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Guido Sandleris. “Con Milei, la mejora de los fundamentals económicos es contundente, pero en bienestar la respuesta es más ambigua”
Plan Milei-Caputo: ¿llegó la hora del metro cuadrado y el bienestar? RIGI y Súper RIGI: ¿beneficios presentes, problemas futuros? Economía y 2027, ¿puede ser el ancla electoral salvadora o no? El economista hizo su análisis
“Que haya equilibrio fiscal o que el Banco Central pueda acumular más o menos reservas no generan más bienestar directamente”, dice. “Los fundamentals sólo importan en tanto y en cuanto son los que permiten construir un crecimiento sostenible, una mejora de los salarios y del bienestar”, analiza. “Con fundamentals malos o deteriorándose, se puede crecer algún año, pero la cosa termina mal”, matiza. “Eso es el kirchnerismo y, de alguna manera, es Alberto Fernández: fundamentales que se deterioran todo el tiempo, aunque algún año metían crecimiento”, señala. “Del otro lado, el gobierno de Mauricio Macri mejoró los fundamentals, pero en términos de bienestar de la gente, no fue percibido porque la economía se contrajo en tres de los cuatro años de su presidencia y porque la inflación, al final, no terminó bajando”, agrega. “En este momento: ¿fundamentals están mejor? La respuesta contundente es sí. ¿La gente lo está sintiendo? La respuesta es: más o menos”, compara. “El crecimiento no ha generado un crecimiento en el empleo”, plantea. “Le veo enorme mérito a esa corrección del desequilibrio fiscal que hizo el gobierno de Milei”, subraya. “La calidad del ajuste fiscal tiene una parte muy positiva: fue por el lado del gasto porque la Argentina no tenía espacio para ir a un ajuste fiscal que implicara subas adicionales de impuestos”, aclara. “Se puede mirar lo negativo: la calidad de los ajustes del lado del gasto puede mejorarse”, afirma. “En el Gobierno, hay una preocupación que va en línea con lo que dicen las encuestas. En las preocupaciones de la gente, la inflación ya está en el cuarto o quinto lugar. Ahora la gente empieza a hablar de que le alcanza o no el salario”, sostiene.“La calidad del ajuste fiscal tiene una parte muy positiva: fue por el lado del gasto porque la Argentina no tenía espacio para ir a un ajuste fiscal que implicara subas adicionales de impuestos”“Cuando uno mira sectores de empleo formal privado, y también público, esos sectores, sobre todo de grandes centros urbanos, hasta ahora han sido los menos beneficiados por este esquema. Y mucho del voto pasa por estos sectores”, reflexiona. “Parte de la suba en la mora en los créditos, que más gente y empresas tuvieran problemas para pagar créditos, tuvo que ver con la enorme suba de la tasa de interés de la mano del riesgo electoral del año pasado”, describe. “Ahora veo al Gobierno con más énfasis en comprar dólares porque eso le permite armar una coraza de protección de cara a las elecciones del año que viene y a una eventual dolarización de cartera”, dice. “No estoy de acuerdo con que, en este momento, lo mejor para la Argentina sea ir a un esquema de libre flotación cambiaria. Muchos economistas que respeto piensan que convendría. Yo no lo creo”, señala. “El año que viene, con las elecciones, hay riesgos de que se produzca algo que vimos el año pasado en la elección de medio término: que un eventual temor al regreso de alguna forma del kirchnerismo genere una dolarización de cartera, que la gente salga a comprar muchos dólares”, advierte. “Tenemos una economía y gobiernos con serios problemas de credibilidad. ¿Cómo hacer para acelerar el proceso de recuperar credibilidad? Creando un régimen especial como el RIGI y Súper RIGI”, argumenta. “Generan problemas de incentivos porque el momento en el cual un gobierno futuro le cambia las reglas de juego a una empresa no coincide con el momento del pago de una eventual multa”, sigue. “Los juicios tardan en los tribunales internacionales. Si volviera un gobierno de estilo kirchnerista, podría cambiar las reglas de juego y no pagar todo el costo legal de ese cambio”, anticipa. “De la mano de un cambio en la demanda de la gente, el Gobierno ha empezado a reorientar un poquito su política económica sin resignar su bandera del equilibrio fiscal”, destaca. “Por eso difícilmente la inflación baje mucho este año, y va a ser muy parecida al año pasado, porque de acá a las elecciones de 2027, los cañones de la política económica no van a estar tan puestos en que la inflación acelere su baja, más allá de lo que digan el Presidente y los funcionarios. Se empiezan a enfocar más en el tema de que llegue el bienestar”, concluye. El economista Guido Sandleris estuvo en La Repregunta. Sandleris es el presidente de la Fundación Ecosur de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Fue presidente del Banco Central entre 2018 y 2019, en la presidencia de Mauricio Macri. Es profesor de la Universidad Di Tella y de la Johns Hopkins University. Es Doctor en Economía por la Universidad de Columbia y economista por la Universidad de Buenos Aires.Gobernabilidad mileísta, ¿pierde apoyo en la opinión pública? Economía y 2027, ¿puede ser el ancla electoral salvadora o no? Fundamentals: ¿fuerte o gastos postergados? Plan Milei-Caputo: ¿llegó la hora del metro cuadrado y el bienestar? Dólar, ¿dejarlo flotar sin bandas o no? Economía IA, ¿oportunidad real o ilusión óptica? RIGI y Súper RIGI: ¿beneficios presentes, problemas futuros? Sandleris hizo su análisis. Aquí, la entrevista completa.2027: ¿el Gobierno puede llegar con una economía robusta? Los fundamentals, ¿sólidos o todavía falta?