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Vapeadores: debaten en la Legislatura porteña un proyecto para regular su uso y limitar el acceso a los menores
La iniciativa prevé impedir a chicos hasta 18 años, prohibir su uso en espacios cerrados con público y restringir su promoción comercial
El aumento del consumo de vapeadores y bolsas de nicotina, especialmente entre adolescentes, se convirtió en una preocupación creciente para las autoridades sanitarias. En respuesta a ese fenómeno, este jueves se debatirá en la Legislatura porteña un proyecto que busca establecer reglas para su comercialización, publicidad y uso en la Ciudad de Buenos Aires.La iniciativa, impulsada por la diputada Manuela Thourte (UCR), busca incorporar a los llamados “productos emergentes de tabaco y nicotina” dentro de una estrategia de salud pública, con foco en la prevención del consumo entre niños, niñas y adolescentes.El texto que se tratará en la próxima sesión ordinaria recibió además aportes durante el debate en comisión. Entre ellos, una serie de incorporaciones impulsadas por la legisladora y médica Claudia Negri (Fuerza por Buenos Aires), orientadas a fortalecer la vigilancia epidemiológica y la respuesta del sistema sanitario.El proyecto parte de una premisa central: aunque estos dispositivos suelen presentarse como alternativas menos dañinas que el cigarrillo convencional, contienen sustancias potencialmente nocivas para la salud. Por esa razón, declara expresamente a los productos emergentes de tabaco y nicotina como sustancias perjudiciales y establece un conjunto de restricciones destinadas a reducir su consumo y limitar el acceso por parte de menores de edad.La normativa, de concretarse, prohibirá la venta, entrega o suministro de vapeadores o cigarrillos electrónicos, dispositivos de tabaco calentado y bolsas de nicotina a personas menores de 18 años.Según datos citados en los fundamentos del proyecto, el séptimo estudio nacional sobre consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes secundarios, elaborado por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), registró una prevalencia de consumo del 35,5% de vapeadores durante el último año entre adolescentes.Además, menciona la persistencia de creencias erróneas sobre los riesgos asociados a estos productos: distintas encuestas muestran que una proporción significativa de jóvenes considera que los dispositivos no resultan perjudiciales para la salud.La regulación también equipara estos dispositivos a las restricciones vigentes para el tabaco tradicional en materia de ambientes libres de humo. Por ello, prohíbe el uso de productos que emitan aerosoles o humo en todos los espacios cerrados de acceso público. Esto incluye, por ejemplo, medios de transporte, establecimientos educativos, hospitales, centros culturales, museos y espacios deportivos, entre otros ámbitos.Otra de las medidas contempladas impide anuncios, promociones, ofertas gratuitas y acciones de patrocinio de los productos de tabaco y nicotina de nueva generación, con excepción del interior de los locales habilitados para comercializarlos, donde la exhibición deberá incluir advertencias sanitarias visibles.“Permitir la expansión de nuevos dispositivos de administración de nicotina sin una regulación adecuada no solo compromete la salud de las generaciones presentes y futuras, sino que también proyecta un incremento sostenido de los costos sanitarios y fiscales que el Estado deberá afrontar”, aseguró Thourte.Además de las restricciones comerciales, el proyecto prevé la implementación de acciones de concientización en establecimientos escolares sobre los efectos de la nicotina en el cerebro adolescente, con especial atención a su impacto en el aprendizaje, la atención y el control de impulsos.En paralelo, establece la obligación de informar a personas gestantes sobre los riesgos asociados al consumo de estos productos durante el embarazo, incluyendo complicaciones como parto prematuro, bajo peso al nacer y alteraciones en el desarrollo fetal.Prevé, además, la elaboración de protocolos específicos para la gestión y disposición final de los residuos generados tras el uso, incluyendo baterías de litio, componentes electrónicos y materiales plásticos, así como la implementación de