Cambios

Caminar por la vereda de la escuela pública Emilio Lamarca, en Ayacucho al 900, me retrotraía a mi niñez porque allí cursé sexto y séptimo grado.Con el paso del tiempo el viejo colegio fue demolido y reemplazado por una moderna construcción de ladrillos, que cobijó a nuevas generaciones de alumnos. El calendario continuó sumando años y al volver otra vez por allí me encontré con la sorpresa que ya no se llamaba Emilio Lamarca sino María Remedios del Valle. La manía de cambiar los nombres que tenemos los argentinos hizo que en 2023 la legislatura porteña por unanimidad lo suplantara por el de la heroína del Ejército del Norte. De ascendencia africana, aunque nacida en Buenos Aires, Manuel Belgrano la ascendió a capitana por su valentía. Ambos aparecen juntos en el billete de diez mil pesos. El gobierno anterior la rescató del fondo de la historia y la puso de moda, tan es así que varias instituciones y calles adoptaron su nombre. Ahora bien: al pobre Lamarca, que fue funcionario de Sarmiento y Avellaneda, lo degradaron al decidir borrarlo del mapa. ¿Será porque fue un tenaz defensor de la educación católica o por haber sido pionero en la enseñanza de la economía en la Argentina?
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