La nueva versión de Neymar que suma desde afuera y enamora a Ancelotti, no calma la ansiedad de Brasil

Durante la pausa para hidratación en el debut mundialista de Brasil, 1 a 1 ante Marruecos, en New Jersey, Neymar, con su gorra hacia atrás, se acercaba a Vinicius Junior para darle consejos al oído; el delantero de Real Madrid lo escuchaba con atención y asentía. Luego, ya en el banco de suplentes, el experimentado jugador de Santos, fuera de los convocados, le habló mucho a Endrick, de 19 años, que se lamentaba por no haber sido llamado por Carlo Ancelotti para entrar. “Es eso. Si yo pudiese, entraba, ¿no?”, se desahogaba el atacante de Lyon, de Francia, que no tuvo minutos. Varias de las indicaciones que Neymar le daba desde el banco a sus compañeros fueron destacadas en “Jogo Falado” (Juego Hablado), un bloque clásico, que comenzó en la Copa del Mundo de Alemania, en 2006, dentro del programa Fantástico, que se emite por la señal TV Globo. “Pegale de una vez, pegale, pegale… Dale la pelota a Vini y mandalo a encarar. Que Ibáñez se la pase a Vini y que corra a espaldas de ellos”, le gritaba Ney a Bruno Guimarães, según Gabriel Velloso, invitado por el programa para hacer los doblajes. “Abrila y pasá, pasá. Casemiro y vos tienen que organizar todo”, le insistió al volante de Newcastle.Todo bajo la atenta mirada de Ancelotti, que aprobó esa función de Neymar como un “segundo entrenador”, pactada de antemano entre ambos. Es que, tras la convocatoria del jugador de Santos, que generó una polémica que dividió a los futboleros -y a los no tanto- de Brasil, el cuerpo técnico de Carletto se llevó una imagen más que positiva del ex-Barcelona y PSG, entre otros. Desde el primer día de la concentración, en la Granja Comary, en Teresópolis, Ancelotti y Neymar entablaron conversaciones íntimas, aislados del resto del grupo. Esa confianza casi inmediata sorprendió a muchos, ya que el DT y el futbolista nunca habían trabajado juntos hasta allí. Mientras Neymar le ofrecía respeto a Ancelotti, el italiano le devolvía una postura acogedora, semi paternal. Además, el crack de Santos se convirtió en guía y “tutor” de los jugadores con poca experiencia en la Canarinha, como Rayan y Endrick, por ejemplo. Los colaboradores que acompañan al seleccionado pentacampeón del mundo también se rindieron ante la “nueva versión” de Neymar, que desde el primer minuto se mostró mucho más atento y cercano a todos. Además, a diferencia de otros torneos con el seleccionado nacional, el 10 cumple a rigor todo lo que fue acordado con Ancelotti antes de decidir su convocatoria, aferrándose también a la rutina de sus compañeros, sin excepciones. View this post on Instagram En The Ridge Hotel, en New Jersey, bunker brasileño en la misión “Conquista del Hexacampeonato”, Neymar continuó con su comportamiento ejemplar e inclusive le pidió a sus familiares y amigos, quienes siempre están a su alrededor, que se mantengan alejados, en Florida, con la intención de continuar 100% enfocado en la Copa del Mundo. Otro de los aspectos positivos es la personalidad magnética del astro, que emana buenos sentimientos, convoca a fanáticos de todas las nacionalidades y, así, le quita algo de peso a sus compañeros y al propio Ancelotti. Tras el malestar causado por el diagnóstico de lesión de grado 2 en la pantorrilla, más grave de lo que había divulgado Santos en la previa a la convocatoria, el 17 de mayo pasado, Ancelotti y sus allegados evalúan, hasta ahora, como positiva la presencia de Neymar. Sin embargo, algo cambió tras el opaco debut de Brasil ante Marruecos, en el MetLife Stadium. El resultado, y sobre todo el flojo desempeño del combinado brasileño, aumentaron la presión sobre el extécnico de Real Madrid para encontrar soluciones rápidas en un grupo que no termina de consolidarse. “Tengo que aprovechar los jugadores a disposición y no voy a fijar una formación. Tengo un elenco completo para encontrar las soluciones; la formación inicial no es la que termina el partido y menos la Copa”, dijo Ancelotti en la