Rival de Coco Chanel y amiga de Salvador Dalí: Elsa Schiaparelli, un ícono de la moda que se hizo a sí misma

LONDRES.– Mucho antes que la creatividad se convirtiera en un valor de marca, la italiana Elsa Schiaparelli ya entendía el poder transformador del arte. Su talento y su buena estrella la llevaron a rodearse de algunas de las mentes más brillantes de su tiempo. Visionaria, audaz y profundamente intuitiva, desafió las convenciones de su época, convirtiendo sus colecciones en una declaración cultural capaz de generar impacto, conversación y asombro.No es casual que Coco Chanel, su gran rival, la llamara despectivamente “la artista italiana que hace ropa” evitando reconocer su capacidad como diseñadora de moda.Elsa Maria Luisa Schiaparelli nació en Roma en 1890 en el seno de una familia intelectual y aristocrática. Schiap, como le gustaba ser llamada, creció rodeada de arte, literatura y ciencia. En su autobiografía titulada Shocking Life, confiesa que su vida comenzó marcada por la decepción ya que sus padres esperaban un niño al nacer. Tuvo una infancia difícil, pues recibía duras criticas de su madre por su apariencia, en contraposición a la belleza de su hermana mayor.Desde corta edad, Elsa mostró un espíritu rebelde e independiente desafiando la expectativa familiar. En un intento por mantener control sobre ella, sus padres la trasladaban permanentemente a diferentes instituciones e incluso llegaron a internarla en un convento en Suiza. Esto desencadenó que la joven iniciara una huelga de hambre, logrando la atención de su padre que, finalmente, la llevó de regreso a casa.Años mas tarde, rondando los 20, Elsa cursó brevemente estudios de filosofia en la Universidad de Roma. Sin embargo fue en Londres donde comenzó una nueva etapa de su vida, al aceptar un empleo como niñera. Durante su estadía en la capital británica, dedicaba gran parte de su tiempo libre a recorrer bibliotecas y fue allí donde conoció a un teósofo, el Conde Wilhelm de Wendt de Kerlor. El encuentro fue tan inesperado como vertiginoso: apenas 24 horas después de conocerse, contrajeron matrimonio. Poco tiempo después, la pareja se trasladó a Niza en una etapa marcada por la Primera Guerra Mundial. Cuando Wilhelm manifestó su deseo de emigar a América, en 1919, decidieron cruzar el Atlántico con destino a Nueva York. Allí, Elsa dio a luz a su única hija, María Luisa Ivonne Radha, a quien llamaria “Gogó”. Sin embargo, la felicidad duró poco. William la abandonaría por la célebre bailarina Isadora Duncan, dejándola sola con una beba en una ciudad desconocida. Elsa regresó entonces a Europa con su pequeña hija. A este desafío se sumó una nueva adversidad: la niña contrajo poliomielitis, lo que obligó a su madre a emprender una intensa búsqueda de los mejores tratamientos médicos. Con una determinación que la acompañaría durante toda su vida, enfrentó sola aquellas pruebas que terminarian forjando su carácter.Corría 1920 cuando llegó a París. “Si llegué a ser quien soy se lo debo a dos factores: la probreza y París, porque la pobreza me obligó a trabajar allí”, sostuvo en sus memorias.Sin formacion académica en diseño, pero impulsada por una curiosidad inagotable y una extraordinaria capacidad para reinventarse, Elsa encontró en la moda un territorio fértil para desplegar su imaginacion. Sus primeras creaciones surgieron a través de prendas de punto que encomendaba a terceras personas, entre ellas el célebre sweater con efecto trompe- l’oeil que simulaba un moño, pieza que causó sensacion inmediata por su originalidad. A partir de ese éxito inicial, continuó desarrollando looks cada vez más audaces que desafiaban las convenciones de su época.Su talento no tardó en captar la atención de la élite cultural parisina. El apoyo de otro maestro de la moda, el gran Paul Poiret, resultó decisivo en los primeros años de su carrera, al igual que la estrecha relación que entabló con las principales figuras de la vanguardia artística. Su diálogo creativo con Salvador Dalí, Jean Cocteau, Pablo Picasso y Man Ray enriqueció una visión estética en la que el arte y la alta costura dejaron de ser disciplinas separadas para fundirse en una misma expresión.Schiaparelli convirtió la audacia en su sello distintivo, la clave de su consagración como una de las creadoras más revolucionarias del siglo XX. Hoy, parte de su legado puede verse en la exhibicion del V&A, que incorporó al vestido llamado Skeleton, de 1938. Creado en alianza con Salvador Dalí, fue revolucionario por fusionar la alta costura y una reflexion sobre el cuerpo humano y la muerte.También se destaca el Tears Dress, con estampado que denota lágrimas en tono surrealista, y el vestido Langosta, junto a sus famosos sombreros.Camino propioEn 1927 Elsa abrió su boutique en Place Vendome y comenzó a vestir a personalidades como Wallis Simpson, la polémica esposa del Rey Eduardo de Inglaterra, Daisy Fellowes, la excéntrica heredera norteamericana que llegó a ser editora de la revista Bazaar, y a las grandes celebridades de Hollywood como Mae West, Marlene Dietrich, Joan Crawford y Greta Garbo.Tras la II Guerra Mundial Elsa se encontró con una industria de la moda totalmente transformada. Esos años habían dado paso a una nueva concepción de la elegancia, encabezada por Christian Dior, que exaltaba una feminidad clásica y sofisticada.En este nuevo escenario, la estética que había planteado su etiqueta había perdido protagonismo. Aunque la diseñadora continuó creando durante algunos años mas, en 1954 decidió cerrar su Maison y publicó su autobiografía. Ya retirada de la actividad, dedicó sus ultimos años a viajar y escribir hasta que falleció en París en 1973.Muchos años más tarde, la moda retomaría su legado: en 2007 el empresario italiano Diego della Valle, propietario del grupo Tod’s, adquirió los derechos de la marca y desde 2019 la Maison es liderada por el norteamericano Daniel Roseberry. Bajo su mirada, la firma no solo recuperó sino que superó las expectativas del mercado del lujo por haber sabido rescatar el espíritu audaz, innovador y surrealista de su fundadora.
Leer nota completa en La Nación →
LA
General

Nunca cuatro 16/6/2026

Dibuje un círculo o una cruz en cada casilla vacía, de modo que nunca aparezcan cuatro círculos o cu...

La Nación