Tiago Splitter, el brasileño más querido por la Generación Dorada es el nuevo coach de Chicago Bulls

Que Tiago Splitter haya sido el primer sudamericano en ser coach principal de un equipo en la NBA, con Portand, ya lo había puesto en una dimensión de privilegio. Ahora, la resonancia se multiplica porque dirigirá a Chicago Bulls, un equipo que más allá de los resultados, sigue siendo una de las principales marcas de la competencia por las estelas que a través de las décadas arrastra la figura de Michael Jordan. Y, más allá del logro regional, genera en los argentinos una particular simpatía, por la cercanía que Splitter tuvo con nuestro básquetbol en su época de jugador.Después de las semifinales del Preolímpico 2011, con la Argentina y Brasil calsificados para los Juegos de Londres 2012, algunos jugadores se permitieron un momento de festejo. En un local de eventos marplatense se mezclaron argentinos y brasileños. Tiago Splitter era uno de los que se vinculaba muy amistosamente con el equipo nacional. Incluso con los familares de los basquetbolistas de nuestro país. Estaban a horas de definir un título continental entre ambos, pero nada iba a poner en duda esa amistad. View this post on Instagram Es que el pivote brasileño, de 2,11 metros, que en Baskonia compartió equipo durante siete años con Andrés Nocioni, Luis Scola y Pablo Prigioni, desde 2000. Y cuando más tarde le tocó jugar en la NBA, fue Manu Ginóbili el que le abrió las puertas de los Spurs y le allanó el camino para ingresar en el competitivo ámbito norteamericano.Esos lazos convirtieron a ese personaje en una referencia muy querida por estas tierras, más allá de la histórica rivalidad. Es más, alguna vez reconoció sin complejos: “Cada vez que compartí equipo con un argentino fui campeón”. Y no se trata de cosas menores. Ganó dos veces el troneo español (ACB) y el anillo de la NBA, en 2014.Después de trabajar varios años en Brooklyn como detector de talentos, el año pasado el brasileño, de 41 años, se había sumado como asistente de Chauncey Billups en Portland. Pero un extraño giro del destino lo dejó a cargo del equipo. Billups fue arrestado por el FBI en una causa por apuestas ilegales y lavado de dinero.Pese a su inexperiencia, llegó a obtener un registro de 42 victorias y 40 derrotas, con lo que se clasificó para los playoffs. No le fue bien allí. Perdió en cinco juegos con San Antonio Spurs. Pero se ganó el respeto de todos. Tanto que ahora, fue contratado como entrenador principal de los Bulls.La decisión fue tomada por Bryson Graham, nuevo vicepresidente ejecutivo de operaciones de los Bulls, que llegó a esa conclusión luego de que Billy Donovan, el entrenador en las últimas seis temporadas rechazara una oferta de renovación.¿Qué panorama se encuentra Splitter en Chicago? Uno nada sencillo. El equipo no se clasificó para los playoffs en la última temporada. El australiano Josh Giddey y el lituano Matas Buzelis son las jóvenes figuras en las que deberá apuntalar el equipo. Claro que tiene una gran ventaja en su favor. Para la temporada 2026/27 los Bulls tienen firmados contratos por apenas 90 millones de dólares. Muy por debajo de los 150 que están impuestos como inversión mínima en el rubro. Eso quiere decir que tienen mucho dinero para negociar con agentes libres. El primer nombre que sonó en el mercado fue el de Austin Reaves, de Los Angeles Lakers, que no parece cuadrar en los intereses de la franquicia con la presencia del esloveno Luka Doncic.Chicago contará con la cuarta selección del draft 2027, lo que lo dejará sin posibilidades de quedarse con los tres grandes proyectos que se presentarán este año: AJ Dybantsa, Darren Peterson y Cam Boozer.Lo que es seguro es que la franquicia no está apurada. Quiere reconstruir completamente su plantel y su línea de juego. “Nuestra participación en los playoffs de la Conferencia Este no está a un paso ni a dos”, reconoció Graham.Con esa frase, debería quitarle presión a Splitter para que trabaje con paciencia y un buen plan a futuro. Formado en la escuela europea, sabe de armar equipos compactos más allá de las figuras. Y con gran espíritu colectivo.Claro que ya no es un interino, como lo fue en Portland. Ahora es el entrenador principal y todas las responsabilides caerán sobre él. En su carrera le tocó tomar responsabilidades muy grandes desde muy joven. Apenas tenía 15 años cuando dejó el equipo de Ipiranga, un distrito de San Pablo, para irse a jugar a España. Ahora, con apenas 41 años estará a cargo de una de las franquicias más emblemáticas de la NBA.
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