“Nunca había oído hablar de sífilis”: los videos de una joven con la enfermedad que se hicieron virales y encienden alertas

“Cuando recibí el diagnóstico, quise gritar, porque me duele y me enoja mucho lo que pasó. Estoy enojada conmigo misma, me culpo por no saber. Nunca en mi vida había escuchado hablar de sífilis, no sabía ni cómo se contagiaba. El médico me hablaba y yo estaba congelada, como en pausa. No sabía si me estaba diciendo que me quedaba un mes de vida o si tenía solución. Y pensaba… ¿cómo puede ser que no supiera nada?”. La que habla es Shadia Brigitte Giménez, una joven de 23 años que vive en Bahía Blanca. Por estos días se volvió viral una serie de videos que viene subiendo desde el día en que decidió ir al médico por una gran ampolla que le había salido en el labio. Primero creyó que era un herpes y después temió que fuera un cáncer. Finalmente, tras hacerse una biopsia, un cirujano maxilofacial le confirmó que era sífilis, una infección de transmisión sexual (ITS) que viene aumentando su incidencia de forma preocupante entre adolescentes y jóvenes, principalmente por el no uso de preservativos durante las relaciones sexuales.Shadia mira a cámara y cuenta su experiencia, a lo largo del mes y medio que duró, desde la primera consulta hasta ayer, cuando finalmente terminó el tratamiento y se encuentra dada de alta. En diálogo con LA NACION, explica: “No tenía muchas personas con las que hablar y pensé hacer el video como desahogo”. Pero, de alguna manera, en esa catarsis está a la vez generando consciencia sobre un tema que afecta cada vez a más personas de su edad.En la ciudad de Buenos Aires, al igual que en el resto del país, se registra un aumento histórico en los casos de ITS, siendo la sífilis la más destacada. Este alza afecta principalmente a la población de 15 a 39 años.Según datos que aporta Luciana Spadaccini, infectóloga de la Fundación Huésped, del Boletín Nº 42 de Respuesta al VIH y las ITS en la Argentina de diciembre 2025, la tasa de sífilis pasó de 56,1 casos cada 100.000 habitantes en 2019 a 93 por 100.000 en 2024. “La tendencia continuó en 2025, con 46.613 casos confirmados, un 71% más que la mediana del período 2020-2024 (Boletín Epidemiológico Semana 53, 2025). Cabe señalar que la magnitud real del problema podría ser mayor si se considera el subregistro de casos. Sin embargo, comprender el fenómeno únicamente desde las cifras resulta insuficiente. Existe un lado menos visible de la epidemia de ITS, vinculado a transformaciones biomédicas, sociales y culturales que han modificado las conductas sexuales y la percepción del riesgo”, dice.Contar el proceso “Ayer terminé el tratamiento. Ya la bacteria no está en mi cuerpo. Y tampoco contagio”, comenta Shadia. Cuando habla frente a la cámara de su celular, lo hace con claridad y gran emoción. Los videos, desde el primero, se volvieron virales. A su primera cuenta en Instagram, cuando tuvo un crecimiento tan rápido (pasó de 2000 seguidores a 91.000) la red social se la cerró; mientras apela que se la devuelvan, abrió otro perfil, que ya tiene 61.000 seguidores y desde donde mostró todo el proceso: el día de la biopsia, la espera de los resultados, la angustia de no saber qué iba a pasar, el temor a tener cáncer como varios en su familia, hasta llegar al diagnóstico. En el último video, finalmente cuenta el alivio que sintió, pero a su vez el dolor y la bronca por no haber sabido nada sobre la sífilis ni sobre cómo cuidarse. View this post on Instagram “Estoy enojada conmigo misma. Toda mi vida mantuve lejos a los hombres, y al sexo. Y cuando los recibí en mi vida, a veces lo hacía sin tener ganas, incluso haciendo cosas que no quería o no me gustaban. No voy a entrar en detalles, en realidad nadie me obligó, nadie más que yo misma queriendo tapar lo que sentía respecto a esto. Por eso me sigue doliendo. Deseo que este video sirva para que tomen conciencia para cuidarse, para ser meticulosas y meticulosos sobre cómo y con quién nos relacionamos. Soy responsable de no haberme cuidado, tal vez, y de no haber tomado dimensión de las consecuencias”, explicó Shadia. “A lo largo de todo este proceso, recibí muchos mensajes de apoyo y de personas que me decían que habían aprendido algo de lo que yo conté. Pero también recibí muchos mensajes agraviantes, diciéndome cosas muy feas. Y eso también es ignorancia. Y la ignorancia causa daño. Las infecciones de trasmisión sexual son un problema de salud, no de valores. La verdad es que ni yo sé cómo me contagié. Como expliqué en los videos, las formas de contagio son