sistemas de recepción y recolección diferenciada a través de los Puntos Verdes de la Ciudad.Uno de los capítulos que recibió modificaciones durante el tratamiento legislativo apunta a fortalecer la respuesta sanitaria frente a las consecuencias del vapeo. Entre las incorporaciones promovidas por Claudia Negri figura la actualización de los programas de cesación tabáquica que funcionan en hospitales y Centros de Salud y Acción Comunitaria (Cesac), con protocolos específicos para usuarios de vapeadores y nuevos productos de nicotina.La propuesta parte del diagnóstico de que los dispositivos actuales presentan patrones de consumo y dependencia diferentes a los del tabaquismo tradicional, por lo que requieren herramientas de evaluación y abordaje adaptadas.La legisladora también propuso la creación de un sistema de registro de casos de Evali, la lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos y dispositivos de vapeo. El objetivo es generar información epidemiológica local sobre una patología que puede derivar en insuficiencia respiratoria grave y que actualmente carece de un sistema específico de vigilancia en la Ciudad.La nueva realidad en el paísLa discusión local ocurre a poco más de un mes del cambio impulsado por el Gobierno nacional. A través de la Resolución 549/2026, el Ministerio de Salud dejó atrás el esquema de prohibición que regía desde 2011 y estableció un sistema de registro, control y fiscalización para los productos de nueva generación.La norma nacional incorporó vapeadores, dispositivos de tabaco calentado y bolsas de nicotina al marco regulatorio de la Ley Nacional de Tabaco, fijando requisitos de comercialización, advertencias sanitarias y restricciones sobre sabores y diseños orientados al público juvenil.Al respecto de la iniciativa porteña, desde el sector de la industria consideraron que el proyecto se inscribe en esa misma línea de actualización normativa.Fuentes empresarias señalaron a LA NACION que la iniciativa “se enmarca en la actualización del esquema regulatorio de la Ciudad de Buenos Aires, al incorporar estos productos al marco vigente”.“Se alinea con lo dispuesto a nivel nacional por la Resolución 549 del Ministerio de Salud, que incorporó los nuevos productos de tabaco y nicotina a la Ley Nacional 26.687, avanzando hacia un encuadre normativo más integral y coherente que el esquema prohibicionista que durante 15 años solo fomentó el comercio ilícito y la pérdida de recaudación”.La iniciativa porteña también incorpora un régimen de sanciones para quienes incumplan las nuevas disposiciones. Entre otras penalidades, prevé multas para los comercios que vendan vapeadores a menores de 18 años o los comercialicen sin la autorización correspondiente.Las sanciones van desde 500 hasta 5000 unidades fijas, lo que en la actualidad equivale a montos de entre $474.995 y $4.749.950, que pueden duplicarse en casos de reincidencia. Además, la norma contempla el decomiso de la mercadería, clausuras temporarias e inhabilitaciones para los establecimientos infractores. También se endurecen las sanciones por publicidad realizada en infracción a la ley, con multas que pueden superar los $65.000.000.Cuáles son los productos emergentes de tabaco y nicotinaDe acuerdo con la resolución nacional, cuyo criterio adopta la normativa porteña, existen distintos tipos de productos que en los últimos años ganaron presencia en el mercado y entre los consumidores más jóvenes. Aunque comparten la presencia de nicotina o derivados del tabaco, funcionan de manera diferente y presentan modalidades de uso distintas:Vapeadores o cigarrillos electrónicos: utilizan una batería y una resistencia que calientan una solución líquida para generar un aerosol que es inhalado por el usuario. Estos líquidos pueden contener nicotina en distintas concentraciones.Productos de tabaco calentado: funcionan mediante dispositivos electrónicos que calientan barras o cartuchos de tabaco especialmente diseñados, conocidos como “sticks”. A diferencia del cigarrillo convencional, el tabaco no se quema, sino que se calienta para producir un aerosol inhalable.Bolsas de nicotina: son pequeños sobres de celulosa que contienen nicotina de origen natural o sintético y se colocan entre la encía y el labio. No generan humo ni aerosol.