Economía
El frío obliga a recortar el gas a estaciones de GNC e industrias para priorizar los hogares
Desde el jueves, las distribuidoras restringen el servicio a los clientes con contratos interrumpibles; La Plata es la ciudad más afectada, con 40 de sus 46 estaciones sin garantía de suministro en días de frío intenso
Las bajas temperaturas de los últimos días pusieron en evidencia una tensión que se repite cada invierno: cuando el frío aprieta, el gas que llega a los hogares tiene prioridad sobre el que abastece a las estaciones de GNC y a las industrias. Desde el jueves pasado, las distribuidoras adoptaron las medidas habituales para garantizar el suministro a los usuarios residenciales —la llamada “demanda prioritaria” en la jerga del sector—, lo que derivó en un aumento de los cortes a estaciones de servicio de GNC e industrias con contratos interrumpibles.Esos contratos, más baratos que los firmes durante todo el año, contemplan expresamente la posibilidad de cortes cuando el sistema necesita administrar su capacidad. A diferencia de los contratos firmes —que garantizan el suministro en todo momento a cambio de una tarifa más alta—, los interrumpibles permiten a las distribuidoras suspender el servicio cuando la presión en los gasoductos baja por debajo de ciertos umbrales. En la práctica, el impacto varía según la ciudad y el tipo de contrato que cada operador eligió al momento de conectarse a la red.En la Ciudad de Buenos Aires, el 98% de las estaciones de GNC opera con contratos firmes, por lo que el servicio no registra alteraciones relevantes. La situación es más compleja en La Plata, donde 40 de las 46 estaciones tienen contratos interrumpibles: las seis bocas con contrato firme no alcanzan a cubrir la demanda total cuando las bajas temperaturas obligan a restringir el suministro al resto. En Mar del Plata, un tercio de las estaciones tiene contratos interrumpibles y, si los cortes se prolongan varios días, también podría haber escasez. Los cortes de la distribuidora Camuzzi afectan además a algunas estaciones de La Pampa.“El contrato interrumpible es una decisión del empresario, que opta por pagar menos durante todo el año a cambio de asumir el riesgo de cortes en momentos de alta demanda”, explicó Pedro González, vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC. Un invierno que ya superó los pronósticosLa cámara calcula que, en promedio, si una estación permanece sin suministro durante 22 días en el año, pierde todo el ahorro que obtuvo por optar por un contrato interrumpible en lugar de uno firme. Este año ese umbral ya se está acercando: el invierno arrancó temprano, con cortes no previstos a fines de abril y principios de mayo, y a hoy ya se acumulan 12 días sin servicio. “Este invierno vamos a superar los 22 días”, advirtió González.Los números concretan la magnitud del dilema. Una estación de La Plata que consume 100.000 m³ por mes y eligió un contrato interrumpible paga $1,9 millones mensuales por transporte y distribución; con contrato firme, esa cifra trepa a $5,4 millones, un 65% más caro. La diferencia es de $3,5 millones por mes, unos $42 millones al año. Pero si los cortes superan los 22 días —el umbral que la cámara estima como punto de quiebre—, el ahorro se evapora y el empresario termina pagando el mismo costo que el contrato firme, pero sin el suministro garantizado.En cuanto a precios para los usuarios de GNC, el valor promedio del metro cúbico de gas en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ronda los $600 y $700, una referencia que refleja la mayor competencia entre estaciones de la región. Un tanque de 60 kilos —13 metros cúbicos, el más utilizado por los taxis— cuesta en el AMBA entre $7800 y $9100. En Mar del Plata, en cambio, el metro cúbico llega a $1100. El problema de fondo no es nuevo. En invierno, el país consume en promedio 160 millones de metros cúbicos diarios (m3/d) de gas. La producción local cubre 140 millones; el resto se importa —18 millones de m3/d llegan en forma de gas natural licuado (GNL) y 1 millón proviene de Bolivia— porque no hay suficiente capacidad de transporte para abastecer los picos de demanda invernal. Construir gasoductos adicionales para usarlos apenas dos o tres meses al año no es económicamente viable.De esa demanda total, los usuarios residenciales explican 75 millones de m3/d; las usinas eléctricas, 35 millones; la industria, 31,4 millones, y el GNC, 5,5 millones. Son los últimos dos segmentos los que ceden cuando la presión en los gasoductos baja y las distribuidoras deben priorizar el suministro a los hogares.La mayor producción de Vaca Muerta fue reduciendo la dependencia de importaciones año a año. En 2013, el pico histórico, se compraron 103 buques de GNL y se instalaron dos terminales flotantes de regasificación en Escobar y Bahía Blanca para operar durante todo el año. En 2025 bastaron 24 buques y una sola planta, en Escobar. La ampliación del gasoducto Perito Moreno, que lleva adelante TGS, reducirá aún más esa ventana de exposición en los próximos inviernos. Por ahora, sin embargo, los conductores de taxi y los usuarios de vehículos a GNC en varias ciudades del interior tendrán que adaptarse a las restricciones que impone cada ola de frío.