La búsqueda de herramientas que permitan mejorar la competitividad del algodón sumó un nuevo capítulo en Argentina.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), junto con la empresa semillera Gensus, presentó oficialmente Arandú INTA BGRR IMIcott, una nueva variedad que promete elevar el potencial productivo del cultivo y que incorpora una innovación sin precedentes: será la primera genética algodonera resistente a herbicidas del grupo de las imidazolinonasque llegará al mercado.
La presentación se realizó en la planta de Gensus, en Avia Terai, provincia del Chaco, y reunió a autoridades provinciales, referentes de la cadena algodonera e integrantes del sistema científico-tecnológico.
Más allá del lanzamiento de una nueva variedad, el evento marcó la puesta en marcha concreta de una estrategia más amplia orientada a acelerar la llegada de innovaciones al sector.
EL NUEVO CAMINO DEL ALGODÓN
La nueva genética surge en el marco de “El Nuevo Camino del Algodón”, una iniciativa impulsada por el INTA, Gensus y distintos actores de la cadena productiva con el objetivo de ampliar la oferta varietal disponible para los productores argentinos mediante materiales con mejoras en productividad, estabilidad, sanidad y calidad de fibra.
Para Carlos Vera, vicepresidente del INTA, el lanzamiento representa un ejemplo claro del impacto que puede generar la articulación entre la investigación pública y el sector privado.
“Arandú INTA BGRR IMIcott es una muestra concreta del aporte del INTA enfocado en generar soluciones que lleguen al productor y tengan impacto real en los territorios”, ponderó.
“Este logro es resultado del trabajo de investigadores y mejoradores que conocen las condiciones productivas de la región y las necesidades concretas de quienes trabajan en el campo”, destacó el vicepresidente del INTA.
Vera remarcó que el desarrollo fue concebido para responder a algunos de los principales condicionantes que enfrenta hoy el algodón.
“Arandú no es solamente una nueva variedad de algodón. Es una herramienta desarrollada para responder a los desafíos que enfrenta el productor, desde las limitaciones hídricas hasta la presión de malezas resistentes y enfermedades foliares. Es el resultado de años de trabajo orientados a mejorar la productividad y la estabilidad del cultivo”, afirmó.
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En la misma línea, consideró que el lanzamiento busca reposicionar al algodón dentro de las alternativas productivas regionales. “Con esta nueva genética queremos que el productor vuelva a encontrar en el algodón una alternativa rentable y sostenible”, sostuvo.
UN ALGODÓN MÁS RENDIDOR
Los resultados obtenidos durante el proceso de evaluación respaldan esa expectativa. De acuerdo con los ensayos realizados, Arandú mostró incrementos de rendimiento cercanos al 12%, mejoras de aproximadamente 7% en la calidad de la fibra y una reducción estimada de hasta 30% en los costos asociados al uso de herbicidas, siempre en función de las condiciones de manejo y del ambiente productivo.
Para Pablo Vaquero, presidente de Gensus, el nuevo material sintetiza años de trabajo conjunto entre ciencia y producción.
“Hoy presentamos una tecnología desarrollada desde Chaco, con conocimiento local, articulación científica y foco en los problemas reales del productor algodonero. Arandú no es una promesa: es una herramienta disponible, validada y orientada a mejorar la competitividad del cultivo”, señaló durante el acto de lanzamiento.
LA PRIMERA VARIEDAD IMI PARA ALGODÓN
No obstante, vale insistir en que el rasgo diferencial de Arandú radica en la incorporación de tolerancia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas, una característica inédita para el algodón no solo en Argentina sino también a nivel mundial.
Según destacaron los desarrolladores, esta tecnología aporta una nueva herramienta para el manejo de malezas, uno de los principales desafíos que enfrentan los productores en distintas regiones algodoneras.
“Arandú mejora la ecuación productiva: más rendimiento, mejor fibra, manejo más ordenado, mayor estabilidad y mejor previsibilidad. Eso es lo que el productor necesita para tomar mejores decisiones”, resumió Vaquero.
La incorporación de esta tecnología responde directamente a una demanda planteada por el sector productivo. Así lo explicó Mauricio Tcach, investigador del INTA y uno de los referentes del programa de mejoramiento genético.
“Este desarrollo responde a una demanda concreta del sector productivo vinculada a la necesidad de incorporar nuevas herramientas tecnológicas para el manejo del cultivo y ampliar la oferta de germoplasma disponible para los productores”, indicó.
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La presentación de Arandú también representa el primer resultado tangible de “El Nuevo Camino del Algodón”, un programa que apunta a acelerar la generación y liberación de nuevas variedades durante los próximos años.
MÁS GENÉTICA PARA EL FUTURO DEL ALGODÓN
Según Tcach, la iniciativa contempla una agenda de innovación de largo plazo. “Arandú es el primer avance del Nuevo Camino del Algodón, una propuesta que contempla una serie de innovaciones tecnológicas en genética y manejo para los próximos cinco años”, señaló.
El investigador adelantó además que el programa prevé la inscripción de 10 nuevas variedades en ese período, con el objetivo de ampliar significativamente las opciones disponibles para los productores y fortalecer la competitividad del cultivo.
El nombre elegido para la nueva genética tampoco fue casual. Arandú significa “sabiduría” en guaraní y busca reflejar el proceso participativo que acompañó su desarrollo.
“Esta variedad integra la sabiduría de los productores algodoneros, ya que fue seleccionada tomando en cuenta atributos que ellos nos sugirieron incluir en una variedad”, explicó Tcach.
Entre esas características aparecen un ciclo más largo, una mayor plasticidad productiva y una arquitectura de planta diferenciada respecto de los materiales actualmente presentes en el mercado.
Las evaluaciones realizadas muestran una estructura abierta, con mejor diferenciación entre ramas vegetativas y fructíferas y una mayor cantidad de sitios de producción, una configuración que favorece tanto el crecimiento como la maduración del cultivo.
A ello se suma uno de los aspectos más valorados por la industria textil: la calidad de la fibra. Los análisis efectuados durante el proceso de desarrollo demostraron que Arandú logró combinar altos niveles de productividad con una excelente longitud de fibra, una asociación poco frecuente en los programas de mejoramiento genético.
Con estas características, la nueva variedad aparece como una de las apuestas más importantes para el futuro del algodón argentino, en un contexto en el que la incorporación de genética y tecnología se perfila como una de las claves para recuperar superficie, mejorar la rentabilidad y fortalecer toda la cadena de valor.
Agro & Campo
Una variedad única “made in” Argentina: el nuevo camino genético del algodón ya alcanzó su primer logro
Mediante un acuerdo público-privado, el INTA y la empresa Gensus presentaron la nueva variedad de algodón Arandú, que combina mayor rendimiento, calidad de fibra y una característica global inédita: resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas.