Milagros posibles e imposibles para Messi

Los estudios que indagan a la opinión pública registran una nube de negro malestar que oprime a la sociedad argentina. Los que confiesan tener bronca suman casi un 40%. Y los que se sienten tristes o desanimados superan el 37%. Es un desasosiego similar al que esas mismas encuestas comenzaron a identificar durante la cuarentena de 2020. Un estado de ánimo que operó como impulso para la llegada al poder de Javier Milei. Sobre ese clima emocional se recortan los tres prodigiosos goles de Lionel Messi contra Argelia. ¿Conseguirá la magia de ese profesional excepcional, capitán de una selección exitosísima, poner en suspenso la depresión colectiva? Es evidente que ya consigue otro efecto: dejar de lado, siquiera por un rato, el enfrentamiento de áspera polarización que separa a los argentinos. Un milagro quizá superior a los tres goles.Aun con ese atractivo el mundial de América del Norte no alcanza para evitar que la política siga manifestando sus tensiones. En el Senado se ha formado una mayoría en condiciones de derribar no la pieza más preciada, pero sí la más defendida, del ajedrez de los Milei. La obstinada permanencia de Manuel Adorni podría agigantar la crisis política que sus inconductas han provocado en el oficialismo facilitando el primer voto de censura a un jefe de Gabinete desde que existe ese cargo en la Constitución. Para evitar la defenestración parlamentaria de Adorni, que tiene un catastrófico potencial escenográfico, el Presidente debería solicitarle la renuncia. Ahora se entienden mejor los gestos de Patricia Bullrich. Su progresivo distanciamiento del debilitado funcionario tenía el carácter de una prevención: alguien con la experiencia legislativa de Bullrich estaba en condiciones de prever con mucha antelación que el vehículo oficial corría en línea recta hacia un murallón.La decisión del Senado convierte cualquier pronunciamiento judicial sobre Adorni en una decisión tardía. Si, al cabo de una indagatoria desafortunada, Ariel Lijo lo termina procesando, la espada se habrá desplomado sobre un dirigente ya decapitado. El justiciable tendrá, esta vez sí, derecho a decir “es un episodio de mi vida privada”. Por esa razón Juan Bautista Mahiques no deberá sentirse apremiado en sus conversaciones con Lijo, el eventual verdugo de Adorni, con quien comparte una estadía en Paris. Ambos son parte de la comitiva que asiste a una asamblea del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), organismo destinado a combatir el lavado de dinero. Es verdad que hay mucha fantasía sobre este encuentro parisino entre Mahiques y Lijo. Ambos compiten por la Procuración General de la Nación. Pero es una rivalidad episódica. El nivel de afinidad que conservan entre ambos, y que exhiben inclusive durante este viaje, los puede reunir en cualquier rincón de Buenos Aires. Sobre todo si en el motivo hay “efectividades conducentes”.Una secuencia similar a la de Adorni en el Senado se verificó en relación con otro, por llamarlo de algún modo, percance de los hermanos Milei: el tratamiento del pliego de María Verónica Michelli como camarista de un tribunal oral federal de La Plata. Los senadores no creyeron que ser cuñada de un periodista, Hugo Alconada Mon, constituía una incompatibilidad de la candidata. Le concedieron el acuerdo y dejaron al Presidente en una encerrona política y jurídica.El Senado se ha convertido en un terreno de arenas movedizas para La Libertad Avanza. Ahora la crisis Adorni paraliza ese cuerpo y obstruye decisiones importantísimas. Entre ellas, la aprobación de una tonelada de pliegos judiciales que se prepara para enviar el Poder Ejecutivo a la Comisión de Acuerdos. La Cámara alta ya dio el visto bueno para 74 candidatos, entre los que está la doctora Michelli. El Ministerio de Justicia tiene preparadas 300 propuestas para remitir a los Senadores. Y el Consejo de la Magistratura ya giró a ese ministerio 13 ternas judiciales. Hay términos institucionales que también aceleran el reloj. Hacia septiembre casi todos los miembros de ese Consejo deberán dejar su butaca por una renovación de autoridades. Ya hay una controversia al respecto: el camarista de Casación Diego Barroetaveña acaba de solicitar una declaración de certeza en el fuero Contencioso-Administrativo porque, según él, podría tener derecho a la reelección.Milei y su hermana son conscientes de lo que significa el proceso de designación de magistrados: antes de terminar el año podrían cubrir un número de vacantes equivalente al 30% del Poder Judicial. Nunca visto. Entre esos cargos hay algunos estratégicos. Por ejemplo, dos miembros de la Cámara Federal de la Capital. Es decir, dos jueces que terminarán revisando casos como el de Adorni, $Libra o Andis, que todavía están tratándose en primera instancia. Hay también otro camarista a ser reemplazado: Martín Irurzun, que el 18 de julio cumple 75 años y para quien el Ministerio de Justicia no envió un pliego que prorrogue su designación. Un criterio divergente de que se aplicó con papá