-Economía y política. Contrario a la tradición argentina, la gobernabilidad política está dando más problemas, al menos en relación a los desafíos de apoyo ciudadano que tiene el presidente Javier Milei, que la economía en otros momentos: no hay percepción de una crisis económica tradicional, aunque hay algunas cuestiones que disparan preocupación. Pensando en 2027, la fecha clave, ¿se puede llegar a una economía robusta, mucho más que la actual situación económica, que algunos consideran todavía mediocre, como para garantizar un resultado electoral?-Es muy buena la pregunta. Resumido: sí, se puede, pero dejame ponerle algunos matices a la respuesta. Cuando se acerca un año de elecciones presidenciales, tiendo a dividir el análisis de la economía argentina en dos partes. Por un lado, los fundamentals de la economía, las variables clave que terminan determinando el crecimiento, la inflación de largo plazo y demás. Y por otro lado, las variables y los elementos que tienen que ver con el bienestar de la gente, con el metro cuadrado de cada uno porque la gente, entre los muchos aspectos que toma en cuenta para votar, ve su bienestar económico, pero difícilmente tiene en cuenta los fundamentals. Con los fundamentals me refiero a que hay equilibrio fiscal, a que este año las cuentas externas y la cuenta corriente van a estar equilibradas; que se han corregido muchas de las distorsiones que había en la economía. Todavía quedan, por supuesto, cosas por hacer, pero si uno compara lo que recibió el gobierno de Milei con la situación actual, la mejora es notable. Uno puede ser muy contundente y decir que sin lugar a dudas los fundamentals económicos de Argentina mejoraron muchísimo en estos tres años.-Antes de pasar a la otra parte, en los fundamentals hay cuestionamientos, por ejemplo, que hay gastos postergados o pisados. Un caso es el de las universidades, un debate que arrancó desde que asumió el gobierno de Javier Milei, tuvo en 2025 la Ley de Financiamiento Universitario y llegó hasta hoy. Finalmente, el Gobierno acordó una suba de casi 25 por ciento del salario de los universitarios. La cuestión es: ¿el equilibrio fiscal o superávit fiscal se sostiene a costa de, por ejemplo, un 40 por ciento de retraso salarial de algún sector, en este caso, el sector universitario?-Redoblo lo que decís. Si uno mira cuáles fueron las partidas del gasto público que más ajustes tuvieron en estos tres años, arriba de todo está la inversión pública. Durante cierto tiempo se puede no hacer arreglos de las rutas, pero se van deteriorando: no podés no invertir en mantener y mejorar la infraestructura de caminos sin que empiece a tener impacto negativo en la economía. Entonces, sí, definitivamente hay una parte de la mejora de los fundamentals que se logró con las herramientas escasas con las que contaba el gobierno de Milei al principio. La calidad del ajuste fiscal tiene una parte muy positiva: fue por el lado del gasto porque la Argentina no tenía espacio para ir a un ajuste fiscal que implicara subas adicionales de impuestos. Eso es positivo. Por otro lado, uno puede mirar lo negativo: la calidad de los ajustes del lado del gasto puede mejorarse. Es un proceso. Tomo lo que vos decís: los fundamentals están mejor, pero que todavía pueden seguir mejorando, sin duda. “No estoy de acuerdo con que, en este momento, lo mejor para la Argentina sea ir a un esquema de libre flotación cambiaria. Muchos economistas que respeto piensan que convendría. Yo no lo creo”Metro cuadrado. ¿Por qué el resultado es más ambiguo que en los fundamentals?-Entonces por un lado los fundamentals y por el otro lado, ¿cuál es la otra parte que, según usted, hay que pensar a la hora de las elecciones?-El metro cuadrado de las personas. Si la gente siente que está mejor o no siente que está mejor. Que haya equilibrio fiscal o que el Banco Central pueda acumular más o menos reservas no generan más bienestar directamente. Lo que la gente mira a la hora de ver su bienestar es: primero, ¿me alcanza lo que gano, mi salario, para vivir bien?; segundo, ¿tengo trabajo o no tengo trabajo? ¿De qué dependen esas dos variables clave? Uno, la relación entre los salarios y la inflación: determina el poder de compra de los salarios. Y la otra variable, el trabajo y si se están creando o no empleos, depende, en gran medida, de la actividad económica. Es contundente la respuesta de que la economía argentina está mucho mejor en términos de fundamentals de lo que recibió Milei, pero en términos de bienestar, la respuesta es más ambigua. ¿Por qué? En inflación, sin duda, la respuesta es contundente: estamos mucho mejor. Veníamos de 200 por ciento de inflación y ahora estamos en 30 por ciento. Enorme mejora. Las dudas aparecen más por el lado de la actividad económica y del empleo. Si bien la economía creció el año pasado y va a cre