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Sánchez desconoce el resultado y denuncia fraude mientras Fujimori se encamina a una ajustada victoria
Con más del 99,7% de los votos escrutados, la candidata de derecha mantiene una ventaja de poco más de 40.000 sufragios; el oficialista llamó a la “resistencia patriótica” y pidió anular el voto del exterior
LIMA.– El candidato presidencial de izquierda Roberto Sánchez anunció que no reconocerá los resultados de la segunda vuelta electoral en Perú y denunció la existencia de un “fraude en desarrollo” que, según afirmó, favorece a su rival, la derechista Keiko Fujimori, en un escenario de máxima paridad y creciente tensión política.Con el 99,718% de las actas contabilizadas, Fujimori obtiene el 50,110% de los votos frente al 49,890% de Sánchez, una diferencia de 40.468 sufragios que, de acuerdo con analistas, muestra una tendencia favorable a la candidata conservadora a medida que avanza el recuento final y la revisión de votos impugnados del balotaje celebrado el 7 de junio.En una conferencia de prensa, Sánchez endureció su postura y llamó a sus seguidores a una “resistencia patriótica”, al tiempo que convocó a movilizaciones contra los organismos electorales en los próximos días. “En esas condiciones de trasgresión a las normas nosotros no reconoceremos el gobierno de la señora Fujimori”, afirmó.El postulante de Juntos por el Perú (JP) sostiene que el proceso electoral fue “gravemente afectado” por decisiones adoptadas durante la segunda vuelta, en particular en relación con el voto de los peruanos en el exterior, donde, según denunció, se habrían producido irregularidades que beneficiaron a su adversaria.En ese marco, su equipo legal presentó una solicitud para declarar la nulidad de oficio de las elecciones realizadas en 119 oficinas consulares, que representan alrededor de 80.000 votos. La estrategia apunta a invalidar la totalidad de los sufragios emitidos fuera del país, en una maniobra que busca revertir el ajustado resultado.Sánchez también solicitó a las autoridades electorales que detengan el conteo de los votos pendientes y anunció que recurrirá a instancias supranacionales del sistema interamericano de derechos humanos para denunciar lo que considera una vulneración del proceso democrático.Las acusaciones incluyen señalamientos directos contra la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la Cancillería y la campaña de Fujimori, a quienes responsabiliza por presuntas irregularidades en la organización del voto en el extranjero.Sin embargo, los intentos de impugnación enfrentan obstáculos. Días atrás, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) declaró infundados pedidos de nulidad que buscaban invalidar más de 2300 mesas de votación en Perú y en el exterior, lo que reduce el margen de acción legal del candidato izquierdista.Otros sectores cuestionaron las denuncia del candidato de Juntos por el Perú. El excanciller Miguel Ángel Rodríguez Mackay calificó como un “despropósito” la denuncia constitucional presentada por el partido de Sánchez contra el actual ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Pareja, y defendió el desempeño del servicio diplomático en el proceso electoral.Sánchez también vinculó la situación peruana con recientes elecciones en Colombia, donde se impuso el candidato de derecha Abelardo de la Espriella, al señalar la existencia de “patrones” comunes en la región que, a su juicio, deberían ser debatidos públicamente, aunque sin presentar pruebas concretas. Su discurso se alinea con el de Gustavo Petro, presidente colombiano, quién afirmó que: “Quizás gane la derecha con los votos de colombianos en Estados Unidos que creen que así seguirán viviendo allá por la indulgencia de los gobiernos de ese país. En Perú y en Colombia ganó la derecha por casi nada, solo por el miedo de nuestros conciudadanos en Estados Unidos”.El conflicto se inscribe en un contexto político complejo en Perú, caracterizado por una alta fragmentación, crisis institucionales recurrentes y una fuerte desconfianza ciudadana hacia las autoridades. En los últimos años, el país ha atravesado la destitución de varios presidentes y enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso, lo que ha debilitado la estabilidad del sistema.En este proceso electoral, además, se concreta el retorno a un Congreso bicameral tras tres décadas. El partido Fuerza Popular, liderado por Fujimori, logró una presencia significativa con 22 de los 60 senadores y 41 diputados sobre un total de 130, mientras que Juntos por el Perú contará con 14 senadores y 32 diputados, reflejando un escenario de poder dividido pero con peso relevante del fujimorismo.Agencia Reuters