Mahiques, Carlos, para la Cámara de Casación.En conversaciones informales se había previsto que el Senado sesionara el 8 de julio para aprobar otra avalancha de jueces. A Adorni se lo espera el 2 de julio. Si se consigue postergar su citación, el trámite judicial también quedará demorado. Quiere decir que un sector importante del gabinete y buena parte del Poder Judicial con interés en las nuevas designaciones están presionando sobre el debilitadísimo Adorni.La cobertura de estos vacíos en la Magistratura llevó al Ministerio de Justicia a aprobar un decreto simplificando el trámite administrativo de designación de jueces. El decreto incluye los cargos de la Corte. Ese detalle induce a una especulación: Milei habría cambiado de criterio y estaría dispuesto a postular ahora a dos candidatos para completar el máximo tribunal. Un episodio posterior a la emisión de esa norma reforzó la verosimilitud de esta posibilidad. Fue una visita de Ricardo Lorenzetti al Presidente en la que el juez sugirió la designación del camarista de Casación Mariano Borinsky y de la camarista federal en lo Penal Económico Karina Perilli.Alrededor de la jugada de Lorenzetti se han desplegado múltiples lecturas. La más previsible tiene que ver con la tenacidad de este magistrado: vuelve a aconsejar candidatos a la Corte después del estrepitoso fracaso que encarnó su último ahijado, Lijo. A propósito de Lijo, llamó también la atención que entre los recomendados no figurara el próximo procurador general, que es la función que pretende ejercer el viajero de París.Una tercera curiosidad del movimiento de Lorenzetti es que haya puesto a circular dos apellidos con lo que, parece, sería una gran antelación. Es cierto que, como solía decir el recordado Esteban “Bebe” Righi, “en la Argentina, mejor que ser algo es ser candidato a algo”. Pero en una época tan dominada por la agresividad, “ser candidato a algo” suele aparejar un desgaste innecesario.El lanzamiento de Borisnky, por ejemplo, pone en primer plano uno de sus últimos fallos como integrante de la Sala IV de la Cámara de Casación. Se trata del escandaloso sobreseimiento de los financistas que gestionaron ante del banco suizo Lombard Odier la apertura de cuentas a favor de los hijos de Lázaro Báez, por 21 millones de dólares. Esos empresarios, que trabajan en la firma Provalor, son José Jabbaz, Mariano Rubinowicz, Alex Fallas y Jorge Ruiz, y fueron sobreseídos. Apenas se los obligó a cumplir con el suave rigor de una probation. Esa fue la decisión del juez Javier Carbajo, a la que adhirió su mentor de todas las horas, Borinsky. En cambio, el camarista Gustavo Hornos votó en disidencia.Jabbaz, Rubinowicz, Fallas y Ruiz habían sido señalados por Leonardo Fariña, una vez que este acusado decidió convertirse en imputado colaborador, es decir, arrepentido. Entre otros detalles, Fariña consignó que ellos fueron los que constituyeron la off shore Teegan Inc., de Belice, a través de cuyas cuentas circuló el dinero de los Báez. O de los Kirchner, según sugirieron Jabbaz y compañía.Los expertos en Derecho Penal apuntan varias rarezas en este pronunciamiento. La más llamativa: fueron condenados los que originaron toda la maniobra, empezando por Lázaro Báez, Leonardo Fariña, Daniel Pérez Gadín, Federico Elaskar y Fabián Rossi, y los que la culminaron, los ejecutivos del Lombard Odier, Juan Alberto De Rasis y Martín Eraso. En cambio, los que facilitaron el delito como intermediarios entre esas dos puntas quedaron absueltos. Esta excentricidad está destinada a tener repercusiones internacionales. Porque la de la “Ruta del Dinero K” fue una causa de lavado de dinero que mereció el aplauso del GAFI, por la claridad de la sanción y la recuperación de los activos de apropiación ilegal, que suman por lo menos 55 millones de dólares. Ojalá el GAFI no se entere de este nuevo tramo que, en esencia, suministra impunidad.Los especialistas observan algunos detalles. Uno es que el Código Penal sólo admite la concesión de la probation en delitos menores, siempre y cuando se cuente con el consentimiento del fiscal. El de Jabbaz y los demás financistas de Provalor es un delito mayor, como arguyó Hornos, y, además, el fiscal rechazó el beneficio. Es cierto: la Cámara anuló el pronunciamiento del fiscal, algo que ocurre en escasísimas oportunidades, con lo cual eludió esa exigencia del Código.Otra peculiaridad es que, cuando recibieron el caso, que elevó a juicio el juez Sebastián Casanello, los miembros del Tribunal Oral 4, Néstor Costabel, Adriana Paliotti y Gabriela López Iñiguez, resolvieron realizar un único juicio oral. Pero la defensa de los financistas, encabezada por Mariano Cúneo Libarona, logró que Jabbaz, Rubinowicz, Fallas y Ruiz tuvieran un juicio independiente. Así Borinsky y Carbajo pudieron suspender ese debate público y otorgarles la probation. El Tribunal Oral había desestimado ese pedido. También lo rechazó el Estado, a través de ARCA, que intervino como querellante.Una excentricidad más de Borinsky y Ca
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