muchas, ya que solamente con entrar en contacto con una llaga, úlcera, ampolla de una persona infectada puede haber contagio. La bacteria entra por pequeñas lesiones, y en cualquier persona”, apunta.La lesión que Shadia tuvo en el labio se originó, según ella misma explica, a raíz de una situación de estrés laboral. “Siempre tuve la costumbre de morderme el labio, pero se nota que como estaba bajo mucha presión, ese hábito me provocó una lastimadura, que terminó siendo la puerta de entrada para la bacteria”, expresa. View this post on Instagram Finalmente, después de atravesar una situación difícil en el café en el que trabajaba, recibió el telegrama de despido y actualmente está sin trabajo. “Sigo buscando. Recién ayer recibí el alta”, comenta a LA NACION. El cirujano maxilofacial, con el diagnóstico del laboratorio en mano la mandó a ver a un infectólogo, y pocos días después inició el tratamiento, que consiste en la aplicación de penicilina. En su caso fueron tres aplicaciones, lo que produjo que la ampolla que tenía en el labio desapareciera y el labio inferior se sanara.“Cuando te dicen que tenés sífilis, no sabés que pensar. Yo estaba en el consultorio con mi tía y me quedé helada. No podía hablar. Mi tía me decía, hacé todas las preguntas ahora, pero mi cabeza no paraba de dar vueltas. ¿Me voy a morir? ¿Voy a tener la enfermedad de por vida? ¿Voy a contagiar? Mientras el médico me explicaba que tenía tratamiento, no podía dejar de pensar cómo me había contagiado. ¿Realmente puede ser que se sepa tan poco de una enfermedad que afecta cada vez a más gente de mi edad?”, dice Shadia.Efectivamente, la falta de información y las formas de evitar el contagio son desconocidas por gran parte de la población. Hay un dato que es elocuente: en el país, solo el 15% de las personas que concurren a hacerse un test de VIH utilizó preservativo en su última relación sexual. El 14% dice que lo usa siempre; el 65%, a veces; y el 20%, que no lo usa nunca, según datos de la organización AIDS Healthcare Foundation Argentina (AHF Argentina), tal como publicó LA NACION. En 2012, cuando esta organización inició los testeos en el país, el 40% de las personas que se acercaban para hacerse el test afirmaban que sí se habían cuidado con ese método. Es decir que, en 14 años, la caída del uso fue abrupta.El informe Global AIDS Update 2025 de ONU SIDA, indica que la compra de preservativos a nivel mundial cayó un 30%. En la Argentina, los números de la industria indican que la caída es similar o mayor. Los cambios culturales, el uso de otros métodos anticonceptivos y la falta de inversión pública en campañas de concientización aparecen entre las causas. Los especialistas apuntan que estos números podrían ser mucho mayores si se mira solo a la población adolescente y señalan entre las causas la transformación de una generación de que ya no le teme al sida y logra prevenir efectivamente los embarazos con otros métodos. Así, al tiempo que bajaron de forma considerable los embarazos y partos de adolescentes (la caída fue del 66% desde 2014), crecen los contagios de ITS; entre ellas, la sífilis, como el caso de Shadia. “El uso de preservativos ha disminuido drásticamente. No solo se ve en las estadísticas, sino también lo notamos en el consultorio, tanto en el sistema público como en privado, por el aumento de motivos de consulta por situaciones relacionadas al no uso del preservativo, como la solicitud de anticoncepción de emergencia, síntomas relacionados con ITS o simplemente miedo luego de no haberse cuidado”, detalla Julieta Nachajon, médica pediatra especialista en Adolescencia, secretaria del Comité de Adolescencia de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).“La OMS calificó el declive como alarmante. Durante muchos años se trabajó sobre medidas de prevención en relación a los cuidados en las relaciones sexuales. El uso de preservativo en las adolescencias y juventudes estaba más instalado y había más conciencia sobre su importancia para prevenir, sobre todo, la transmisión del VIH. Existían campañas masivas sobre estos temas, pero si nos ponemos a hacer memoria, ¿cuál fue la gran última campaña pública que recordamos sobre este tema?”, agrega Juan Pablo Bria, pediatra especialista en adolescencia, prosecretario del mismo comité de la SAP.“Y a pesar de tantos años de hablar sobre estos temas, aún existe la creencia de que si la persona con la que voy a estar es amiga, es buena o parece sana, no va a transmitirme ninguna infección”, concluye Bria.
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