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Faustino Oro, gran maestro: hasta dónde puede llegar el genio argentino del ajedrez
Si bien perdió en la última partida ante Nepomniachtchi en el Open de Cerdeña, el horizonte del chico de 12 años es ilimitado
La derrota de Faustino Oro en la última ronda del torneo Open de Cerdeña no cambia nada su nuevo status como gran maestro. Era un resultado en cierto modo previsible, dada la envergadura del rival: Ian Nepomniachtchi, con 2729 de Elo, es el jugador 21 del ránking mundial, con 200 puntos más que el 2528 de Oro, que, por cierto, subirá once puntos por su desempeño en esta justa. Llegará a los 2539, lo que lo mantiene en el séptimo lugar del ránking argentino, acercándose a los 2582 del número uno, Diego Flores. Pero a Faustino no debe haberle gustado nada perder, sobre todo porque logró una posición promisoria en la apertura, lo que siempre es difícil ante un jugador de élite como Nepo. Un grave error lo dejó en una posición desesperada en forma inmediata. Probablemente, la relajación y alegría que le produjo obtener el título de gran maestro le hizo bajar la guardia un momento. Son cosas para ir aprendiendo. Con doce años (nació el 14 de octubre de 2013), es el segundo gran maestro más joven de la historia del ajedrez, y uno de los poquísimos que lograron el título con esa edad.🇦🇷 12-year-old Faustino Oro has officially secured his third and final Grandmaster (GM) norm at the Sardinia World Chess Festival in Italy. By achieving this and maintaining a 2500+ FIDE rating, he becomes one of the youngest Grandmasters in chess history.#FaustinoOro #Chess pic.twitter.com/b7Mx6ALHA8— International Chess Federation (@FIDE_chess) May 10, 2026¿Pero de donde sale este genio argentino del ajedrez? Durante la pandemia, cuando tantas familias sufrían la enfermedad y el encierro, se dio la paradoja que para él fue como una catapulta impulsora de algo notable, que, de otro modo, tal vez no se hubiese iniciado. El niño Faustino, en esas horas de tedio, aprendió a jugar al ajedrez, y tal fue su pasión y destreza para el juego, que pronto quedó claro para todos, que se trataba de un genio del ajedrez. De la mano de su primer profesor, Jorge Rosito, al que es justo mencionar y reconocer, el niño Faustino salió disparado en busca del gran ajedrez. La familia, porteños de clase media, debieron experimentar un cambio brusco es su modo de vida. A medida que el caballito de ajedrez empezó a hacer cabriolas por el mundo tuvieron que acostumbrarse a cambiar de hábitos, a viajar, a seguir al niño allá donde su pasión por el ajedrez lo llevara. Así se radicaron en España, donde el ajedrez tiene un apoyo público y privado muy sostenido. Y Faustino empezó lograr récords de precocidad. Niños prodigios hubo muchos en el ajedrez, es una actividad en que proliferan más que en otras, quizás por el impulso que brinda el factor lúdico. Se pueden citar algunos casos célebres, porque ahora también Faustino integra esa lista. Por ejemplo, en el siglo veinte hubo un primer prodigio muy famoso, que ya se tiene por emblemático cuando nos referimos a este tema, Samuel Reshevsky (1911-1992), estadounidense nacido polaco, que antes de cumplir diez años ya era un consumado maestro y daba exhibiciones de simultáneas. Hay que decir que el ser un niño prodigio no asegura una supremacía sobre los demás ajedrecistas de élite. Aunque Reshevsky fue uno de los mejores ajedrecistas del mundo durante décadas, nunca fue campeón mundial. Otro prodigio archifamoso, que sí llegó a campeón del mundo, fue el también norteamericano Bobby Fischer (1943-2008), que sorprendió al mundo del ajedrez al conseguir el título de gran maestro a los quince años de edad en 1958. En ese entonces esto se consideró una hazaña extraordinaria, y lo