El Instituto Nacional de Semillas (Inase) publicó hoy en el Boletín Oficial la caducidad del título de propiedad de ocho variedades del INTA, que de ahora en más pasarán a ser de uso público. Fue por pedido del propio organismo, que había solicitado una renuncia a sus derechos semanas atrás.
En medio de la discusión por la propiedad intelectual y el reciente avance sobre el “uso propio”, llamativamente el INTA decidió desprenderse de variedades propias, que ahora pasan a ser de uso público y cualquier vivero, semillero o productor puede multiplicarlas y comercializarlas sin pagar regalías ni requerir autorización del obtentor.
En su mayoría, habían sido inscriptas en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares hace poco tiempo, y en algunos casos recién este año se difundían en el mercado.
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Tal como establece la reglamentación de la Ley de Semillas, el Inase, su autoridad de aplicación, debe informar de este tipo de actos. Y fue así como lo hizo en la resolución 266/2026 en el Boletín Oficial, donde señaló que el pasado 14 de mayo el INTA solicitó la baja de inscripciones propias.
Se trata de seis variedades de duraznero -TEHUELCHE INTA, PAMPA INTA, BIGUA INTA, CHAMAMÉ INTA, ROSALINDA INTA y MILONGA INTA-, de una de triticale (ESPINILLO INTA) y una de agropiro alargado (RAYO INTA FCA).
A excepción de estas dos últimas, que fueron inscriptas en 2006, el resto tenía menos de una década de antigüedad y hacía poco tiempo habían empezado a comercializarse, por lo que sorprende el reciente desprendimiento de su titular.
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Es ilustrativo el caso de los durazneros Tehuelche, Chamamé y Rosalinda, que forman parte de un conjunto de 30 cultivares lanzados por el INTA San Pedro en 2017, pero recién se insertaron comercialmente en 2021 y, a fines del 2025 sus frutos llegaron a los consumidores.
Una gacetilla del propio instituto, publicada el pasado mes de febrero, promocionaba esos cultivares y aseguraba que eran parte de un proceso de renovación, ya que “el 80% de las variedades cultivadas en el noreste de Buenos Aires corresponde a materiales introducidos, evaluados o registrados por el INTA San Pedro”.
Apenas meses después de celebrar la llegada al mercado de estas nuevas variedades, que, señalan, demandó más de 15 años de investigación, el INTA decidió renunciar a sus derechos de propiedad.
Agro & Campo
Curioso: En medio del debate por la propiedad intelectual, el INTA cedió al uso público ocho cultivares, entre los que hay durazneros que recién empezaban a difundirse
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