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Quién es Aspid Hell, la cosplayer que desafía las normas en el living de Robertito Funes
La artista detrás de los personajes de anime más complejos relata su camino de transformación personal; una charla sobre identidad, superación y el arte del disfraz
En el segundo episodio de Lo de Funes, Robertito recibió en su living a la cosplayer conocida en el ambiente como Aspid Hell. A sus 36 años,se ha convertido en una figura referente de una disciplina que va mucho más allá de una simple caracterización. Con el personaje de Howl, el mago del castillo vagabundo, como su carta de presentación, Aspid Hell reveló cómo esta práctica artística le sirvió como una herramienta vital de sanación personal y superación tras atravesar situaciones de bullying y problemas de peso durante su juventud.Al ser consultada sobre su definición de género, la artista se identificó como género fluido y no binaria, subrayando que su identidad no es fija, sino que se transforma según el día. Sobre su incursión en este universo, recordó: “Fue como a los 20 años; siempre me gustó el anime y el género fantástico”. No obstante, el camino no estuvo exento de dificultades. Al respecto, Aspid Hell señaló: “Hubo mucho bullying en ese ambiente; te decían que no eras lo suficientemente alto o delgado para ser un personaje, lo que me llevó a dejar el hobby por muchos años”. Fue precisamente la recomendación de profesionales de la salud la que la impulsó a retomar el arte del cosplay, un proceso que ella define como una manera de salir de su caparazón y potenciar su creatividad a través del maquillaje y la confección manual de sus propios trajes.Sobre su vida cotidiana, la cosplayer admitió que su faceta artística contrasta radicalmente con su trabajo formal en un call center, donde prefiere mantener un perfil bajo. “En el trabajo paso desapercibida; soy una persona muy introvertida”, confió durante la charla. A pesar de los desafíos del entorno laboral y la incomprensión social que a veces rodea al fanatismo por el anime, ella defiende el cosplay como un espacio de libertad. “Si sos un niño o un joven que quiere empezar, hacelo, divertite y hacé el personaje que quieras”, aconsejó a quienes ven en ella un modelo a seguir dentro de la comunidad otaku.El encuentro también permitió desmitificar la visión que existe sobre este fenómeno en Argentina. La entrevistada aclaró que, aunque todavía existen estigmas, el sector ha crecido hasta profesionalizarse, permitiendo que hoy sea una actividad remunerada. “Hay gente que vive solo de cosplay; en mi caso, me ha tocado viajar a trabajar a otras provincias”, precisó sobre su trayectoria. Al cerrar la entrevista, Aspid Hell reflexionó sobre el valor del amor propio y la importancia de la autenticidad, concluyendo que, al final del día, lo más gratificante es la libertad de explorar múltiples identidades a través del juego y el arte.