En una nota de agosto del año pasado, Bichos de Campo reflejó la crisis del sector tomatero desde los diversos polos productivos de Jujuy y Salta, como Perico, Fraile Pintado, Chalicán, Yuto y Colonia Santa Rosa. En aquel entonces, técnicos y productores comentaban que la baja del consumo, los altos costos de los insumos en dólares y el perjuicio del ingreso (importaciones y contrabando) de tomate de los países limítrofes, más los vaivenes típicos del sector, formaban un combo que ponía en jaque la comercialización y rentabilidad del producto. Por eso habían decidido realizar un “tomatazo”, en la plaza central de Jujuy.
Hoy, la situación no cambió, sino que empeoró por las condiciones climáticas de estas últimas semanas, que generan la aparición de diversas enfermedades fúngicas, que afectan la calidad y precio de los productos hortícolas de la región.
Para comentar sobre esta situación, Bichos de Campo convocó a diversos referentes de las áreas de mayor relevancia productiva de tomates y hortalizas de la región.
Hugo Arroyo, pequeño productor de tomate, berenjena, zapallito y pepinode la localidad de Yuto (límite de Jujuy y Salta sobre la Ruta 34), comenta que “en esta temporada estamos teniendo problemas por la inclemencia del tiempo. Ya van a hacer tres semanas que está lloviznando, aumentando la humedad y generando mucho ataque de plagas, que están manchando todo el tomate que está empezando a tomar color”.
Agrega sobre los efectos de la extensa lluvia, “con respecto al zapallito se está pudriendo la planta por la humedad. No hay mucho rendimiento, así que la temporada va a ser muy corta y de bajo precio”.
“En cuanto al tomate, se está manchando mucho, por efecto del Tizón temprano y tardío, la Alternaria y la Viruela y ya no se puede vender bien en el mercado y hay que tirarlo. Un tomate con buena calidad, hoy en día, se paga cerca de 20.000 pesos. Pero si está un poquito manchadito, ya te bajan de precio, a 10.000 pesos. Pero en la zona de Yuto casi no están cargando por el tema de la mercadería húmeda. Ya vamos desechando más de un 20 % de lo que producimos”, ennumera.
Estalló la crisis del tomate en el norte argentino: Sobra producción, cayó el consumo, suben los costos, compite la importación y a los productores locales a veces no les conviene ni cosecharlo
Otra zona tradicional de producción hortícola es Fraile Pintado. De esa localidad es Alexis Avendaño, productor de tomate y pimiento morrón, quien plantea que “últimamente, hemos estado teniendo problemas con la variación de precio y principalmente por cuestiones climáticas”, introduce.
“El Tizón temprano y el Tizón tardío, que afectan al tomate, principalmente luego de estas lluvias, terminaron lastimando y deteriorando la producción dentro de la zona. Lo que significó que los tomates llegaban al mercado en mal estado o los compradores no buscan la mercadería de la zona, disminuyendo los precios notablemente. Al ser una enfermedad que avanza bastante rápido, se llegó a tirar la mercadería desde los diferentes galpones donde se embala, debido a la falta de precio y de compra principalmente”.
En la localidad salteña de Colonia Santa Rosa, el ingeniero agrónomo Javier Chavez asiste a los productores de Jujuy y Salta, trabajando para la Agroquímica Río Colorado. “En Colonia Santa Rosa, nos dedicamos a los cultivos hortícolas, principalmente tomate, pimiento y berenjena, mayormente a campo (70-80 %), y algo en invernadero (20-30%). La mayoría de los productores de la zona son pequeños a medianos, o sea, tienen hasta 5 hectáreas”, explica.
Javier ratifica lo expresado por los productores, aseverando que “este año, productivamente, está siendo bastante difícil. Empezamos con lluvias muy tempranas, lluvias muy fuertes, tormentas en enero y febrero, que arruinaron la preparación de los campos, desarmando los bordos, los plásticos que habían puesto para solarizar. Además, los plantines tuvieron que aguantar más de la cuenta y se terminó plantando más tarde. Por ese motivo todavía no estamos en producción acá en la zona. Normalmente, nosotros en mayo ya empezamos a cosechar”.
