“Los teneros se evaporaron, se los llevó el viento o fueron los extraterrestres”: Desconcierto en el noroeste bonaerense ante dos enigmáticos casos de abigeato que, sin dejar rastros, sustrajeron sumas millonarias

Dos casos recientes de abigeato a gran escala sacuden al noroeste de la provincia de Buenos Aires y siembran dudas respecto a las similitudes en su modus operandi.
Se trata de la sustracción de 23 terneros de un establecimiento ubicado en Vedia a fines de abril, y la reciente denuncia de un productor de Lincoln por el faltante de otros 52 terneros. Dos robos millonarios detectados en pocas semanas y sólo 25 kilómetros de distancia, que guardan además detalles enigmáticos: en ninguno de los dos casos hubo forcejeo de candados ni quedaron rastros de los delincuentes, y en ninguno de los dos hay pistas concretas para perseguir.

El desencadenante de ambas denuncias fue el encierre de la hacienda para llevar adelante el esquema de vacunación contra la Aftosa. Generalmente, suele ser el momento en que, gracias al conteo de los animales, se pone blanco sobre negro de las existencias.
Juan Carlos Loliscio se percató el pasado 28 de abril de que le habían robado 23 terneros de su rodeo de cría ubicado en la localidad de Vedia, del partido de Leandro N. Alem. Sólo 25 kilómetros más al sur, pasando el pueblo de El Dorado y en el partido de Lincoln, en esa misma fecha el productor Gabriel Racca había hecho el último recuento de su hacienda.
Pero un mes más tarde, el 4 de junio, Racca detectó que le faltaban 52 terneros. Los buscó por días, incluso entre los cañaverales de sus lotes y en predios vecinos, pero no halló ni un sólo rastro.

Curiosamente en ninguno de los dos casos hallaron alambrados cortados, tranqueras abiertas o candados forcejeados. Sólo Juan Carlos vio marcas de huellas de automóviles en las inmediaciones de su campo, pero no mucho más pistas para seguir. El desconcierto de los productores es total.
“Parece que los terneros se evaporaron”, comentó a Bichos de Campo Loliscio, que dice no haber sufrido un caso de abigeato a esa escala nunca antes. También es la primera experiencia de este tipo para Racca quien, consultado por este medio, asegura que “parece que se los llevó el viento o un extraterrestre”.
“Uno labura como loco y hace mucho sacrificio. Que te saquen 52 terneros así, sin un rastro, es desesperante”, expresó el productor juninense, que estima haber perdido unos 50.000 dólares entre esos vacunos de recría de entre 220 y 280 kilos, en su mayoría de la raza Angus.
El modus operandi, aparentemente tan prolijo, siembra dudas respecto a los responsables. Y es allí donde, a priori, se dividen las hipótesis que barajan ambos productores.
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En el caso de Racca, las sospechas viran en torno a un ex empleado, que dejó de trabajar con ellos justo antes del robo y está emparentado con otro ex trabajador al cual se lo había denunciado por faltantes en otros campos.
“Yo tenía un empleado hasta el 28 de abril en el campo de mi familia, ubicado a unos 30 kilómetros, que además recorría el mío. Desde que se fue, no cambié el candado y justo cuando él se va, desaparecen los terneros. Algo raro hay”, apuntó.
Sin embargo, las averiguaciones policiales en la zona detectaron que la vía de entrada y salida puede haber sido también una tranquera falsa ubicada en un lateral que, a pesar de tener candado, se puede desarmar y volver a armar sin dejar rastros. “Lo probé y es real, así que me pueden haber sacado la hacienda con llave o bien desarmando la tranquera”, señaló.
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Las pistas no están tan claras para el productor vediense, quien asegura tener una relación de mutua confianza con sus empleados, a quienes conoce desde hace 30 años. “Descartamos esa hipótesis, no tenemos idea de quién puede ser”, afirmó.
Y observó: “Quien hace esto tiene una estructura montada porque hay que trasladarlos, saber dónde llevarlos y encontrar compradores para venderlos. No podés aparecer con estos 20 terneros en un remate de feria, hay que usar un circuito alternativo”.
Anteriormente, el productor se dedicaba a la cría de cerdos, con un gran rodeo que llegó a tener 1000 cabezas. Por aquel entonces, sí era normal denunciar faltantes, de no más de 10 animales, pero desde que se volcó a la cría de vacunos únicamente había sufrido el robo de un toro y, hace algunos años, de herramientas de su campo.
En este caso, estima haber perdido unos 20.000 dólares aproximadamente.
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Desde ya que en plena zona núcleo pampeana, y en una región con mucha trayectoria ganadera, estos no son los únicos casos detectados durante las últimas semanas. Pero, en cuanto a escala, sí son los más relevantes.
Ambas denuncias están radicadas ante las fiscalías intervinientes, y las patrullas rurales llevan adelante las investigaciones. Según pudo averiguar Bichos de Campo, no se han logrado aún importantes avances en el caso, y, conforme corre los días, se diluye la posibilidad de dar con los responsables o la hacienda sustraída.
“Yo aporté hasta donde pude, pero uno no se empieza a desesperar porque pasa el tiempo. Aún no los faenaron, porque les faltan kilos, pero se pueden ir cada vez más lejos de donde estamos. En algún lado tienen que estar”, afirmó Racca, que de hecho decidió hacer visible su caso en la agenda pública cuando se percató de que podría quedar diluido entre los tantos que suceden en todo el interior productivo.
“La policía no te dice nada. Únicamente nos avisan que están investigando pero no sabemos si tienen algún avance o si realmente lo están haciendo”, expresó Loliscio, quien también está visiblemente desconcertado por lo extraño del caso y por no haber tenido novedades en estos casi dos meses.
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