Una fiesta inaugural sin brillo y sin fútbol: así se vivió en México la apertura del Mundial más grande de la historia

CIUDAD DE MÉXICO.- México abrió el Mundial de los tres países. El de los 104 partidos que se disputan en un territorio enorme, con problemas internos y tensiones entre los gobiernos anfitriones. Tras una ceremonia inaugural sencilla y sin brillos comparada con las últimas, especialmente las de Qatar 2022, Brasil 2014 o Sudáfrica 2010, el estadio Azteca marcó el hito de convertirse en anfitrión de una Copa del Mundo por tercera vez.Los días previos a la inauguración se vivieron a pura tensión en la capital mexicana. Una marcha de maestros que amenazó con boicotear el inicio del Mundial finalmente fue neutralizada y debió realizarse en el centro de la ciudad, donde unas 45 mil personas colmaron la plaza de El Zócalo en el fan fest. En paralelo, familiares de personas desaparecidas se manifestaron en las inmediaciones del Azteca para reclamar justicia.Un tránsito imposible, problemas organizativos y poco clima mundialista dominaron el día de los mexicanos, que debieron madrugar para llegar a tiempo a la ceremonia de apertura en el barrio de Santa Úrsula, al sur de la capital.En el partido inaugural de 1970, entre México y la Unión Soviética, el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz recibió una fuerte silbatina. Algo parecido a lo que le sucedió en 1986 a Miguel de la Madrid. Tal vez para evitar lo que vivieron sus antecesores, en esta ocasión Claudia Sheinbaum prefirió ver la apertura y el partido en la alcaldía de la ciudad. Lo hizo con una camiseta verde de la selección y acompañada de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, de su mismo partido, Morena. La mandataria, sucesora de Andrés Manuel López Obrador, enfrenta el descontento de sindicatos de maestros y de una parte de la población mexicana que no está muy a gusto con la presencia de un torneo al que no sienten propio.Entre Shakira y Andrea BocelliCon una colorida fiesta inaugural para los mexicanos, se levantó el telón del Mundial. El arranque de la ceremonia puso en relieve la cultura del pueblo azteca, antiguos habitantes de esta zona central del país. En el césped apareció un huehuetl, considerado el primer tambor utilizado por los aztecas, mientras un grupo de artistas golpeaba balones dorados que simbolizan el oro, uno de los elementos más representativos de las antiguas civilizaciones de la región.Lo que parecía convertirse en una muestra de las tradiciones mexicanas para el mundo entero, rápidamente viró a un espectáculo pop y de reguetón. La banda Maná, casi desconocida fuera de Latinoamérica, tuvo el honor de abrir el espectáculo. Junto a ellos, se movían en una extraña coreografía siete bailarines con sus atuendos aztecas. Pasaron después otros artistas mexicanos, como Belinda o Los Ángeles Azules. Una fiesta de dudoso gusto musical, solo apta para los mexicanos.La figura más esperada de la ceremonia fue Shakira. La colombiana, que ya había entonado el pegadizo Waka Waka en Sudáfrica 2010, interpretó Dai Dai, el himno oficial del Mundial 2026, junto al nigeriano Burna Boy. A diferencia de otras ediciones, la FIFA optó este año por lanzar un álbum completo de canciones oficiales.Tras el calentamiento de los futbolistas y cuando la cuenta regresiva para el inicio del partido entraba en su tramo final, la actriz mexicana Salma Hayek tomó el centro de la escena. “El Mundial vuelve a este estadio”, afirmó en referencia al Azteca, que volvió a albergar una apertura mundialista cuatro décadas después. Luego encabezó la bienvenida oficial a las 48 selecciones participantes mientras las banderas de los países clasificados desfilaban sobre el césped. También destacó la organización conjunta del torneo entre México, Estados Unidos y Canadá y celebró que el partido inaugural se disputara en suelo mexicano: “Estamos honrados de ser el país que recibirá el primer partido. ¡Que viva México y el fútbol!”