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El caso Almirón: la desmesurada y polémica regla FIFA, los malos consejos y los códigos rotos
La expulsión del talentoso volante paraguayo fue expulsado ante Turquía por taparse la boca para decirle algo a un rival abre el debate y cambia el escenario de una conducta frecuente en el deporte
A pocos metros de Miguel Almirón, el entrenador Gustavo Alfaro miraba estupefacto. Se terminaba el primer tiempo, Paraguay estaba en ventaja por 1-0 frente a Turquía, levantando cabeza después del 1-4 y la paliza táctica que recibió de Mauricio Pochettino en la derrota con Estados Unidos. El meticuloso rafaelino ya tenía en la cabeza lo que les iba a decir a sus jugadores en el entretiempo, en este segundo tiempo muerto en el que el fútbol se ha transformado en una suerte de partido de la NBA o de hockey sobre césped.Alfaro, un hombre al que no se le escapa detalle, y que seguramente les debe haber repetido a sus hombres hasta el hartazgo “Ojo con las nuevas reglas de la FIFA, sobre todo, no se tapen la boca para hablarle a un rival”, no sabía si gritarle a Almirón cuando recibió la tarjeta roja, precisamente por haber cometido ese desliz que desde hace unos años se transformó en hábito en el deporte y en el fútbol propiamente dicho. Hora y media más tarde, en la conferencia de prensa, Alfaro quiso ser medido cuando le preguntaron sobre el referato. Primero habló de que “me cuesta jugar a este deporte, es un deporte nuevo”. Y ahí fue cuando soltó la frase de “Algunas cosas se penan con un rigor excesivo. Tengo miedo de que el fútbol pierda su esencia”. Si lo siente así realmente, es una cuestión que la sabe él y nadie más. Había un condicionante: Paraguay ganó la batalla, jugando todo el segundo tiempo con un hombre menos. Y cuando se gana los discursos no son iguales respecto de cuando se pierde. Pero en definitiva, eso forma parte de lo hipotético: Paraguay triunfó y volvió a meterse en zona de clasificación. Ahora bien, el fútbol ha ido mutando sus reglas. Algunas han sido positivas, beneficiosas para el juego. Desde aquella de que el arquero no podía tomar la pelota con sus manos ante el pase de un compañero hasta la introducción del VAR y los condicionantes que se van poniendo para tratar de ganar tiempo de juego, de reducir la pérdida de minutos que se le quitan al espectáculo a partir de especulaciones y tretas. Para este Mundial, la FIFA instauró un paquete de medidas, entre las cuales está la limitante de tiempo para realizar los cambios (10 segundos) y también para realizar saques laterales o de arco (5 segundos). Más para observar con lupa es la que establece que el jugador que es asistido médicamente por una dolencia momentánea (puntapié del rival, por ejemplo) sin que el árbitro haya sancionado falta debe salir y esperar un minuto para volver a ingresar: se está beneficiando al rival, que queda con un hombre más. Y también hay una ampliación de las atribuciones del VAR, como modificar una sanción de córner si es que en realidad se trató de una acción para saque de arco.Pero quizás esta de no poder cubrirse la boca para decirle algo a un rival, a partir del escándalo que se generó entre el argentino Gianluca Prestianni y el crack brasileño Vinicius, en un partido entre Benfica y Real Madrid, en febrero de este año por la Champions League, sea la más curiosa y polémica. El enojo máximo de la FIFA y la UEFA, más allá de la sanción aplicada a Prestianni (6 partidos, tres efectivos y tres condicionales), es que nunca supieron qué fue lo que le dijo el argentino, de 20 años, a Vinicius: si hubo racismo o no en sus expresiones. Y buscó cortar de cuajo con esa tendencia.La roja directa suena a exageración. Queda ridícula cuando se la compara con otras faltas mucho más peligrosas para la integridad física de los jugadores, de los verdaderos artistas de este deporte-espectáculo-negocio. No es técnicamente lo mismo una patada artera, malintencionada o un