En medio de la caída récord de ventas y con más problemas para cobrar, las pymes industriales buscan refugio en Vaca Muerta

Muchas pequeñas y medianas empresas (pymes) industriales aseguran que atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años. Según la última Encuesta Coyuntural de la Fundación Observatorio Pyme, la preocupación de los empresarios por la caída de las ventas alcanzó un nivel récord durante el primer trimestre, mientras que los problemas para cobrar afectaron a seis de cada diez firmas. A eso se suman el aumento de los costos, una creciente competencia de las importaciones —principalmente provenientes de China— y un deterioro de la rentabilidad que golpea a buena parte del sector.En paralelo, la producción y el empleo acumulan más de un año de retroceso y los indicadores de confianza anticipan que la recuperación todavía no aparece en el horizonte. En ese contexto, cada vez más empresas comienzan a mirar hacia las cadenas de valor vinculadas al petróleo, el gas y la minería, con Vaca Muerta como principal motor, en busca de nuevas oportunidades de negocios.El relevamiento fue realizado entre el 7 de abril y el 5 de mayo sobre una muestra representativa de 400 firmas manufactureras. La Fundación Observatorio Pyme lleva adelante esta encuesta de manera trimestral desde 2004 y constituye una de las principales referencias para medir la evolución de las pequeñas y medianas industrias argentinas.El universo relevado representa a más de 16.000 pymes manufactureras que emplean a más de 560.000 trabajadores formales en todo el país, uno de los principales segmentos de la industria argentina por su aporte a la producción, el empleo y la articulación de cadenas de valor.Los resultados muestran que la actividad industrial pyme continuó deteriorándose durante el primer trimestre del año. La producción registró una caída interanual de 9,2%, mientras que la cantidad de ocupados retrocedió 5%. Con estos números, ambas variables acumularon doce trimestres consecutivos de contracción interanual, reflejando las dificultades que enfrenta el sector para recuperar mejores niveles de actividad.La debilidad de la demanda aparece como el principal factor detrás de ese desempeño. El 83% de las empresas señaló la caída de las ventas como una de sus principales preocupaciones, el valor más alto de toda la serie elaborada por la Fundación Observatorio Pyme. Detrás se ubicaron el aumento de los costos de las materias primas, mencionado por el 67% de las firmas, y los problemas en la cadena de pagos.Precisamente, uno de los datos que más llamó la atención del informe fue el fuerte deterioro de las condiciones de cobro. La proporción de empresas que reportó retrasos en los pagos de sus clientes pasó del 35% al 60% en apenas un año, una señal de que las dificultades financieras comenzaron a extenderse a lo largo de buena parte del entramado productivo.A ese escenario se suma una creciente preocupación por la competencia externa. El 46% de las empresas manifestó inquietud por el aumento de las importaciones frente al 25% registrado un año atrás. Según el relevamiento, una parte importante de esa presión proviene de productos de origen chino, en un contexto de mayor apertura comercial y apreciación cambiaria que afecta la competitividad de distintos sectores manufactureros.La combinación de menores ventas, mayores costos y una competencia más intensa también impactó sobre los márgenes. El 71% de las empresas aseguró que su rentabilidad empeoró respecto de un año atrás, mientras que siete de cada diez afirmaron que sus costos crecieron por encima de los precios de venta de sus productos. Entre los rubros que más presión ejercieron se destacó la energía.Frente a este escenario, las empresas profundizaron las estrategias de ajuste puertas adentro. La reducción de costos operativos apareció como la principal herramienta para sostener la competitividad, aunque también creció el reclamo por medidas que mejoren el entorno de negocios. Entre las prioridades mencionadas por las firmas, ganaron peso el alivio de la carga fiscal, la estabilidad macroeconómica y mecanismos para enfrentar situaciones de competencia considerada desleal.Los indicadores que buscan anticipar la evolución de la actividad tampoco ofrecen señales alentadoras. El PMI-Pyme, que mide expectativas sobre producción y pedidos, descendió a 34 puntos y se mantuvo ampliamente por debajo del umbral de 50 que separa expansión de contracción. Al mismo tiempo, el índice de confianza empresarial cayó a 40 puntos, su nivel más bajo desde el tercer trimestre de 2023.Sin embargo, en medio de ese panorama, el petróleo, el gas y la minería aparecen como una de las pocas fuentes de optimismo para el sector. El 26% de las pymes industriales afirmó tener algún tipo de vinculación con esas actividades, ya sea como proveedor directo o indirecto, mientras que otro 12% manifestó interés en incorporarse a esas cadenas de valor.La expectativa no es menor. Entre las empresas que ya participan de esos sectores, casi la mitad considera que el impacto sobre sus ventas es alto o muy alto. Incluso entre quienes buscan ingresar como proveedores, más de un tercio espera una mejora significativa de su actividad a partir de esa vinculación.El dato cobra relevancia en un contexto en el que Vaca Muerta, los proyectos de exportación de gas natural licuado, los nuevos desarrollos de infraestructura energética y las inversiones mineras concentran buena parte de los desembolsos anunciados para los próximos años. Para muchas industrias, la posibilidad de integrarse a esas cadenas aparece como una alternativa para compensar la debilidad del mercado interno y encontrar nuevas oportunidades de crecimiento.Mientras el 63% de las empresas sigue identificando al mercado interno como la principal fuente de oportunidades para los próximos doce meses, una porción creciente comienza a mirar hacia los sectores que lideran las inversiones y el ingreso de divisas. En un contexto de ventas en caída, márgenes comprimidos y mayores dificultades para cobrar, la expansión de petróleo, gas y minería emerge para muchas pymes industriales como una de las pocas apuestas capaces de cambiar el rumbo de sus negocios.Un informe reciente del think tank I+D (Industria y Desarrollo) advirtió que la producción manufacturera se ubicó en abril un 15% por debajo de su pico de la última década y proyectó una caída cercana al 1,9% para el conjunto de 2026. Según la entidad, la actividad permanece estancada desde hace más de un año y la principal preocupación de los industriales continúa siendo la debilidad de la demanda interna. El estudio también señaló que muchas empresas enfrentan un “efecto sándwich”: mientras los precios de los bienes industriales avanzan por debajo de sus costos, la combinación de menor consumo, mayores importaciones y apreciación cambiaria presiona sobre la rentabilidad. En ese contexto, algunos sectores vinculados a ventajas competitivas más claras lograron desmarcarse del promedio. De acuerdo con un análisis de Econviews basado en datos del INDEC, la producción de sustancias y productos químicos se ubicó en abril un 10,2% por encima de los niveles de noviembre de 2023 y alcanzó un máximo histórico, mientras que la refinación de petróleo avanzó 9,3%. En contraste, ramas como textiles, indumentaria y metalurgia acumularon caídas de entre 17% y 36%. Para la consultora, la apertura económica está redefiniendo el mapa industrial argentino y favoreciendo a los sectores más competitivos, una dinámica que ayuda a explicar por qué cada vez más pymes buscan oportunidades en las cadenas de valor asociadas a Vaca Muerta, la energía y la minería.
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