.Más adelante, el tenor italiano Andrea Bocelli se sumó a la fiesta pop con una interpretación en vivo de DNA, una de las canciones oficiales del Mundial, acompañado por la artista y productora EJAE.Está claro que esta ceremonia inaugural no quedará en la historia, como sí pasó en la edición anterior en Qatar. El emirato del golfo pérsico había presentado una edición cinematográfica, conducida por el actor Morgan Freeman, con luces, sonido, tradiciones y un mensaje de inclusión. También quedaron en el recuerdo las ceremonias de apertura de Brasil 2014 o de Sudáfrica 2010. Ni hablar del inolvidable himno de Italia 90 interpretado por Gianna Nannini y Edoardo Bennato.El viernes será el turno de Katy Perry en la previa del partido entre Estados Unidos y Paraguay en Los Ángeles. Ese mismo día, en Toronto, Canadá juega ante Bosnia y Herzegovina: la ceremonia previa contará con las actuaciones de Alanis Morissette y Michael Bublé.Problemas organizativosSi la Ciudad de México no estuviera como anfitriona de un puñado de partidos en esta Copa del Mundo, las crónicas serían lapidarias en cuanto a la organización. Un público como el argentino, que se estima serán unos 30.000 en Kansas para el primer partido de la selección de Scaloni, tendría muchísimos problemas para movilizarse en una ciudad en la que se tarda más de una hora en auto para llegar al estadio en un día normal. Hoy, hubo que emplear casi dos horas. El transporte público no es de lo mejor y la señalización en torno al estadio deja mucho que desear.Llegar al estadio fue una verdadera odisea. Con cielo encapotado desde temprano, aunque con un sol que se asomó con todo cerca del mediodía, los mexicanos tuvieron que pasar por enormes embotellamientos para dirigirse hacia el sur de la ciudad por la autopista urbana Periférico, ya que la avenida del Tlalpan, el otro camino habitual para llegar al Azteca estuvo cerrado. Las autoridades dispusieron que los hinchas se acercaran en tren o a pie. Al menos, las protestas de maestros, que amenazaron toda la semana con boicotear el inicio de la Copa del Mundo, quedaron en el centro de la ciudad, en el Zócalo, que está completamente vallado. Una tarde sin fútbolEn los papeles, Sudáfrica-México no prometía. Aunque en los mundiales el partido que aparenta intrascendente puede sorprender. Eso no pasó esta tarde en el Azteca.El seleccionado local encaminó rápidamente la victoria. A los nueve minutos, Julián Quiñones aprovechó un error de Sudáfrica en la salida y definió entre las piernas de Ronwen Williams para abrir el marcador. Desde entonces, el desarrollo tuvo un único dueño. México manejó la posesión, controló los tiempos del partido y casi no sufrió en defensa ante un rival con enormes dificultades para elaborar juego.El panorama se complicó todavía más para los africanos al comienzo del complemento. A los 50 minutos, Siphephelo Sithole fue expulsado por derribar a Brian Gutiérrez cuando se dirigía hacia el arco. Con un hombre más, el equipo dirigido por Javier Aguirre administró la ventaja sin sobresaltos y amplió la diferencia a los 67, cuando Raúl Jiménez conectó de cabeza un centro de Roberto Alvarado para marcar el 2-0.Las emociones llegaron recién en el tramo final, aunque lejos del juego. Themba Zwane vio la tarjeta roja tras una revisión del VAR por un golpe sin pelota sobre un rival y dejó a Sudáfrica con nueve futbolistas. Ya en tiempo de descuento, César Montes también fue expulsado por una dura infracción sobre Khuliso Mudau. Así, un encuentro de escaso vuelo futbolístico terminó con una particularidad estadística: fue el primer partido inaugural de una Copa del Mundo con tres expulsados.Como un designio de los dioses aztecas, la lluvia llegó apenas terminado el partido. Los hinchas del Tri festejaron el primer triunfo de la selección del Vasco Aguirre y se ilusionan con repetir al menos las actuaciones que tuvieron en los otros mundiales que fueron anfitriones, cuando quedaron entre los ocho mejores.
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