Kansas City, la “capital del fútbol” de Estados Unidos que armó una puesta en escena al estilo Hollywood para ser sede del Mundial

KANSAS CITY (Enviado especial).- Kansas City no tiene mar, playas ni grandes montañas. Es la ciudad menos poblada de las 11 sedes de la Copa del Mundo y nunca organizó Juegos Olímpicos, un Gran Premio de Fórmula 1 ni un Súper Bowl. Tampoco conserva vínculo con la NBA: hace décadas que los Kansas City Kings, franquicia que compitió en el máximo nivel del básquetbol estadounidense entre 1972 y 1985, se mudaron a California y se transformaron en los actuales Sacramento Kings. El sitio donde la selección argentina instaló su búnker para el Mundial no aparece entre las prioridades de quienes llegan a Estados Unidos para hacer turismo. No tiene el brillo de Las Vegas, los shoppings de Miami, los parques temáticos de Orlando ni el encanto de New York.Hay dos versiones de Kansas City: la más desarrollada y famosa, ubicada en el estado de Misuri, y otra más tranquila y residencial, del lado de Kansas. Ninguna sobresale por su arquitectura, su estilo de vida o su gastronomía. Tampoco por sus edificios históricos, sus rascacielos ni por su relación con el río Misuri, ya que creció “de espaldas” a la costa. En definitiva, había pocos argumentos para ser elegida como anfitriona para el Mundial. Hasta que las autoridades locales entendieron que había llegado el momento de avanzar: montar la ciudad como si fuera un set de televisión y hasta contratar extras para recibir a los enviados de la FIFA y convencerlos de que allí podía levantarse, efectivamente, “la capital del fútbol” de los Estados Unidos. Contra todo pronóstico, lo consiguieron. Y hoy recibe, además de miles de visitantes, a tres de las siete selecciones mejor ubicadas en el ranking FIFA: Argentina, Inglaterra y Países Bajos, además de Argelia, rival del equipo de Lionel Scaloni en el estreno mundialista.Kansas City no sedujo a la FIFA mostrando lo que era, sino lo que podía llegar a ser: una potencia futbolera en el corazón del país. La ciudad comenzó a trabajar su candidatura mundialista en 2017, mucho antes de ser elegida oficialmente como sede en 2022, cuando Estados Unidos, México y Canadá lanzaron su proyecto conjunto para organizar la Copa del Mundo. Desde entonces, y pese a correr desde atrás frente a otras plazas más potentes, se propuso albergar al menos un partido del torneo. Finalmente, tendrá seis, y nada menos que el estreno de los campeones del mundo: este martes, desde las 22 (hora argentina), en el Arrowhead Stadium.El quiebre llegó en 2021, cuando la FIFA realizó una gira por 23 ciudades para elegir las 16 plazas para el Mundial. En ese momento, dirigentes de Sporting Kansas City -la única franquicia local que compite en la Major League Soccer- y de la Kansas City Sports Commission se propusieron transformar aquella visita fugaz en una experiencia inolvidable. La KCSC es una organización sin fines de lucro fundada en 1966 para atraer y organizar competencias deportivas en el área metropolitana de Kansas City. Básicamente, se encarga de seducir a ligas, federaciones y organismos deportivos para llevar eventos a la región. Fue, por ejemplo, una de las responsables de gestionar la llegada a Kansas City del Draft de la NFL de 2023, que reunió a más de 300.000 personas y terminó de demostrar que la ciudad estaba preparada para albergar un evento de esa magnitud.Sporting Kansas City, por su parte, es el gran emblema futbolero local y arrastra una tradición vinculada al soccer desde la creación de los Kansas City Wiz, uno de los clubes pioneros de la MLS, luego reconvertido en el actual franquicia, campeona de la MLS Cup en 2000. Su crecimiento fue tan marcado que en 2011 inauguró su primer estadio específico de fútbol y, seis años más tarde, abrió el Compass Minerals National Performance Center, construido junto con la United Soccer Association, el complejo de primer nivel donde hoy se entrena la selección argentina.Para 2021, Kansas City ya resultaba una opción más atractiva para la FIFA, aunque todavía lejos del desarrollo de otras grandes sedes. Entonces se tomó una decisión tan singular como efectiva: durante la visita de los enviados de la FIFA, desplegó actores y voluntarios en el aeropuerto para que pareciera más concurrido y convocó a jugar a chicos del espacio comunitario Guadalupe Centers en los alrededores del Loews Kansas City Hotel, en pleno centro, un día de semana por la mañana, para impresionar a la delegación y mostrar que el fútbol también se vivía con intensidad. “Cada vista, olor y sensación, queríamos apelar a todos los sentidos para que sintieran que somos la Capital del Soccer en América. Podemos con esto y realmente lo queremos”, contó Alan Dietrich, exdirectivo de Sporting Kansas City y uno de los responsables de ejecutar el plan.La selección argentina fue una de las primeras en interesarse por instalarse aquí. En 2025, con el preparador físico Luis Martín a la cabeza, distintas comitivas viajaron para recorrer las instalaciones y quedaron impactadas por el nivel del predio. Además, la ubicación del lugar, prácticamente en el centro de un país inmenso, ofrecía una ventaja estratégica: facilitar los traslados hacia otras ciudades y funcionar como punto de partida para el resto de los viajes.El Arrowhead Stadium, un clásico estadio de fútbol americano con capacidad para 79.451 espectadores, será escenario de Argentina-Argelia, Ecuador-Curazao, Japón-Suecia, Argelia-Austria, un cruce de 16avos de final -podría aparecer allí el Portugal de Cristiano Ronaldo- y también uno de los partidos de cuartos de final.Mientras tanto, Kansas City empieza a vibrar al ritmo de Argentina: el campeón del mundo inicia la defensa del título en la ciudad que soñó con convertirse en la capital del soccer estadounidense y que, más allá de cualquier etiqueta, vive por estos días el evento deportivo más grande de su historia.
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