Además, comenta Chávez, una vez que estuvieron plantados los cultivos, siguieron las tormentas y se perdieron muchas plantas, por las inundaciones, “se tuvo que buscar por todos lados plantines para poder completar las tablas que se perdieron. Con tanta humedad, con muchísimos días nublados, no se secaban nunca las plantas, y empezaron las enfermedades. Este año es impresionante la presión de los patógenos, principalmente hongos como Alternaria, bacteriosis, Pseudomonas sp., sobre todo, P. corrugata. Tuvimos también un brote de Ralstonia”.
Como si fuera poco, “en esta última parte, que ya empezaron los días frescos y sigue nublado, con alta humedad relativa, empezaron a salir los primeros brotes de tizón tardío, de Phytophthora infestans. Lamentablemente, todos los fungicidas que se están usando no hacen efecto, porque la presión está muy alta. Y como sigue lloviendo, se terminan lavando también las curas. Entonces, no hay espacio para hacer una buena una buena aplicación. Eso es otra gran problemática que estamos teniendo”.
Además de todas estas problemáticas sanitarias, los entrevistados destacan la dificultad creciente del contrabando de tomate desde Bolivia. Comenta Javier que “está entrando verdura ilegal de Bolivia. Están haciendo contrabando, pasan por el río y están metiendo tomate para la zona, y eso después te lo mandan también al mercado. Imagínate que no podemos competir contra eso. Ya es un problema, y por parte de la política no se están haciendo las cosas necesarias para que eso no ocurra”.
En la misma línea Hugo Arroyo solicita a “las autoridades que correspondan, si pueden hacer un control en la frontera. Sabemos que entra mucha mercadería en contrabando de Bolivia, bajando los precios y ya no se puede salvar toda la inversión y que quede algo para iniciar la campaña venidera para seguir produciendo”.
Más allá de que, como todos dicen, “esta campaña está casi perdida”, nadie se queda en el lamento o en el reclamo. “Es lo que hacemos año a año y con lo que le damos de comer a nuestras familias. Siempre vamos a tener la esperanza y la fuerza para seguir mejorando”, dice en tono determinante Arroyo.
Por su parte Alexis Avendaño tiene una hoja de ruta. “Nosotros estamos planteando tres puntos centrales: Primero, tratar de adquirir tecnología que nos ayuden a mitigar los problemas de estas campañas. Si bien ahora hay mucha limitación por el tema de los costos altos, tenemos que conseguir plásticos para poder tapar los tomates o los diferentes cultivos, hacer como una especie de invernáculos”.
“En segundo término”, prosigue Avendaño, “tenemos que abordar el tema del ingreso de mercadería desde otros países, como Chile y Bolivia. Sus costos son mucho más bajos y cuentan con facilidades impositivas. Esa diferencia la reinvierten en adquirir tecnología, nuevos tractores, plásticos para el desarrollo de invernáculos, nuevos sistemas de riego más eficientes. Deberíamos aprender de esas experiencias y proteger a nuestras producciones que, cada campaña, suman nuevos problemas”.
Como tercer punto, este joven productor de Fraile Pintado, propone que “el tema del control de precios aumentando la demanda de tomate. Hay muchos trabajos que se están impulsando para el desarrollo de bioplásticos desde la pulpa o la cáscara de tomate. Además, se puede plantear facilidades para la creación de fábricas que permitan el disecado de la fruta o la extracción de la pulpa para poder generar salsas”. A lo que agrega “yo creo que planteando el fomento de la industrialización y la manufactura del tomate se podría empezar a mitigar la problemática que tenemos en cuanto a los precios variables en la región”.
Por último, Javier Chávez, explica que para ayudar a los productores “junto con el INTA de Yuto y con empresas privadas, estamos realizando un ciclo de charlas informativas sobre enfermedades, sobre productos, sobre manejos alternativos que pueden hacer los productores para para tratar de sobrellevar el mal momento que estamos pasando. La semana pasada hicimos charlas con el INTA y también le mandamos muestras de laboratorio de cosas nuevas que aparecen en la zona”.
Y concluye diciendo “nosotros nos capacitamos permanentemente. Recorremos toda la zona y articulamos con investigadores y desarrolladores, para buscar soluciones a los problemas cotidianos”, pero aclara, “no somos millonarios ni mucho menos, somos quinteros que nos cuesta muchísimo, laboralmente y económicamente, llevar adelante nuestra producción y no estamos viendo resultados hoy en día”.
Agro & Campo
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