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Japón, del sueño de animé de los Supercampeones a convertirse en aspirante real en el Mundial
Con una hinchada que apoyó de manera incesante, los Samuráis Azules le empataron a Países Bajos y ratificaron un aviso de su DT: “Podemos pelearle a cualquiera”
Oliver Atom, el 10 que se elevaba tan alto como se pudiera para convertir de chilena. Benji Price, el arquero de las atajadas imposibles que siempre llevaba puesta una gorra. Steve Hyuga, el goleador despiadado. Ellos, entre tantos otros, fueron los protagonistas de los Supercampeones, la serie japonesa que fue furor en la década del 90 en Argentina. En aquella época, el fútbol nipón parecía solamente destinado a soñar dentro de ese animé.Francia, 1998. El momento del bautismo para los Samuráis Azules en las Copas del Mundo. Argentina, el primer rival. Con una muralla de 10 jugadores construida muy cerca del arco de Yoshikatsu Kawaguchi, el objetivo era uno solo: que el tiempo pasara y la pelota no le llegara a Gabriel Batistuta. Pero a los 28 minutos, el 9 de la Albiceleste quedó habilitado y tocó por encima del arquero para establecer la diferencia que sería definitiva.¡AGÓNICO EMPATE DE JAPÓN!A los 89', Kamada puso el 2-2 ante Países Bajos. pic.twitter.com/wbRc2MJ6Xo— TyC Sports (@TyCSports) June 14, 2026“Japón solía estar en esa etapa de que su objetivo fuera clasificarse para llegar a la Copa del Mundo. Pero ahora nuestro objetivo es realmente ganarla”, sentenció Hajime Moriyasu, el técnico que convence desde la palabra y también desde su trabajo al plantel que debutó en este Mundial 2026 con un empate 2-2 ante Países Bajos, frente al que se repuso en dos ocasiones de estar en desventaja.Un proverbio nipón es elocuente: “cae siete veces, levántate ocho”. Japón, que desde Francia 1988 tiene presencia perfecta, disputa su octava Copa del Mundo consecutiva y no teme. De hecho, preocupa a los más grandes. Los europeos pueden dar fe: además de igualarle este domingo a Países Bajos, en Qatar 2022 hizo sucumbir tanto a Alemania como a España, en la fase de grupos.Acorde a su cultura, lo del conjunto asiático es resultado de la planificación. De una nutrida paciencia. De su tan mentada disciplina. Hajime Moriyasu, su director técnico, es el reflejo de esa manera de vivir, entrenar y dirigir. El hombre de 57 años cuyo llanto durante el himno nipón ya gira en las redes sociales de todo el planeta, cree que dar la vuelta olímpica ante el mundo es un escenario posible. Un fruto de lo trabajado y del crecimiento de su plantel.Inglaterra, en marzo de este año, también se sumó a la lista de equipos pesados a los que hizo caer. El triunfazo (1-0) fue en Wembley, uno de los templos del fútbol donde Moriyasu alguna vez soñó estar como futbolista: en 1990, cuando se desempeñaba como defensor, tuvo una prueba sin éxito en Manchester United, con Sir Alex Ferguson como entrenador. Aquel test fallido no lo frustró, volvió a Japón y desarrolló una carrera en la que fue parte del seleccionado.Defendiendo los colores de los Samuráis Azules, fue campeón continental en 1992: en la final, ante Arabia Saudita, no pudo jugar por estar suspendido. Sin embargo, para él apoyar es tarea de los que están adentro y también afuera. A esta Copa del Mundo llegó con Takumi Minamino y Maya Yoshida, dos referentes del plantel que se quedaron al margen de la máxima cita de la pelota.Minamino, que tiene en su haber 73 partidos y 26 goles con el seleccionado, se rompió los ligamentos en diciembre del año pasado, en Mónaco, y aceptó inmediatamente ser parte de la aventura como apoyo al grupo: “Estoy feliz de poder unirme a este grupo. Muchas personas me ayudaron a llegar hasta aquí y espero dar mi máximo apoyo al equipo ofreciendo mi experiencia personal”. A Yoshida, un histórico defensor que se retiró este año del conjunto nacional tras representarlo en 127 encuentros, le había asignado el rol de “jugador de apoyo a la concentración”.“OOOOH VAMOS SELECCIÓN”.El cántico de los hinchas de JAPÓN, en español y en pleno Mundial. 🇯🇵😳 pic.twitter.com/HF0WRUDBJ5— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) June 14, 2026También juegan su partido los hinchas, quienes no sólo fueron en distintas ocasiones protagonistas de escenas virales por limpiar cada tribuna de cualquier estadio del planeta donde acompañen a sus compatriotas: alientan con adaptaciones de las canciones típicas del fútbol argentino. “Oh, Ganbare Nipón”, sonó hasta el final en el duelo con Países Bajos. “’Ganbare’ viene del verbo ‘ganbaru’, que significa ‘esforzarse’, ‘dar lo mejor de uno’, es ‘vamos, vamos, Japón’”, explicó el periodista Carlos Arasaki en redes sociales.El júbilo de los fanáticos llegados desde la tierra del sol naciente hasta Arlington, donde se disputó el cruce con Países Bajos, fue absoluto cuando Dahichi Kamada logró empatar a un minuto de llegar al tiempo cumplido. Entre los festejos contra equipos de fuste también está Brasil, al que derrotó (3-2) en un amistoso realizado en octubre del año pasado, en el estadio Ajinomoto.El DT de Japón les marcaba a sus jugadores cuánto tiempo faltaba DIBUJANDO NUMEROS GIGANTES EN SU PIZARRA.Un método nunca visto. 😅🇯🇵 pic.twitter.com/hUdPuMy8Tl https://t.co/5JvnE5Xhcb— Sudanalytics (@sudanalytics_) June 14, 2026Moriyasu, meticuloso, advirtió que el estadio no tenía pantalla gigante, tomó la pizarra y dibujó números gigantes para marcarle a sus dirigidos cuántos minutos faltaban para el final de cada etapa ante la Naranja Mecánica. El empate se saboreó como una victoria, además, porque Japón llegó a este Mundial con otras bajas resonantes como las de Kaoru Mitoma y Wataru Endo, el capitán que fue desafectado por no poder recuperarse de una lesión en el pie izquierdo, motivo por el que anunció su retiro del seleccionado.“Estaré alentando como uno más de los aficionados”, había escrito el capitán, quien se ilusiona con que sus compañeros consigan hacer realidad las proezas que más de tres décadas atrás protagonizaban dibujos animados. Moriyasu, el entrenador que los hace creer, deja otro guiño a la ilusión: “Cuando los japoneses se fijan una meta, la alcanzan”.