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Mundial 2026: Estados Unidos venció a Australia, se clasificó, asombra con su juego y exalta a Pochettino
El anfitrión volvió a convencer, con un 2-0, y empieza a ilusionar con algo grande en el torneo; la mayoría del plantel actúa en Europa
Hay victorias que clasifican y otras que además confirman un proyecto. La de Estados Unidos sobre Australia pertenece a la segunda categoría. El 2-0 en Seattle aseguró el pase a los dieciseisavos de final del Mundial con una fecha de anticipación y volvió a dejar la sensación de que el argentino Mauricio Pochettino construyó un equipo de identidad reconocible, intensidad para presionar, asociaciones constantes y recursos suficientes para imponerse incluso sin Christian Pulisic, su principal figura.La ausencia del número 10 por una lesión en una pantorrilla, representaba una incógnita antes del encuentro. Sin embargo, Estados Unidos prácticamente no la sintió. Como había sucedido en el debut ante Paraguay, el local impuso condiciones desde el inicio, manejó la pelota con autoridad y un 62% de posesión de pelota final, presionó alto y construyó una superioridad que nunca estuvo en discusión.El marcador se abrió a los 11 minutos. El delantero Folarin Balogun desbordó por la izquierda y envió un centro rasante para Ricardo Pepi, su compañero en ataque, que esperaba solo frente al arco. Antes de que el delantero pudiera definir, Cameron Burgess se anticipó e introdujo la pelota en su propio arco. Fue el segundo partido consecutivo en el que Estados Unidos comenzó en ventaja gracias a un gol en contra: el paraguayo Damián Bobadilla había abierto el 4-1 del estreno.La diferencia pudo ampliarse varias veces antes del descanso. Australia apenas conseguía salir de su campo y sufría cada presión estadounidense. El segundo gol llegó a los 43 minutos, tras una acción preparada en un tiro libre. Sergiño Dest, nacido en Países Bajos y representante de Estados Unidos por la nacionalidad de su padre, pero que juega como un extremo brasileño, recibió en el borde del área, controló y remató. El disparo se desvió en el capitán rival Harry Souttar y dejó la pelota flotando en el área. Alexander Freeman apareció por detrás de todos para empujarla de cabeza. El VAR revisó la acción por una posible posición adelantada, pero discirnió que Balogun, que sí estaba adelantado, no había participado en la jugada y convalidó el tanto.El resultado incluso quedó corto. Balogun, que tras el partido obtendría su segundo MVP en el Mundial, dispuso de una clara oportunidad de marcar el tercero en un contraataque durante el segundo tiempo, pero demoró la definición y permitió la recuperación de un defensor. Más allá de esa ocasión desperdiciada, los anfitriones nunca perdieron el control de un encuentro en el que Australia apenas realizó dos remates al arco y jamás encontró argumentos para comprometer seriamente al arquero Matt Freese.Con un ritmo más bajo, ‘Los Canguros’ se adelantaron unos metros, y el conjunto local aceptó replegarse durante algunos pasajes. El partido ganó temperatura por varios cruces fuertes entre ambos equipos. Lo más llamativo de ese tramo ocurrió lejos de las áreas, cuando el árbitro alemán Felix Zwayer sufrió un fuerte calambre y necesitó asistencia médica para continuar. El episodio no alteró el desarrollo de un encuentro que Estados Unidos controló de principio a fin.Compacto de Estados Unidos 2 vs. Australia 0EE.UU. 2 - Australia 0 - Una victoria para meterse en dieciseisavos de final - RESUMEN COMPLETOAsí como el resultado fue importante, el funcionamiento volvió a ser significativo. Pochettino utilizó un 3-5-2 que fortaleció las sociedades en la mitad de la cancha y multiplicó las opciones ofensivas. Ambos delanteros descendieron con frecuencia para arrastrar a los defensores australianos y abrir espacios para las constantes llegadas desde atrás.En ese entramado colectivo sobresalió Weston McKennie. El mediocampista de Juventus se recostó sobre la derecha, apareció por distintos sectores del campo y fue el conductor futbolístico de Estados Unidos, con 54 toques de pelota. Tyler Adams sostuvo el