Delicias y amenazas de la vida doméstica en una muestra de pinturas de Mónica Potenza

En las pinturas de Cubiertas o descubiertas: superficies domésticas, de aparente atmósfera naíf, Mónica Potenza (Buenos Aires, 1972) explora las delicias y amenazas que encubre la vida hogareña, en especial para las mujeres. Con un repertorio visual que condensa elementos del relato idílico (o estereotipado) de la publicidad, los stickers, escenas de Alicia en el país de las maravillas (inspiradas en los grabados de John Tenniel) y recursos de la prensa gráfica de otros tiempos, la artista construye un alucinatorio universo de dos caras. La muestra estará abierta hasta el próximo 19 en la sala del Centro Cultural Rojas (avenida Corrientes 2038).Reúne doce obras bidimensionales sobre tela y una instalación; todas realizadas en los últimos tres años. “En el caso de las bidimensionales, es pintura en un sentido amplio, ya que no solo utilizo óleo y acrílico, sino también marcadores de pintura y collage digital”, detalla Potenza a LA NACION. Además de artista, es técnica en publicidad y gastronomía (en una de las obras, una tradwife hierve a fuego lento en una olla gigantesca).Las obras proponen un análisis crítico y una narración irónica del rol de la mujer en la sociedad. “Específicamente el de la mujer-madre-ama de casa -destaca-. Generalmente suceden en interiores, en alguna habitación de la casa, en la cocina, o en el living. En otros casos, el escenario es el de algún exterior natural, ya sea un bosque frondoso o una selva, pero ambientado con elementos propios de un interior hogareño: mesas de banquetes, mesitas ratonas”. En algunos de los exteriores aparecen personajes del mundo de la literatura y el cómic.Para la serie del Rojas, trabajó con imágenes de casas completas, “con la mirada desde el afuera, dejando a libre imaginación del espectador lo que pasa en el interior de cada una” y con mujeres o niñas desproporcionadas con respecto al fondo. “La diferencia de proporciones entre los personajes y las casas puede reflejar el peso de lo hogareño en los hombros de una mujer -dice-. No solo debe estar la casa limpia, hay que dar de comer a los hijos, y la comida debe ser sabrosa pero también saludable; al mismo tiempo hay que estar linda para el esposo, delgada, arreglada. Toda una serie de tareas que se hacen ‘para uno mismo’, pero que siempre están atravesadas por la mirada y el mandato del otro”.“La iconografía que se ve en mi obra viene de libros y revistas de recetas, hogar y moda -revela-. Por un lado, amo la cocina, de hecho, soy recibida de la carrera de Gastronomía, y por otro soy técnica en Publicidad. La estética, las fuentes, los colores pasteles típicos de la gráfica de los años 40 al 60 me resultan atractivos e inspiradores, y al mismo tiempo inquietantes en su contenido simbólico”. Las pinturas transmiten esa dualidad.Como observa la investigadora Paula Caldo en el texto de sala, la teoría feminista alienta en las obras. “Aunque de un modo indirecto -admite Potenza-. Siento que la opresión doméstica la percibí siempre desde los mandatos culturales, de un modo velado, como si esa fuera la única forma de vivir: la mujer en casa, cocinando y limpiando, el hombre afuera trabajando. Por eso, cuando llegué a los dieciocho años, apenas tuve la posibilidad, comencé a trabajar para poder tener mi independencia económica, y así no tener que depender de nadie”.Se considera una buscadora de imágenes. “A partir de esa búsqueda de representaciones, publicidades y planos de casas, surgió la frase ‘superficie cubierta’, que se usa en el ámbito inmobiliario -cuenta-. Tomé esas palabras, jugando con lo oculto, con lo que no se ve. Mis series anteriores apuntaban a lo contrario, a mostrar figurativamente lo que sucede en los interiores; aquí el foco está puesto en el exterior, en la mirada del otro sobre la mujer. Y en cómo esos espacios domésticos configuran una identidad obligada y forzada, pero siempre con el disfraz de la feliz elección”.Para agendarCubiertas o descubiertas: superficies domésticas, de Mónica Potenza, se puede visitar hasta el 19 lunes, de 10 a 20, con entrada gratuita, en el Centro Cultural Rojas (avenida Corrientes 2018).
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