Lionel Messi y sus 2 goles ante Austria: ¿talento innato o disciplina de campeón?

Tras brindar pases decisivos, liderar al equipo y marcar dos goles en los 97 minutos del partido Argentina-Austria, Lionel Messi vuelve a instalar la pregunta del millón: ¿su extraordinaria habilidad futbolística está escrita en su ADN o es fruto de años de esfuerzo, disciplina y entrenamiento?Desde la genética hasta la neurociencia, pasando por el entorno, la psicología y las decisiones de vida, académicos buscan desde hace años comprender si la excelencia de los deportistas de élite es producto del talento natural, la práctica deliberada o una combinación única de factores.Annie Coleman, embajadora de Stanford: “Como vamos a vivir más tiempo, necesitamos resiliencia financiera”El factor genéticoExisten pruebas e investigaciones que sugieren que la genética puede influir en la capacidad deportiva. Estudios publicados en Elsevier Science; Sports, Exercise, and Nutritional Genomics; Sports Medicine - Open; y Journal of Applied Physiology −publicaciones académicas de prestigio− ratifican que ciertos rasgos físicos, como el tipo de fibra muscular, el tamaño del músculo, el metabolismo muscular, la capacidad de recuperación y la composición corporal, pueden estar influidos por los genes.Eliana Carla Filosa, médica de staff del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Austral, afirma que es cierto que algunas personas nacen con características físicas o metabólicas que facilitan su desempeño en aptitudes físicas.“La genética incluso puede influir en cómo responde el cuerpo al ejercicio aeróbico y anaeróbico, así como en su capacidad de adaptación a cargas de entrenamiento repetidas”, destaca. Por eso, explica, hay personas que progresan más rápido o destacan en ciertos deportes de manera casi natural.Indica además que las investigaciones vigentes ponen de manifiesto que la genética puede explicar entre el 30% y el 80% de los distintos componentes del rendimiento, según el deporte y la variable analizada (fuerza, velocidad, resistencia, etc.).El objetivo final al que se apunta con las investigaciones, explica Filosa, es el de encontrar “marcadores genéticos” fiables. Es decir, identificar elementos específicos del código genético que aparezcan con mayor frecuencia en atletas de élite de una disciplina concreta en comparación con un sujeto de capacidades estándar o con deportistas de disciplinas opuestas.¿Qué significa que una persona prefiera callar para evitar peleas y conflictos, según la psicología?A continuación, la experta menciona algunos de los que se han detectado hasta ahora:La fuerza y potencia muscular están vinculadas a genes como la proteína alfa-actinina-3 (ACTN3) que es crucial para la función de las fibras musculares de contracción rápida.Una mayor resistencia aeróbica se asocia a variantes del gen ACE, responsable de regular la presión arterial y el volumen sanguíneo.El gen IL6, señala, está relacionado con la inflamación y, por ende, puede modificar el tiempo de recuperación tras periodos intensos de ejercicio.Cabe destacar que la identificación de otros marcadores genéticos permitiría:identificar tempranamente a individuos talentososadaptar los programas de ejercicio y nutrición según el perfil genético individualdetectar a personas con mayor riesgo de sufrir lesiones y, así, tomar medidas preventivas.Más allá de los genesA pesar de su implicancia en el rendimiento físico, los genes no son los únicos actores relevantes. Existen otras variables como la cultura, la disciplina y la psicología, entre otras, que conforman el ‘rompecabezas’ del desempeño deportivo.En su libro Tabú: Por qué los atletas negros dominan los deportes y por qué tenemos miedo de hablar de ello, el periodista y científico estadounidense, Jon Entine, revela que la evolución ha moldeado los tipos de cuerpo en diferentes partes del mundo y, como resultado, la capacidad atlética en diferentes deportes tiene asociaciones científicamente verificadas con la etnicidad.Lo psicológico también tiene su cuota de importancia: la teoría del compromiso deportivo desarrollada por Joan L. Scanlan y J. Carpenter, hace referencia al grado en que un individuo está psicológica, emocional y conductualmente involucrado en el deporte. Este compromiso, creen los autores, se manifiesta como un deseo persistente de participar en la actividad física y una disposición a invertir tiempo y esfuerzo en ella.“La genética predispone, pero no predestina”, asegura Filosa. Según amplía, el éxito deportivo es multifactorial; comprende el entorno, el acceso a entrenadores, la calidad del descanso, la nutrición, la salud mental y la motivación personal. “Todos ellos terminan siendo tan importantes como la propia herencia genética”, concluye.
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