Jesica Cirio: el sueño trunco, los años de vedette, sus casamientos y los escándalos

Jesica Cirio está siempre en el ojo de la tormenta, envuelta en sospechas de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y dramas amorosos. Sus matrimonios con Martín Insaurralde y Elías Piccirillo terminaron en escándalos que la salpican y nunca queda claro cuánto sabe ella de esos fraudes. Jesica, claro, intenta correrse de ese lugar, pero no lo logra del todo.Los acontecimientos de los últimos años también le trajeron problemas con la Justicia, que ahora se agravaron luego de que salieran a la luz los videos que la muestran en un vestidor junto a fajos de cientos de dólares en una propiedad que compartía con Martín Insaurralde. Con ese material, la Justicia dispuso una serie de allanamientos en el departamento del barrio de Las Cañitas donde vive actualmente con su nuevo novio, el empresario Nicolás Trombino, y encontraron 19 mil dólares y armas a nombre de Trombino.Su deseo de ser bailarinaDe chiquita soñaba con ser bailarina y dar clases de danzas en un estudio en Lanús, donde nació el 18 de marzo de 1985. También se imaginaba bailando en el Teatro Colón y desde muy chica empezó a formarse hasta que el sueño se desmoronó cuando una profesora le dijo que no tenía cuerpo de bailarina y que “con esa cola”, después de cada salto iba a caer como una “bolsa de papas”. Sin embargo, inquieta como era ya de muy chica, le insistió a su mamá para que la llevara a la televisión. Con 11 años tuvo su primera experiencia en Las tres Marías, el programa de las Trillizas de Oro que en ese momento emitía ATC (hoy Televisión Pública) y en el que Jesica era bailarina y asistente junto a otros niños. En 2001 se presentó en el certamen de “Diosa tropical” en el programa Siempre sábado, que por entonces conducía Hernán Caire. Para que la votaran, decía: “Hola mi vida, soy Jesica, tengo dieciséis años, soy tu rubia de Lanús y te estoy esperando. ¡Elegime!”. No ganó, pero se sumó al staff de modelos de la agencia de Leandro Rud, lo que le abrió las puertas de la televisión. Hace un tiempo, Leandro Rud contó en Puro Show, por eltrece, que en 2015 terminó su relación comercial con ella y no volvió a contactarla. “Nos llevábamos bien trabajando porque ella cumplió con su trabajo y yo cumplía con los pagos. Jesica ganaba bien, pero no se compró los 40 departamentos conmigo (risas). De mi lado no salieron porque son valores imposibles, yo no representaba a Cristiano Ronaldo o a Messi”.Gerardo Sofovich la convocó para hacer un pequeño personaje en Polémica en el bar, luego condujo Kubik, y estuvo en varias temporadas de Patinando por un sueño y Bailando por un sueño, de la mano de Marcelo Tinelli. Nunca ganó, pero le sirvió para seguir creciendo en el medio. Estuvo en Tu cara me suena y luego, durante varios años, acompañando a Gerardo Rozín en La peña de morfi. También trabajó en Chile, en el programa SQP, como participante en Fiebre de baile y en el ciclo Así somos. En nuestro país hizo algunos capítulos de Casados con hijos y participó en La peluquería de Don Mateo.Hace unos años el bailarín que compartió uno de los Bailando con Jesica, Gastón Tavanutti (ya fallecido), le contó a sus íntimos que muchas veces viajaban a Paraguay a ensayar en avión privado e iban y volvían en el día. Y ese plan era bastante frecuente. Cirio fue vedette y debutó con Jorge Guinzburg en La era del pingüino, en 2004, y luego estuvo en Terminestor. También hizo Corrientes, esquina Glamour y El champan las pone mimosas, con Sofovich. Y luego se desempeñó en Revista latina y Carnaval de estrellas. En 2010, en tanto, se la vio en Excitante, con Nito Artaza y Miguel Ángel Cherutti. En 2016 hizo Noche de astros y Un cuento alborotado, cuando ya estaba en pareja con Insaurralde y deseaba ser mamá. Florencia de la V no compartió escenario con Cirio, pero sí hicieron juntas un almanaque de looks para una revista de moda, hace más de veinte años. Y sí se cruzaron varias veces cuando las dos trabajaban con Gerardo Sofovich, aunque en proyectos distintos. “Siempre me pareció una chica bastante extraña porque no era como una de las chicas con las que hablás en el trabajo. Ella estaba muy calladita y se manejó igual a medida que pasaba el tiempo, porque la vi en otro espectáculo de Gerardo, Corrientes esquina glamour, y hacía lo mismo: llegaba, hacia lo suyo, no hablaba con nadie y se iba. Era muy distante, un poco misteriosa y eso me llamaba poderosamente la atención porque, por lo general, te hacés amiga de las chicas en el teatro y compartís mucho, pero ella mantenía una distancia con todo el mundo. Y en los trabajos no era primera figura, ni siquiera cuando trabajaba con (Daniel) Comba, productor de varias revistas y socio de (Jorge) Guinzburg, que fue quien la habría ayudado a comprar su primer departamento, el de [la calle] Ortega y Gasset".Según recuerda Florencia de la V, Jesica Cirio “nunca fue primera figura, no tuvo el título de estrella”. “Si trabajaba, pero nunca cobró cachet de figura”. “También trabajó mucho como modelo, en la agencia