“La Ámsterdam del Caribe”: es el país con menos población que juega la Copa del Mundo y reconoce como reina a Máxima

Parece la versión futbolera de Jamaica Bajo Cero, aquella película de los ’90 que cuenta la aventura del primer equipo de bobsliegh de Jamaica que decide competir en los Juegos Olímpicos de Invierno a pesar de nunca haber visto la nieve. Solo que esta vez no es ficción. El 18 de noviembre, después de un 0 a 0 que en cualquier otro lado sería un partido para el olvido, la pequeña isla de Curazao logró una hazaña: se clasificó por primera vez al Mundial 2026 y se convirtió en el país con menos población en llegar a una Copa del Mundo. Ahora, esa isla que muchos conocían por el color del licor o alguna postal de playa, tiene algo más: va al Mundial.Isla de la corona holandesaCurazao -o correctamente Curaçao- es una isla del mar Caribe de 444 kilómetros cuadrados de extensión, ubicada muy cerca de la costa de Venezuela. Junto con Aruba y Bonaire, integra las islas ABC, llamadas así por las iniciales de sus nombres. Tiene alrededor de 156.000 habitantes, según las últimas cifras oficiales del Central Bureau of Statistics de la isla, lo que lo convierte en el país con menos población que jugará la Copa del Mundo. Antes, ese récord lo tenía Islandia, con unos 350.000 habitantes cuando debutó en Rusia 2018. Aunque está asentada sobre la plataforma continental de América del Sur, desde el punto de vista político forma parte del Reino de los Países Bajos y desde el 2010 tiene el status de país autónomo. El vinculo con los Países Bajos se remonta al siglo XVII, cuando los neerlandeses se instalaron en el Caribe. Durante décadas integró las antiguas Antillas Neerlandesas hasta su disolución en 2010. Desde entonces la isla tiene su propio gobierno. Sin embargo el país sigue siendo parte del Reino y por eso, sus habitantes tienen pasaporte neerlandés, por lo que pueden vivir, estudiar o trabajar en Europa. Los idiomas oficiales son el holandés y el papiamento (un idioma con influencias del español, portugués, neerlandés y lenguas africanas).Esa conexión también se ve en el fútbol: muchos jugadores de la selección nacieron o se formaron en los Países Bajos, pasaron por divisiones juveniles de clubes neerlandeses. Como el caso de Juninho Bacuna, el jugador que nació Groninga (al norte de Países Bajos) se formó en la inferiores de FC Groningen y hoy es una de las figuras de la selección de Curazao. El director de la selección de Curazao está dirigida por Dick Advocaat, el histórico entrenador neerlandés de 78 años. Él fue el técnico de la selección de Holanda en el Mundial de Estados Unidos 1994, cuando el equipo llegó hasta los cuartos de final y quedó eliminado ante el Brasil.Béisbol, licor y una capital patrimonio de la humanidadUno de las emblemas de la isla es el licor de curazao con su característico color azul, similar al color de las camisetas que lucen los jugadores de la selección de ese país. El licor de Curazao se elabora con las cáscaras de la laraha, una naranja amarga que crece en la isla (Citrus aurantium currassaviensis, literalmente “naranja de Curazao”). Luego de que los españoles descubrieran la isla, a fines de siglo XV y antes de que fuera ocupada por la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales (WIC), intentaron introducir allí la naranja de Valencia, famosa por su tamaño y dulzura. Pero el clima seco y el suelo de la isla la transformaron en otra cosa: un fruto más pequeño, muy amargo e imposible de comer.El proyecto de plantación fue abandonado, pero no del todo perdido. Con el tiempo, los habitantes de la isla descubrieron que las cáscaras de esa naranja, secadas al sol, desprendían un aroma intenso y agradable. Empezaron a usarlas para destilar un licor casero, probando recetas y sabores. A finales del siglo XVII, la destilería Bols comenzó a exportar la bebida a Ámsterdam y, en 1912, fue la primera en añadirle colorante para lanzar el famoso Curaçao azul, casi tan llamativo como el mar que rodea la isla.Las dos grandes celebridades de Curazao no vienen del futbol, sino del béisbol. Andruw Jones y Kenley Jansen son los nombres más conocidos fuera de la isla. Jones, nació en Willemstad y fue uno de los mejores jardineros de su época, jugó 17 temporadas en las Grandes Ligas, brilló en los Atlanta Braves, fue cinco veces All-Star (mejor jugador de la liga) y ganó diez Guantes de Oro (Gold Gloves). Actualmente, está en el proceso de nominación para el Salón de la Fama del béisbol (Hall of Fame) en 2026.Mientras que Jansen, también nacido en Willemstad, fue durante años el pitcher encargado de cerrar los partidos en las Grandes Ligas de Estados Unidos. Jugó en los Dodgers, con los que fue campeón en 2020 y es uno de los pocos lanzadores que logró salvar más de 400 partidos a lo largo de su carrera.Más allá del deporte y el licor, la vida de Curazao pasa por su capital: Willemstad, donde se concentra la mayor parte de la población del país. En 1997, su centro histórico y su puerto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y no es difícil entender por qué. En pleno caribe, la ciudad mantiene el trazado y las casas coloniales de los siglos XVII al XIX, construidas alrededor de un puerto natural que fue pieza clave del comercio neerlandés.Y si hay una imagen que identifica a la isla en el mundo, es la Handelskade: esa hilera de fachadas en tonos pastel, alineadas a la orilla del mar, justo frente al puente flotante Queen Emma. Es el símbolo visual de Curazao, una especie de Ámsterdam caribeña.Otra atracción de la isla son las Cuevas de Hato, formadas en roca caliza de origen marino. Hace millones de años estuvieron bajo el agua y cuando el nivel del mar bajó quedaron al descubierto y el tiempo se encargó de tallar en su interior estalactitas y estalagmitas. Pero lo interesante es la historia humana del lugar: hace miles de años fueron usadas por los pueblos originarios como lugar de refugio y culto. Luego, durante la época de la esclavitud, las cuevas sirvieron de escondite para los esclavos que escapaban de las plantaciones. En 1967, el Estado las declaró área protegida, y desde 1991 funcionan como cuevas de exhibición, abiertas al público y convertidas en una de las atracciones naturales más visitadas de Curazao.
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