conferencia de prensa posterior al amargo debut. “Ya sabemos lo que hicimos mal y lo vamos a arreglar”, completó. Esa presión inevitablemente aumentó la percepción de que el seleccionado brasileño puede haber desperdiciado una vacante importante para apostar por un jugador que, hasta ahora, no pudo contribuir dentro del campo de juego y que nunca entrenó a la par de sus compañeros desde el 2 de junio, cuando la delegación de Brasil aterrizó en los Estados Unidos. Sin ritmo de juego y en medio de una recuperación cadenciada, Neymar no estuvo en los planes para el debut ante Marruecos y probablemente no estará ante Haití, en el segundo compromiso de la verdeamarela en el estadio Lincoln Financial Field, en Filadelfia.Dentro de los planes de Ancelotti y su cuerpo técnico, el plan es dejar a Neymar, que sigue sometido a un tratamiento intensivo, a punto para los dieciseisavos de final. Sin embargo, un traspié ante Haití, el próximo viernes, podría acelerar el proceso. La buena noticia es que, a priori, el jugador de Santos podría volver a trabajar en la cancha, con la pelota, esta semana. Eso no significa que el 10 estará a disposición de Ancelotti en los próximos días, pero sí podría ganarse el derecho a disputar algunos minutos ante Escocia, en el último duelo en la etapa de grupos de la Canarinha, el 24 de junio, en Miami.Desde la llegada de la delegación a Estados Unidos, Neymar viene cumpliendo una intensa rutina de recuperación. El trabajo ha sido coordinado por el responsable de preparación física de la selección, Cristiano Nunes, y por el fisioterapeuta Rafael Martini. Durante este período, el jugador alternó sesiones de fisioterapia, fortalecimiento muscular y actividades específicas de preparación física, siempre bajo el seguimiento cercano de los profesionales de la CBF. Si la recuperación avanza según lo previsto, Neymar podrá escribir un nuevo capítulo de superación en su historia con la selección brasileña, que sufrió varios altibajos y estuvo interrumpida varias veces por lesiones, sobre todo en las Copas del Mundo, una especie de estigma para el 10. En 2014, en el Mundial que se disputó en Brasil, cuando atravesaba el mejor momento de su carrera, el delantero sufrió la famosa fractura de una vértebra tras recibir un rodillazo en la espalda por parte de Juan Camilo Zúñiga, durante los cuartos de final frente a Colombia, lo que puso fin de manera prematura a su participación en el torneo disputado en casa. El sueño terminó en pesadilla con el 7 a 1 ante Alemania, en semifinales. Cuatro años más tarde, en Rusia, tuvo que disputar una carrera contrarreloj para recuperarse de una fractura en el metatarso sufrida pocos meses antes de la competencia. Logró llegar al Mundial, pero no pudo evitar la eliminación de Brasil ante Bélgica.En 2022, en Qatar, la historia volvió a repetirse. Neymar sufrió una lesión ligamentaria en el tobillo en el debut ante Serbia, se perdió buena parte de la fase de grupos y recién pudo regresar para los playoffs. En los cuartos de final, frente a Croacia, marcó un golazo en el tiempo suplementario, pero Brasil terminó siendo eliminado en los penales. Otra vez, ahora en 2026, Neymar intenta ganarle al reloj; esta vez, con un perfil más maduro, más serio y comprometido. Al fin y al cabo, el astro sabe que se trata de su última oportunidad. “Cautela y paciencia” es lo que se esgrime desde el cuerpo técnico, sobre todo entre los responsables médicos, cuando son cuestionados acerca del estado de evolución de Neymar. En esas conversaciones, queda claro que es un tema demasiado sensible para Ancelotti y quienes lo rodean, ya que no quieren quemar etapas y, menos, generar expectativas que no podrán ser cumplidas. Al fin y al cabo, la convocatoria del último estandarte activo del seleccionado brasileño se convirtió en un asunto de trascendencia nacional y, en tierra de los pentacampeones del mundo, eso puede decantar en consecuencias demasiado serias para todos los involucrados en el proceso.
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