La resurrección de los muertos vivos: Los precios del algodón suben hasta la estratósfera luego de caerse al fondo de un precipicio

Luego de derrumbarse de manera estrepitosa, los precios internacionales del algodón comenzaron a repuntar de manera explosiva y nada indica que en lo inmediato puedan “pincharse”.
Como la fase alcista comenzó en simultáneo con el inicio de la guerra entre Irán e EE.UU., algunos supusieron que detrás del alza del algodón se encontraba quizás ese suceso disruptivo.
Tradicionalmente, incrementos en el precio internacional del petróleo elevan el costo de producción del poliéster –fibra sintética derivada de hidrocarburos– para mejorar la competitividad relativa del algodón natural.

Sin embargo, John Robinson, economista especializado en mercado del algodón del Departamento de Economía Agropecuaria de Texas A&M University, indicó que la tesis del poliéster no es lineal porque no es factible reemplazar de un mes para el otro grandes líneas industriales adaptadas para procesar fibras provenientes de fuentes fósiles.
EE.UU. y Brasil representan cerca de dos tercios del comercio mundial de algodón, lo que implica que cualquier alteración productiva en esas regiones tiene un impacto directo sobre las cotizaciones internacionales.
Robinson, en el podcast estadounidense especializado “Cotton Companion”, indicó que el principal factor que explica la suba reside en la sequía que se extiende por casi la totalidad de las regiones algodoneras de EE.UU.

“Aunque se registraron lluvias aisladas, esas precipitaciones resultan insuficientes para revertir la situación estructural de sequía presente en las regiones algodoneras, especialmente las localizadas en Texas”, explicó el economista.
En sistemas algodoneros de secano, especialmente en el oeste de Texas, la ocurrencia de lluvias durante las próximas semanas es determinante para sostener el establecimiento del cultivo y evitar pérdidas tempranas.
La mala noticia es que los pronósticos siguen sin mostrar perspectivas de lluvias importantes tanto en el oeste de Texas como en las zonas productoras de algodón de los estados de Arkansas, Tennessee y Mississippi.

“Tradicionalmente, los precios del algodón tienden a fortalecerse durante la primera mitad del año debido a la incertidumbre productiva asociada al clima y al avance de la siembra.  Posteriormente, hacia junio o julio, los precios suelen debilitarse a medida que el mercado obtiene mayor claridad sobre el tamaño efectivo de la cosecha y las condiciones de desarrollo del cultivo”, resaltó Robinson.
Pero ese patrón no se presentó el año pasado, según Robinson, porque los fondos especulativos mantuvieron posiciones “cortas” inusualmente prolongadas en el mercado estadounidense de futuros de algodón.
“Sin embargo, durante las últimas semanas se produjo un cambio significativo: los operadores comenzaron a recomprar posiciones cortas y a adoptar posiciones largas netas (“apuestas alistas”), contribuyendo al reciente rally de precios. Este fenómeno demuestra cómo los movimientos financieros pueden amplificar las variaciones derivadas de fundamentos agrícolas reales”, indicó.
En paralelo a las cuestiones de mercado, la producción algodonera enfrenta nuevos desafíos en lo que respecta a plagas. Uno de los más preocupantes es la rápida expansión de la “chicharrita del algodón” (Amrasca biguttula biguttula), que comenzó a detectarse en el sudeste estadounidense durante 2024 y que se expandió rápidamente hacia otras regiones algodoneras.
El negocio agrícola de Cresud registró un quebranto de 27.811 millones de pesos por el fracaso del algodón (¡se perdió la suba de precios!)

Otro factor relevante es la expectativa de reducción de superficie sembrada tanto en Brasil como en China, debido a los elevados costos de producción –especialmente fertilizantes, combustibles y agroquímicos–, que han reducido la rentabilidad esperada del cultivo.
Por otra parte, una  fase ENSO “El Niño” de alta intensidad podría afectar de manera significativa la producción de algodón en India, nación que es el segundo mayor consumidor mundial del producto luego de China.
“Los operadores analizan especialmente las proyecciones de producción en EE.UU., Brasil, China e India, así como las previsiones de consumo textil mundial. Un escenario de menor producción combinado con demanda estable podría consolidar el sesgo alcista observado recientemente”, resumió.
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