San José, en el partido de Lomas de Zamora, el 24 de abril pasado fue asesinado otro estudiante.Agustín Rivero, de 21 años, no se resistió a entregarle su celular al ladrón que bajó de un Volkswagen Voyage y le apuntó con un arma. Sin embargo, el delincuente le disparó un balazo en el abdomen. Rivero falleció cuando lo llevaban al hospital de Gandulfo.El homicidio ocurrió en el contexto de un raid delictivo que comenzó con el robo del Volkswagen Voyage tres horas antes, en Lanús y siguió con la sustracción de una Renault Kangoo, veinte minutos antes del crimen.La víctima volvía a su hogar junto con un amigo, luego de la jornada de estudios en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. El joven cuya vida fue arrebatada por ladrones cursaba la carrera de Administración de Empresas en la Facultad de Ciencias Económicas de la mencionada casa de altos estudios.Según fuentes policiales y judiciales, el homicidio de Agustín ocurrió en la esquina de Dinamarca y Ericson. La avenida Pasco separa las localidades de Rafael Calzada, donde mataron a Lautaro, de San José, donde fue asesinado Agustín. Un amigo de la víctima, también de 21 años, alertó al número de emergencias 911 sobre el ataque. Cuando los policías de la comisaría 6°, de Lomas de Zamora llegaron a la escena del crimen, advirtieron que había cámaras de seguridad del centro de monitoreo municipal. A partir de la revisión de las grabaciones de esas cámaras fueron identificados dos imputados.Por el homicidio de Agustín fueron apresados dos sospechosos. Mientras que por el asesinato de Lautaro, todavía no habían ningún detenido.
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