General
Encuentran muerto a un hombre de 38 años en San Cristóbal: tenía heridas de arma blanca
Una persona que pasaba por el lugar vio su cuerpo y alertó a la Policía
Un hombre de 38 años fue asesinado a puñaladas en el barrio porteño de San Cristóbal y por el hecho detuvieron a su hermano. Según pudo saber LA NACION por fuentes policiales, fue un transeúnte quien vio el cuerpo este viernes por la madrugada en el cruce de las calles Estados Unidos y Pichincha.Luego de que el peatón se cruzara con la escena a las 4.50, llamó a la Policía de la Ciudad, cuyos agentes se desplazaron al lugar, al igual que personal del Sistema de Atención de Emergencias Médicas (SAME)Según averiguó este medio, el hombre ya estaba muerto y tenía múltiples heridas en el abdomen por un arma blanca.Las cámaras de LN+ mostraron la senda peatonal de esa esquina con manchas de sangre, por lo que las primeras versiones indican que la víctima se habría desplazado algunos metros antes de morir. Además, los agentes policiales miraban con linternas abajo de los autos e inspeccionaban la zona en busca del arma blanca.Poco después de las 9, la Policía de la Ciudad confirmó que luego de relevar las cámaras de seguridad, se identificó una discusión entre la víctima y su hermano, de 39 años. En consecuencia, las autoridades detuvieron a esta persona. Interviene en el caso la Fiscalía Criminal y Correccional número 34.Una mujer le dio una descarga eléctrica a un ladrón La semana pasada, una mujer electrocutó a un delincuente que intentó robarle la moto en Lanús. Fue a través de un dispositivo que le provocó una descarga eléctrica y que permitió a la joven recuperar su vehículo.El hecho ocurrió en el pasado 11 de junio a las 20.20. La mujer, identificada como Déborah y oriunda de San Martín, es tatuadora a domicilio, y estaba yendo a trabajar a Remedios de Escalada. Se estacionó durante unos segundos en una calle para chequear una dirección y fue entonces que dos delincuentes, cada uno en una moto, la interceptaron para robarle el vehículo.Los delincuentes tomaron su celular, que tenía en la mano, y la obligaron a descender del vehículo. Pocos segundos recordó que tenía el dispositivo, que se activaba en su muñeca. Se escondió detrás de un árbol y cliceó los botones. A lo lejos, se vio cómo el ladrón saltó de la moto y se fue corriendo con rapidez.