Salto al agua: Con cuatro generaciones dedicadas a la horticultura, la familia Martín innovó y hoy lidera la producción hidropónica en el NEA

 La producción hortícola forma parte de la historia de la familia Martín desde hace cuatro generaciones. En el cinturón verde de la ciudad de Corrientes, donde la actividad comenzó con su bisabuelo y continúa hasta la actualidad, el ingeniero agrónomo Juan Jorge Martín decidió sumar una innovación tecnológica que transformó el rumbo de la empresa familiar: la hidroponía.
 A través de la marca Hovy Cultivos Hidropónicos, perteneciente a Fru-Ver SRL, la familia se consolidó como uno de los referentes hidropónicos más importantes del nordeste argentino con una producción que abarca 10.000 metros cuadrados de extensión. “Hovy significa verde en guaraní. Nuestra intención fue reconocer la raíz guaraní de nuestra región en el nombre del producto”, explicó Martín en diálogo con Bichos de Campo.

Además de incorporar la hidroponía, la empresa produce pimiento y zapallito bajo invernadero, maíz para choclo a campo y frutillas en microtúneles. La idea de probar un sistema diferente surgió durante una capacitación. “Un profesor mío de la ERAGIA (Escuela Regional de Agricultura, Ganadería e Industrias Afines) me sugirió incursionar en esta actividad. Yo tenía una vaga noción y en ese momento no se hablaba casi nada de hidroponía”, recordó.
 La curiosidad se transformó rápidamente en el impulso de un proyecto que comenzó a materializarse. “Nos empezó a picar el bichito allá por 2018 y en 2019 arrancamos dando nuestros primeros pasos”, contó. Los inicios fueron utilizando caños comunes de PVC para montar los primeros módulos. Luego, llegaron los perfiles específicos para NFT y las sucesivas ampliaciones.

De los primeros 1.000 metros cuadrados pasaron a una superficie cercana a una hectárea de producción hidropónica. Allí cultivan rúcula, espinaca y distintas variedades de lechuga, como crespa y mantecosa. La producción se comercializa principalmente en Corrientes, aunque también llega a Chaco y Formosa a través de cadenas de supermercados y distribuidores regionales.
 Según Martín, una de las ventajas del sistema es la mayor previsibilidad económica. “Trabajás con un producto diferenciado. Nosotros nos encontramos con un precio más estable y eso nos permite ser más previsibles en cuanto a ingresos”, señaló.
Con el crecimiento de la actividad, la empresa dejó atrás la producción de lechuga convencional en suelo. Sin embargo, la expansión de la hidroponía implica un reto constante. “Todos los días aprendemos algo nuevo. Cuando sos chico tenés problemas chicos; cuando sos grande, tenés problemas grandes. Cuantas más plantas metés bajo el mismo sistema, siempre aparecen nuevas complicaciones que vamos conociendo y enfrentando”, resumió.

La estacionalidad también plantea desafíos. Mientras el invierno ofrece excelentes condiciones productivas, el consumo tiende a disminuir. “En verano ocurre lo contrario, te falta mercadería, pero en invierno te sobra mucha. Con las altas temperaturas tenemos menos producción y aparecen problemas sanitarios asociados al estrés térmico. En invierno la producción viene muy linda, pero pocos te comen una ensalada”, sintetizó.
 El productor observa una creciente aceptación de los cultivos hidropónicos por parte de los consumidores. La mayor duración en la heladera, la presentación y la practicidad para el consumo cotidiano son algunos de los atributos que explican esta tendencia según Martín.

Para afianzar la marca Hovy, Martín remarca que la cercanía a los centros urbanos fue clave para este tipo de producción. “La hidroponía es un cultivo de nicho que tiene que estar cerca de los centros de consumo. Nosotros casi a diario estamos reponiendo la demanda de los supermercados con mercadería fresca”, afirmó. A su vez, Martín indicó que con la ampliación que llevan adelante buscan responder a una demanda creciente, principalmente de las cadenas de supermercados.
 Más allá del crecimiento de esta producción a escala comercial, Martín destaca el aspecto humano de la actividad. “En la hidroponía encontré una satisfacción personal porque continuamente estamos aprendiendo cosas. Además, los hidroponistas somos una gran familia, nos solidarizamos y nos apoyamos entre nosotros”, concluyó.
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