Australia y Brasil cubrieron su cupo de exportaciones a China, pero el alto stock de los importadores asiáticos evita que los precios los precios sigan aumentando

El gobierno chino anunció que Australia cubrió el cupo asignado a inicios de año cuando se definió el proceso de salvaguarda para proteger a sus ganaderos. En los hechos, también se cumplió el de Brasil, ya que los frigoríficos de ese país dejaron de producir para vender a China y empezaron a redireccionar sus ventas a los Estados Unidos
Sin embargo, lejos de producirse una suba inmediata de los valores, los precios muestran una tendencia bajista, según explicó el analista uruguayo Rafael Tardáguila. “La noticia más trascendente la dio a conocer la aduana de China, que oficialmente informó que Australia completó la cuota de 205.000 toneladas asignada para este año 2026”, señaló Tardáguila en diálogo con Canal Rural.
“El escenario mundial es promisorio”, asegura el analista Miguel Gorelik sobre el negocio de la carne, ante las tensiones geopolíticas y las dificultades de competidores como Brasil

A partir de ahora, toda la carne australiana que ingrese a China deberá afrontar un arancel del 55%, cuando hasta el momento accedía sin gravámenes gracias al acuerdo comercial entre ambos países. Según el especialista, esa situación “inviabilizará buena parte de la operativa de Australia con China”, aunque algunos cortes premium de muy alto valor podrían seguir encontrando espacio en ese mercado.
La situación de Brasil es similar. El principal proveedor de carne vacuna de China ya dejó de producir para ese destino y está enviando sus últimos embarques para completar la cuota de 1,1 millones de toneladas establecida para este año.
El dato cobra relevancia porque en 2025 Brasil había exportado a China cerca de 1,5 millones de toneladas, por lo que ahora quedará un volumen significativo fuera de ese mercado.
Brasil, fora da copa: La Unión Europea dejará de importar carne bovina, miel y otros productos de origen animal desde Brasil a partir de septiembre

Se esperaba que esa  salida parcial de dos de los principales abastecedores impulsara una recuperación de los precios internacionales, pero eso todavía no ocurre.
“La expectativa de que cuando se completaran las cuotas iba a determinar precios más firmes en China, pero por el momento no se está concretando”, indicó Tardáguila. Incluso aseguró que los importadores chinos están ejerciendo presión bajista sobre los valores de compra.
De acuerdo con el analista, algunos cortes que habían alcanzado niveles récord comenzaron a retroceder. “El garrón y el brazuelo, que habían llegado a los 8.000 dólares, ahora están más bien en el eje de los 7.500 dólares”, ejemplificó.

La explicación principal está en la demanda. Por un lado, las cámaras frigoríficas chinas se encuentran cargadas de carne importada adquirida durante los meses en que todavía regían las cuotas. Y, por el otro, las perspectivas de consumo en el gigante asiático se han moderado.
“Las cámaras de frío en China están prácticamente atiborradas de carne vacuna importada. Se pertrecharon del producto durante los meses que había cuota para poder transitar el segundo semestre manejando esos volúmenes”, explicó.
De todos modos, Tardáguila considera que el mercado aún tiene elementos para sostenerse ya que, aunque los precios cedieron en las últimas semanas, continúan siendo buenos en términos históricos. “Más allá de que bajaron algo, están en niveles elevados si lo miramos en una perspectiva de largo plazo”, remarcó.
La novedad de Shangai: China aseguró a los empresarios argentinos que no modificará el sistema de cupos a la importación de carne vacuna, lo que debería garantizar precios elevados

Además, el analista recordó que la cuota asignada por China tanto a Australia como a Brasil es sensiblemente inferior a los volúmenes que esos países venían colocando en ese mercado, por lo que tarde o temprano podría aparecer un faltante de oferta.
“De Brasil van a faltar posiblemente un par de centenares de miles de toneladas que no van a estar llegando este año. Hay que ver cómo sustituye eso China o si directamente no lo sustituye y ahí se produce una baja en el consumo”, advirtió.
En ese contexto, el futuro de los precios dependerá principalmente de la capacidad de reacción de la demanda china. Si el consumo logra sostenerse, la menor disponibilidad de carne importada podría generar una recuperación de los valores. Pero si la desaceleración del consumo se profundiza, el mercado podría continuar bajo presión pese a la menor oferta internacional.
Leer nota completa en Bichos de Campo →