de Leandro Rud. “Eran un grupo de modelos que hacían muchos desfiles en el interior y muchas presencias en boliches donde se hacían los cola-less. Ahí si habrá facturado de lo lindo, aunque nada de dimensiones estrafalarias”. Miguel Ángel Cherutti, que compartió escenario con Cirio en La era del pingüino, la recuerda para LA NACION: “Estuvimos juntos en la primera revista que hicimos con Jorge Guinzburg en Carlos Paz y ella era parte del elenco. Si mal no recuerdo tenía 17 o 18 años, muy jovencita, y con muy buena figura. La convocó en un casting que hizo Daniel Comba, el productor, y fue destaque con otra chica que no me acuerdo el nombre. Puedo contar que impactaba verla bailar con su traje de vedette. La verdad que los hombres se babeaban mucho (risas). Y en su sketch con Nito y conmigo había un trato muy cordial y correcto. Nos dábamos cuenta que tenía mucho futuro en el medio. Después trabajó conmigo en otros espectáculos de Comba, y luego ya no me la crucé más”, rememora el humorista. “Se le pasaba letra y ella hacía los sketches bastante bien, cosa que no es fácil -agrega-. No tengo más nada que decir que es una bella mujer y conmigo siempre hubo una conducta y respeto mutuo”. También Nazarena Vélez trabajó con Jesica Cirio, en su caso en El champagne las pone mimosas, en una temporada en Mar del Plata, además de algunas tapas de revista y desfiles. “Siempre nos llevamos bien trabajando. Nunca compartimos nada fuera del ámbito laboral. La recuerdo como una compañera correcta y ubicada”, le confió la actriz a LA NACION. Una relación difícil con su papáAlguna vez Jesica Cirio contó que tuvo pocas amigas porque su único juego era la danza. “No recuerdo haber ido a cumpleaños de amigas. Solamente tenía algunas en la casa de mi abuela. Autoexigente, como fui toda la vida, me hacía el rodete más tirante, prolijo, impecable, para llegar lejos. Quería ser flaquita porque en ese momento inculcaban la delgadez como parte del talento. Iba a la Escuela Nacional de Danzas y la exigencia fue tan grande que a los trece años desistí. Era muy inquieta y hacía de todo, circo, teatro y tap, y mi único día libre eran los domingos. Igual me encantaba, no era un sacrificio porque amaba y disfrutaba todo lo que hacía”, contó en PH Podemos hablar, hace algunos años. El inesperado baile de Jésica Cirio en su cocina - Fuente: Instagram @jesicacirioCirio tenía claro qué quería hacer en la vida y la oportunidad de empezar a trabajar siendo apenas una niña le permitió independizarse pronto. “Empecé a tener mi propia economía, me fui de mi casa muy jovencita y vivía muy rápido”, decía en las entrevistas de sus tiempos de vedette. “En casa no estaban muy de acuerdo con mi elección porque me imaginaban bailarina del Colón y terminé casi en bolas (risas). Cuando cumplí 15 años mi mamá me regaló un piano y yo me indigné por el dineral que habían gastado porque me quería hacer las lolas. Ella me dijo que con 15 años no me iba a operar, pero bueno, al año siguiente me operé”.Varias veces contó que creció “feliz” en una familia “perfecta” y eso fue hasta que sus padres se separaron en 2008. Desde ese entonces Jesica no habla con su papá, Horacio Cirio. Todo comenzó por diferencias surgidas por la herencia de Horacio, especialmente por la casa de los abuelos paternos de Jesica, quien tomó partido por su mamá. Y en ese ‘tira y afloje’ la relación con su papá se quebró y no se recompuso más. Ella lo bloqueó de todos lados y durante años el hombre recorrió los canales de televisión pidiendo que su hija le hablara y lo ayudara. Nunca más volvieron a contactarse y el señor Cirio ni siquiera conoce a su nieta, Chloé. Su historia de amor con Martín InsauraldeLa primera vez que Insaurralde y Cirio se vieron fue cuando ella le hizo una nota para el programa de Chiche Gelblung, en Canal 9. El romance se inició un tiempo después y fue la comidilla de todos, porque ella era vedette y él, el intendente de Lomas de Zamora que encabezaba la lista de candidatos a diputados del Frente para la Victoria. Hace unos años, Cirio habló sobre el inicio de la relación en LA NACION. “Un día me dijo: ‘tengo 40 y pico de años y yo no estoy para esto. Me encantás, pero no estoy para sufrir en mi vida y ya estoy sufriendo. Me encanta estar con vos, pero así no’. Después me metió freezer mal (risas). Al sexto día agarré el auto y me fui hasta la puerta de su casa. Salió, pasé a la casa y ahí le dije lo que sentía”. Por ese entonces a Insaurralde le detectaron un seminoma, un tipo de cáncer de testículo. “Cuando lo conocí, él no estaba enfermo, tenía pelo y todo. Más tarde, cuando nos dejamos de ver, y no éramos pareja ni nada, me enteré que tenía cáncer. No lo llamé, aunque hubiese querido, pero no teníamos una relación de confianza”. Volvieron a verse un año más tarde. “Estaba pelado, gordo y hablando muy pausado, ¡era otra persona! A mí ya me había gustado desde un principio, pero el hecho de saber que era un hombre casado, aunque ya separado, y con hijos, me detuvo. No lo veía bien
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