En 2014, cuando los sueños de desarrollar el yacimiento de Vaca Muerta recién comenzaban, se discutió muchísimo en torno a un acuerdo secreto entre la petrolera estatal YPF y la estadounidense Chevrón, que contenía cláusulas muy beneficiosas para sus inversiones.
Con el mismo secretismo, pero con una escala minúscula respecto de aquello, el INTA presentó en sociedad un acuerdo “de confidencialidad” con la empresa Lipotech SA, una empresa que desde 1990 comercializando ingredientes funcionales y minerales para las industrias de alimentos, nutracéuticos, farmacéuticos y cosmética. Fue fundada por el científico Tomás Di Paoli y que ahora dirige su hijo Pablo.
No se entiende por qué tanto secretismo. La gacetilla oficial que da cuenta del convenio solo dice que el INTA y Lipotech SA, con sede en Haedo, “formalizaron un acuerdo de confidencialidad que da inicio a una colaboración orientada al desarrollo de un sistema de encapsulación de ácidos grasos Omega-3 de cadena larga, destinado a su incorporación en lácteos fermentados”.
Como sea, es lo que pretende el gobierno: poner los equipos del INTA al servicio de la actividad privada.
En este caso, la investigación es liderada por la ingeniera Gabriela Díaz, investigadora del Laboratorio de Biología Molecular del área de Bioquímica y Nutrición del ITA-CIA, junto a Vanina Ambrosi y Silvina Guidi. Su línea de trabajo está orientada a potenciar las propiedades nutricionales de productos lácteos de consumo masivo.
“El proyecto contempla tres ejes técnicos articulados. En primer lugar, la optimización del sistema mediante ensayos de laboratorio que permitan verificar la viabilidad de las matrices lácteas en su interacción con los mencionados ácidos antes de avanzar hacia la estandarización de parámetros para el escalado industrial”, dice la gacetilla.
Curioso: En medio del debate por la propiedad intelectual, el INTA cedió al uso público ocho cultivares, entre los que hay durazneros que recién empezaban a difundirse
Que prosigue: “En segundo lugar, la evaluación de la respuesta y consistencia del sistema a través de modelados controlados, con el fin de anticipar su desempeño en condiciones industriales reales. Por último, la determinación de perfiles de estabilidad y compatibilidad en laboratorio, como paso previo a su implementación en línea de producción”.
Ningún secreto entonces: “El trabajo conjunto apunta a garantizar que los desarrollos cumplan con los parámetros operativos y normativos establecidos, asegurando que la innovación se traduzca en productos confiables, seguros y de alto valor nutricional para el consumidor final”, finaliza el informe.
Agro & Campo
Otra que el acuerdo secreto de Chevrón en Vaca Muerta: El INTA firmó un “acuerdo de confidencialidad” para poder producir cápsulas de… Omega 3
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