cierto es que tuvieron que pasar más de treinta años hasta que alguien pudiera obtener el título de gran maestro a una edad más temprana. Para mayor sorpresa, quien consiguió superar ese récord fue una mujer, la húngara Judit Polgar, que lo hizo en 1991 a los quince años y cuatro meses. Judit Polgar es la mejor jugadora de la historia del ajedrez, y la única mujer en alcanzar un lugar en el top 10 mundial. Otro eslabón, en esta cadena de prodigios, fue el ucraniano devenido ruso Serguei Karjakin, quien, en 2003, batió el récord de precocidad con doce años y siete meses. Lo que parecía imposible, que un niño de doce años fuera gran maestro, Karjakin lo logró. También fue un récord que duró bastante, cerca de veinte años. Hace poco tiempo, en 2023, un niño indio, radicado en USA, Abhimanyu Mishra, volvió a batir esa marca a los doce años y cuatro meses. Ahora Faustino Oro pasa a ser el segundo de siempre, al conseguirlo a los doce años, seis meses, y 26 días, incluso mejorando a Karjakin.En Argentina nunca hubo un ajedrecista tan prometedor. Tal vez el benemérito Oscar Panno sea comparable. Pero ninguno de tan corta edad. Dado que progresa a pasos agigantados, creo que será el mejor jugador argentino absoluto en cuestión de poco tiempo, a más tardar, durante el año que viene.Examinando sus partidas, uno comprende que se trata de un fenómeno ajedrecístico inusual. No presenta puntos débiles, ni teóricos, ni técnicos, ni psicológicos. Tiene una muy buena preparación teórica en las aperturas y además posee un notable criterio para orientarse en la fase más difícil del ajedrez: la transición entre la apertura y el medio juego. Siempre elige buenos planes y conduce las complicaciones de las partidas con seguridad. Evalúa con buen juicio todo tipo de posiciones; no se apura por tiempo; no se pone nervioso; ataca bien, y defiende mejor. Increíble para doce años.Otro rasgo distintivo para destacar es su condición de latino. El cubano José Raúl Capablanca, y de esto hace cien años, fue el único campeón mundial latino y de habla hispana que hubo en el ajedrez. Faustino Oro podría ser el segundo, y, de hecho, es el único latino que aparece en el horizonte con probabilidades de conseguirlo.Sus próximos desafíosAcerca de lo viene para Faustino Oro. A partir de ahora, seguramente Faustino recibirá invitaciones para jugar en torneos importantes. Además, en una fecha relativamente cercana, septiembre, Faustino formará parte del equipo argentino que competirá en las Olimpiadas de 2026 en Uzbekistán. Será una gran vitrina tanto para él, como para el conjunto nacional. A largo plazo, se puede decir, como ya lo insinuamos más arriba, que todos los niños prodigios llegaron lejos en el ajedrez. Los que no fueron campeones del mundo, quedaron cerca. El actual campeón mundial, Dommaraju Gukesh, y su retador, Javokhir Sindarov, que hoy tienen veinte años, lograron el título a la misma edad que Faustino, los doce. Otro referente en que se puede reflejar Faustino Oro es el joven turco Yagiz Erdogmus, quien cumplirá quince años en menos de un mes, y que ya superó la barrera de los 2700 de Elo. Puede preverse que Erdogmus y Faustino serán rivales generacionales en el futuro. Siguiendo este ejemplo, se puede inferir que, en dos o tres años más, Faustino accederá a la élite de los mejores del mundo, que son los treinta y pocos jugadores que tienen más de 2700 de ranking. Y, con determinación y buena preparación, para cuando tenga alrededor de dieciocho años, puede estar peleando por ser campeón mundial, o cerca de esa instancia. Habrá que ver cómo se desarrolla ajedrecísticamente, pero las cualidades para estar en la cima, las tiene. Faustino Oro ha declarado muchas veces que quiere ser campeón mundial de ajedrez. La trompeta ya sonó, el camino está abierto.