Lo echaron de la Federal, fue “arrepentido” en el caso que terminó con la carrera de un fiscal y armó una banda para robar dos bancos: la historia de Carlos Maidana

Carlos Daniel Maidana integró la Policía Federal Argentina (PFA) hasta que fue exonerado en 1995. Prófugo de la Justicia por extorsionar a “transas” peruanos en la villa 1-11-14, del Bajo Flores, se convirtió en “buche” de Adrián Baeta, un sargento de la policía bonaerense que tenía una relación de amistad con Diego Guastini, alias Dolarín, un contador que era el cerebro financiero detrás de las más poderosas bandas narcos que operaron en el país y que fue asesinado en 2019 después de dar detalles a la Justicia de las organizaciones para las cuales lavaba dinero o gestionaba la logística del cobro de la droga traficada. También fue imputado colaborador como “arrepentido” en una causa que destapó un escándalo judicial en San Isidro y terminó con la carrera de un poderoso fiscal. Ahora está preso: lo acusan de ser el jefe de una banda de boqueteros que planeaba robar dos bancos, uno en Baradero y otro en Morón.Así lo reveló el sitio de noticias Encripdata, especializado en narcotráfico y crimen organizado, y lo confirmó LA NACION a través de fuentes de la causa.Maidana tiene 59 años. Para detectives de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que participaron de la investigación que frustró el plan criminal, fue el jefe de la banda y el “orquestador general de la estructura delictiva”.La investigación que llevó tras las rejas a Maidana comenzó el 19 de mayo pasado a partir de un correo electrónico que llegó a una casilla de la Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado de la policía bonaerense. En ese e-mail una persona aportó información sobre el plan criminal. El denunciante, que finalmente declaró bajo reserva de identidad, aportó detalles precisos sobre una organización criminal que planeaba robar la sucursal Baradero del Banco Provincia y la sucursal Morón del Banco Nación. Indicó que los ladrones pretendían ingresar en las entidades bancarias por medio de sendos boquetes para robar las cajas de seguridad y acceder a las bóvedas del tesoro, donde se guardan lingotes de oro y fajos termosellados de dólares.La investigación quedó a cargo del juez federal de Morón Jorge Rodríguez, con la intervención del fiscal federal Sebastián Basso.“El correo daba precisiones sobre el esquema logístico y operativo de la banda y precisaba las identidades de los delincuentes que estaban detrás del plan criminal”, dijeron a LA NACION fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense.La idea de asaltar la sucursal del Banco Nación situada en la avenida Rivadavia al 18.000, en Morón, fue denominada por la banda como Robo al Tesoro y contemplaba la “sustracción de lingotes de oro, dólares y vaciar las cajas de seguridad”. Los “boqueteros” pensaban ingresar en el banco por dos locales linderos, una zapatería y una playa de estacionamiento.“En Baradero, los ladrones tenían conocimiento de que el fondo de una casa lindera al Banco Provincia daba al sector de bóvedas”, dijeron las fuentes consultadas.Los voceros de la investigación dijeron que se sospecha que los “boqueteros” tenían información determinante para concretar el plan criminal aportada por empleados infieles de las entidades bancarias.La banda contaba con el aporte de un delincuente conocido como “El Uruguyo”, considerado un “artesano del boquete”. Su función era el diseño técnico de las perforaciones tácticas que permitirían ingresar en los bancos desde locales linderos.La organización también estaba integrada por un especialista informático o “hacker”, cuya misión era vulnerar los sistemas antisísmicos de los bancos. Este técnico llegó a realizar pruebas de campo el 17 de mayo pasado, golpeando paredes con macetas de cemento desde el patio de un inmueble lindero para verificar que las alarmas, previamente manipuladas, no se activaran.Además estaba “el proveedor”, encargado de proveer desde los discos de corte y rotopercutoras hasta las 100 bolsas de arpillera destinadas a retirar los escombros sin levantar sospechas.Maidana operaba desde su quinta de la localidad de Paso del Rey, en Moreno. Para moverse utilizaba tres camionetas Toyota SW4 con chapas patentes adulteradas y una camioneta Volkswagen Amarok blanca “que presentaba como rasgo distintivo sus llantas y espejos retrovisores pintados en color negro”. El expolicía iba armado con una pistola marca Taurus robada durante una “entradera” en Adrogué.“Leones blancos”El sindicado líder de la banda fue exonerado de la Federal en 1995. Como se dijo, fue “arrepentido” en una investigación que puso fin a la carrera del fiscal Claudio Scapolan y que llevó a la cárcel a 24 integrantes de la policía bonaerense y a un grupo de abogados. Se trata de una causa que tramitó la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado y en la que intervino el fiscal federal Fernando Domínguez.Una de las graves irregularidades que quedaron plasmadas en la causa fue “el robo de parte del cargamento de cocaína del operativo conocido como “Leones blancos”, de finales de diciembre de 2013. En la presentación del golpe ante los medios de comunicación estuvo presente el por entonces gobernador Daniel Scioli, que paseó entre los ladrillos de cocaína secuestrados por el fiscal Scapolan y los detectives de la policía bonaerense.Esa vez se informó de la incautación de 600 kilos de cocaína. Pero eran más. Se sospecha que más de media tonelada “desapareció”.Una parte de los 520 o 560 kilos de droga robados a la banda narco terminó en unas cabañas de Santa Clara del Mar, según la causa judicial.Antes del traslado a la costa, según la declaración de imputados arrepentidos y de testigos de identidad reservada, la sustancia estuvo almacenada en un local de Quilmes que funcionaba como concesionaria de autos y salón de fiestas y que pertenecería al sargento Baeta.
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