El mercado global de productos del complejo sojero se encuentra desarbitrado por razones que no siempre se corresponden con factores propios del mercado agroindustrial.
Brasil viene concentrando la mayor parte la exportación de poroto de soja con destino a China, mientras que los embarques estadounidenses continúan condicionados por factores políticos relativos a negociaciones bilaterales entre Pekín y el gobierno de Donald Trump.
Argentina, por su parte, está “bajándose los pantalones” en materia de precios FOB del poroto con el propósito de tornarse competitivo con respecto a Brasil.
En el mercado de harina de soja, Argentina y Brasil compiten “palmo a palmo”, con embarques crecientes por parte de Brasil a partir de la necesidad de disponer de un mayor volumen de aceite de soja para cumplir con el corte obligatorio del 15% del biodiésel con gasoil.
Los precios FOB de la harina de soja estadounidense, en cambio, mantienen un diferencial significativo con respecto a los sudamericanos debido a una combinación de factores estructurales y coyunturales.
Casi el 70% de la producción estadounidense de harina de soja se destina al mercado interno para abastecer a la industria de las proteínas cárnicas, lo que implica que –a diferencia de lo que sucede con la Argentina– el peso relativo del mercado externo tiene una menor relevancia en la determinación de los precios FOB estadounidenses.
También debe considerarse que en el último año EE.UU. logró incrementar la demanda externa de harina de soja en mercados asiáticos a fuerza de acuerdos comerciales bilaterales instrumentados a partir de amenazas arancelarias.
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Otro factor que está interviniendo en el mercado es el reglamento 1115 de la Unión Europea (norma “antideforestación”), donde EE.UU. fue categorizado como país de “riesgo bajo”, mientras que Brasil y la Argentina comprenden la categoría de “riesgo medio”, lo que contribuye a que los importadores europeos prioricen compras en EE.UU. para evitar complicaciones y eventuales multas.
En cuanto al aceite de soja, la nueva política de biocombustibles implementada este año por EE.UU. está provocando una reconfiguración del sistema de formación de precios de los aceites vegetales a nivel global.
No alcanza el aceite de soja producido en EE.UU. para abastecer a la demanda interna, ya que el USDA prevé –según el informe mensual publicado ayer jueves– que en 2026/27 el país elaborará 14,78 millones de toneladas de aceite de soja para consumir 14,86 millones, es decir, recurrirá a consumir reservas. En ese marco, el aceite de soja de EE.UU. cotiza ya más como un commodity energético que agroindustrial.
Agro & Campo
¿Por qué los valores FOB del poroto, la harina y el aceite de soja son tan diferentes en EE.UU., Brasil y la Argentina?
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