recurso de último hombre para evitar un gol que taparse la boca para decir, vaya a saber qué, en inglés en este caso. Lo que es cierto es que la regla existe, está y se sabía que podía aplicarse. El error en todo caso fue de Almirón y la viveza del lado del futbolista turco Mert Muldur, que inmediatamente le señaló al referí salvadoreño Iván Burton la infracción al reglamento. Convocado por el VAR, vio la acción y lo expulsó. La expulsión de Almirón¡ALMIRÓN EXPULSADO POR TAPARSE LA BOCA!Paraguay se quedó con 10 jugadores tras ocultar sus labios mientras le dijo algo a Mert Müldür.Primera vez que se aplica la nueva regla.#MundialEnDSPORTS #FIFAWorldCup pic.twitter.com/mJcQAl42nd— DSPORTS (@DSports) June 20, 2026Almirón no es un robot. Quizá se distrajo cuando no debía hacerlo y reaccionó ingenuamente. ¿Para qué cubrirse la boca? ¿Cuál era el riesgo? ¿Qué le iba a decir, la CBU o el alias para una transferencia? Hay cosas inentendibles. Por eso Alfaro lo miraba incrédulo. Hablamos, además, de uno de los jugadores más desequilibrantes que tiene Paraguay, con vasta experiencia en la Premier League. Alfaro se permitió ironizar con la situación al sugerirle al 10 “le hubieras dicho de todo en guaraní, que no te iba a entender nadie”. Seguramente, sobre todo Muldur. De todas formas, Alfaro, como docente que es, debería concientizarlo de lo que está bien y lo que no, de lo que debe hacerse y lo que no, en vez de instarlo a que avance por la banquina. Vamos a otro punto: ¿era necesario introducir estas modificaciones para un Mundial? ¿no había que darle un tiempo prudente de adaptación, para que los jugadores se acostumbrasen? Habitualmente, los cambios son graduales, se experimentan en otros torneos, muchas veces juveniles. De Qatar 2022 a este Mundial tripartito 2026, el reglamento fue mutando, empezando por la ley Dibu Martínez para la ejecución de penales: no más charlas previas ni tirar la pelota lejos para desconcentrar al pateador. Otra imagen de la expulsión¡LA EXPULSIÓN DE ALMIRÓN POR "LA LEY PRESTIANNI"! 🟥🇵🇾El paraguayo se fue expulsado, tras la revisión con el VAR, después de decirle algo al turco Mert Müldür mientras se tapaba la boca con la mano, acción que el reglamento prohíbe tras la situación que se dio entre Vinícius y… pic.twitter.com/fT2sZHsl2c— TyC Sports (@TyCSports) June 20, 2026Y en la falta de certezas si la FIFA se equivocó o no en introducir el paquete de medidas para la Copa del Mundo, vaya también un elogio, para el cual podemos tomar un caso argentino. Pasaron 40 años desde la gesta en México y asiduamente se ven videos de jugadas de Diego Maradona en el que fue su Mundial. La violencia con la que se jugaba en esa época, sin recibir los agresores penalidades severas, no tiene nada que ver con lo que se ve hoy. Es otro fútbol, más protector, más pensado en cuidar a los que precisamente le dan brillo y frescura al deporte. Eso ha sido mérito de la entidad.“Si un jugador se cubre la boca y dice algo, y eso tiene una consecuencia racista, entonces tiene que ser expulsado, obviamente”, dijo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, cuando tocó el tema por primera vez luego del incidente Prestianni-Vinicius. Y lo fundamentó: “Debe existir la regla porque un jugador ha dicho algo que no debería. De lo contrario, no habría tenido que cubrirse la boca. Si no, no tiene nada que ocultar”. La regla es clara. Si está bien, si es justa o no, ya es una cuestión más debatible. ¿Los jugadores? Deberán perfeccionar su aprendizaje del reglamento y eventualmente hablar menos, o de otra manera, sin chicanas, sin racismo, sin términos o palabras perturbadoras, teniendo también entrenadores que no fomenten eso, sino que los cuiden. Y también, no distraerse. Saben, perfectamente, que los códigos entre profesionales se mantienen inalterables…hasta el preciso momento en que alguien más vivo decide romperlos en beneficio propio y de su equipo. Eso es casi tan viejo como el reglamento original.