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Esto dice la psicología: las personas de más de 55 años toleran mejor el silencio que las generaciones más jóvenes
Los adultos y los individuos de la tercera edad tienen una respuesta más aceptable a la falta de ruido y estímulos que sus hijos o nietos; por qué sucede esto
El siglo XXI se desenvuelve con miles de desafíos que todas las generaciones deben enfrentar, algunas con mayor facilidad que otras. Cuando se habla de soportar el silencio, el estrato social en una edad que supera los 55 años tiende a tolerarlo más que la generación de menos de 40 años. ¿Por qué sucede esto y cómo puede explicarse?Lo cierto es que esta era de abundancia tecnológica-digital se expandió de manera masiva y con ello trajo un nuevo modo de vivir y desenvolverse en la realidad. Los estímulos son constantes, desde pantallas brillantes, música comercial atractiva, publicidades que enganchan y estilos de convivir con las redes sociales que hacen de los sujetos un nuevo modo de comportarse y estar “conectados”, o de generar la sensación de conexión constante aunque no sea físicamente. Lo que se describe como ese ruido externo digital, que constantemente bombardea al cerebro con información, en mayor medida se empleó en los últimos 26 años y los jóvenes adultos que crecieron a la par se criaron en un entorno que les permitió tener toda esta tecnología al alcance, a diferencia de los individuos que superan los 55 años. Según la psicología y de acuerdo a un artículo del medio Gizmodo, los mayores no tenían más estímulos que una radio y un televisor. Incluso, podían pasar tiempo sin oír nada, solo el silencio del hogar o el ámbito de trabajo. A contramano, una persona dentro de la generación Z (1997-2010) puede interpretar esta falta de sonido con un vacío, lo que podría provocar ansiedad y angustia. La Sociedad Americana de Psicología informó que, luego de un estudio sobre aburrimiento en adultos mayores, tendían a informar menos episodios de aburrimiento que los participantes jóvenes, aunque la relación no era idéntica en todas las etapas de la vida.Asimismo, se definió que no demuestra que disfruten más del silencio. Puede significar que encuentran más fácilmente significado en actividades tranquilas, que regulan de otra forma sus expectativas o que sienten una necesidad menor de novedad constante.Incluso, se remarcó que los adultos mayores tienden, en determinadas circunstancias, a gestionar mejor el estrés que los jóvenes. Cabe recalcar que esto no implica que sean inmunes a la ansiedad, la soledad o el aburrimiento, sino que la experiencia acumulada y una selección más cuidadosa de las actividades pueden ayudarles a conservar el equilibrio emocional.Otro aspecto a considerar es que durante la vida las prioridades de una persona cambian. Con la edad suele aumentar la atención hacia experiencias emocionalmente significativas y disminuir el interés por estímulos que aportan poco valor personal.Pese a lo que pudo interpretarse, todavía no hay suficientes estudios para hacer una afirmación certera al respecto. De igual modo, este particular aspecto no es generalizado, sino que depende de ciertos factores socioeconómicos y de los países y culturas que decidan estudiarse.