Es argentina, estudió en una escuela rural, trabajó con un exitoso empresario y ahora tiene su propio proyecto

Hay quienes dicen que somos el resultado de las historias que nos contamos sobre nosotros mismos. Así, la historia de Soledad Oroná podría ser el típico mito que se repite, de una empresaria que “se hizo” a sí misma. Sin embargo, ella elige contarla de otra manera, haciendo énfasis en las relaciones, las redes que sostenemos y nos sostienen.Nació y se crió en San Miguel del Monte, es la más chica de cuatro hermanas. Allí asistió a una escuela secundaria rural, agropecuaria, y aunque recuerda con alegría esos tiempos, también reconoce que, desde temprano, hubo algo más: una inquietud persistente, casi un impulso, por salir a conocer el mundo. Apenas terminó el colegio se instaló en la ciudad de Buenos Aires para estudiar Derecho. Compartía casa con sus hermanas, en una etapa marcada por el esfuerzo y la adaptación, pero también por un deseo creciente de abrir caminos.Importar casas chinas: ¿cuánto sale una propiedad de 100 metros cuadrados lista para vivir?Tal vez por eso, el movimiento no se detuvo ahí. En 2001, todavía en los primeros años de la carrera, decidió ir más lejos. Como su familia no podía afrontar los costos, gestionó por su cuenta una beca que le permitió vivir dos años en Francia, estudió Cultura y Lengua Francesa en el límite con Ginebra. Al terminar, dedicó un tiempo a viajar por el viejo continente y esa experiencia no solo amplió su formación, sino que definió una forma de ver la vida. “Viví con un estilo muy nómade, me moví y aprendí mucho en ese tiempo, y volví con una certeza: los lazos son fundamentales”, dice. La frase, que repite como un mantra, sintetiza una idea que atravesará toda su carrera. En un mundo que parece cada vez más fragmentado, las redes humanas son parte de su ADN como emprendedora y se convierten en un impulso que sostiene y genera oportunidades.Del mundo financiero al desarrollo inmobiliarioDe regreso en la Argentina, Soledad dio sus primeros pasos en el ámbito corporativo en el banco Comafi, donde trabajó como asistente en el área de finanzas. Allí comenzó a observar, aprender y entender la lógica del negocio. El punto de inflexión llegó en 2004, cuando fue convocada para trabajar como secretaria ejecutiva de Eduardo Costantini, fundador del Malba y de Nordelta y Puertos, entre otros desarrollos inmobiliarios. “Fue mi mentor. En esa etapa aprendí de arte, pero también del mundo del desarrollo inmobiliario. En ese momento Eduardo estaba con Nordelta y empecé a ver de cerca un negocio que es muy duro, pero también muy apasionante”, recuerda y comparte uno de los consejos que le compartió el empresario. “Era muy joven, quería hacer todo rápido y siempre me aconsejaba ir de a poco, aprender, conocer el mercado y entender bien los productos que uno maneja”, relata. Fue ese vínculo el que marcó el inicio de su carrera en el sector. Impulsada por su mentor, comenzó a comercializar proyectos y, progresivamente, a involucrarse desde etapas más tempranas. “El networking y los contactos son claves”, resume. Pero no se trata solo de cantidad, sino de calidad: vínculos sostenidos en el tiempo, basados en la confianza, explica la mujer que en 2017 fundó NetCo Real Estate, una inmobiliaria boutique enfocada en la selección, comercialización y estructuración de proyectos premium que nació en la Argentina y se expandió a Uruguay, Estados Unidos y España. Su modelo de negocios está basado en alianzas estratégicas con proyectos del segmento residencial vacacional premium. También creó una marca orientada a jóvenes que realizan su primera inversión inmobiliaria a la que llamó Vex by NetCo, que vende proyectos con unidades de entre US$80.000 y US$300.000 en zonas que crecen como Núñez, Coghlan, Villa Urquiza y Chacarita. La clave, insiste, está en la paciencia y la determinación para construir algo sólido. Uno de los ejes que atraviesa su trabajo es la internacionalización de las inversiones. Para Oroná, abrir redes en otros países no sólo implica generar negocios, sino también comprender nuevas culturas y formas de operar que impliquen alianzas estratégicas. “Cuando vas con alguien local, te sentís como en casa”, afirma. Esa lógica impulsó la diversificación geográfica. “Siempre tratamos de que cada cliente pueda diversificar su inversión en real estate, con acceso a oportunidades tanto en la Argentina como en el exterior”, explica la especialista, quien observa que el metro cuadrado usado se mantiene competitivo frente al nuevo. “Si aparecen créditos y el mercado se acomoda, lo nuevo va a activarse más”, señala, marcando una expectativa latente en el sector.También detecta un cambio en el segmento corporativo: el regreso a la presencialidad está reactivando la demanda de oficinas y consolidando nuevos corredores en zona norte, como Bajo Belgrano, Libertador y Costanera Norte.Beltrán Briones y Juan Ignacio Abuchdid levantaron US$45 millones para un fondo que invertirá en propiedadesA la hora de analizar lo que pasa en el mundo, explica que en Estados Unidos el mercado se muestra más cauteloso, aunque identifica posibles oportunidades en Nueva York. En Miami, advierte un proceso de ajuste de precios en un contexto de fuerte demanda migratoria interna, mientras que en España, tras varios años de auge, detecta un enfriamiento: “Los precios están altos y la venta ya no es tan ágil, creo que van a acomodarse”. Aun así, mantiene una recomendación clara: “Siempre es mejor invertir en ciudades, donde la entrada y salida es más dinámica. En los pueblos puede haber oportunidades, pero hay que saber muy bien cuándo entrar y salir”, finaliza con un consejo clave.
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