equilibrio desde el eje central, mientras Malik Tillman alternó posiciones para conectar todas las líneas. Por ese mismo sector apareció una y otra veces Dest, convertido casi definitivamente en un extremo más que en un marcador lateral.El futbolista de PSV Eindhoven, surgido como defensor durante su paso por Ajax y Barcelona, jugó prácticamente instalado en campo ajeno. Atacó los espacios, encaró constantemente y construyó una sociedad permanente con McKennie. Del otro lado, Antonee Robinson ofreció la misma profundidad como carrilero. Estados Unidos atacó con amplitud, movilidad y paciencia, sin perder nunca el orden para recuperar rápidamente la pelota. Por momentos pareció un mecanismo perfectamente sincronizado.Esa evolución no responde únicamente al trabajo del entrenador argentino. También refleja una transformación mucho más profunda del fútbol de su país. De los 26 convocados para este Mundial, 17 actúan en clubes europeos, apenas ocho permanecen en la Major League Soccer —tres de ellos son arqueros— y uno compite en México. La base del plantel se desarrolla semana tras semana en algunas de las ligas más exigentes del mundo, una consecuencia de la política de exportación de futbolistas que Estados Unidos impulsó durante la última década y que hoy empieza a reflejarse en la selección. McKennie, Pulisic, Timothy Weah, Balogun, Pepi, Dest, Chris Richards y Robinson llegaron al Mundial con experiencia en Inglaterra, Italia, Francia, Países Bajos, Alemania y Escocia. Ese recorrido elevó el nivel de un plantel que ya no necesita adaptarse al ritmo internacional cada vez que protagoniza un gran torneo.La llegada de Pochettino aceleró ese proceso. El argentino, de 54 años y que asumió en 2024, encontró una generación talentosa y la convirtió en un equipo. En pocos meses le imprimió una identidad reconocible, presión coordinada, mecanismos ofensivos claros y una competitividad que le permite sostener el nivel incluso cuando falta su máxima figura. El triunfo sobre Australia fue otra muestra de esa evolución. “Somos un equipo que puede hacerlo todo”, declaró McKennie postpartido.Los números acompañan la sensación que transmite el equipo. Estados Unidos suma dos victorias en dos presentaciones, consiguió seis goles y recibió uno solo. Además, enlazó dos triunfos en una Copa del Mundo por primera vez desde 1930.La clasificación anticipada refuerza el gran momento de los organizadores en el certamen. México y Estados Unidos ya aseguraron sus presencias en los dieciseisavos de final, y Canadá quedó muy cerca de conseguirlo. El Mundial, por ahora, acompaña el crecimiento de los tres anfitriones.Pochettino volvió a mostrarse conforme con el rendimiento de sus dirigidos. “Fue un partido fantástico. Hicimos una muy buena primera parte. Dominamos el juego ante un rival muy duro. Lo dije en diciembre: iba a ser difícil. Los jugadores estuvieron increíbles”, resumió apenas terminó el encuentro. Mientras respondía sobre el campo de juego, en las tribunas se coreó su apellido: “¡Pochettino! ¡Pochettino!”. El santafesino de Murphy levantó un puño para agradecer el reconocimiento y sonrió antes de responder sobre el momento del equipo. “Es increíble. Lo dije ayer: Argentina tiene hinchas increíbles, pero estamos empatando a Argentina”, afirmó.La hinchada cantó por Poch en plena nota y el DT de Estados Unidos tiró un elogio TOP: "ARGENTINA TIENE FANS INCREÍBLES PERO LOS ESTAMOS IGUALANDO..."⚽ #ESPNMundial📺 Mirá los mejores partidos de la #FIFAWorldCup por ESPN, en el Plan Premium de #DisneyPlus pic.twitter.com/qHKHGYmKut— SportsCenter (@SC_ESPN) June 19, 2026Aparecerán rivales de mayor jerarquía para medir el verdadero alcance de la selección estadounidense. Australia ofreció poca resistencia y Paraguay había hecho lo mismo. Pero el mensaje que transmite Estados Unidos va más allá de los resultados. Juega con convicción, domina los partidos y sostiene una idea cada vez más madura. La revolución que imaginó Pochettino empieza a reflejarse sobre el césped. Ahora se trata no solo de la ilusión de un país anfitrión: empieza a parecer la candidatura de un equipo dispuesto a competir en alto nivel.