“Mufa”: la historia detrás de la palabra que resurge con fuerza en cada Mundial

Comenzó el Mundial 2026 y uno de los temores que se genera en la sociedad argentina es la “mufa”, desde frases que no deben emitirse durante los partidos hasta objetos y gestos que se cree son de mala suerte. Pero, ¿de dónde proviene esta palabra y por qué remite a lo peor? Para conocer su etimología, hay que remontarse hacia finales del siglo XIX y principios del XX, cuando nuestro país recibió cerca de cuatro millones de inmigrantes italianos. Por ese entonces, muchos de ellos no hablaban español y otros tantos ni siquiera italiano, sino los propios dialectos de sus respectivas regiones. Al ser una colectividad numerosa, influyó en la vida social y cultural de los argentinos, al punto que muchas de sus palabras pasaron a integrar el vocabulario del español rioplatense que compartimos con Uruguay. De allí que nació el lunfardo, compuesto por decenas de vocablos y expresiones extranjeras y que incorporamos a nuestro idioma.Entre el amplio abanico de palabras, aparece mufa, propia del italiano muffa, que significa humedad o moho. Una frase popular por aquellos tiempos era “Tiene mufa en la casa”, para referir literalmente al hongo o a una negatividad. Aquí se adquirió con otro significado y, en lugar de hablar del hogar, se señaló al individuo.“Es de mufa”; “estás mufado”; “no seas mufa” son expresiones que indican mala suerte o tener mala suerte. Además, señalan disgusto y mal humor. Lo que para los inmigrantes significó algo no tan inofensivo, en la Argentina y Uruguay lo incluimos en lo que es malo. Con el paso de los años se incorporó en la jerga futbolística y sirvió para catalogar a muchos hinchas de mufa. De allí que aparecieron cábalas de “anulo mufa” para evitar que la mala suerte invada al equipo favorito y lo afecte. Además de mufa, otra similar y que también proviene del italiano es “yeta”. Su origen es del dialecto napolitano “ietattore”, que deriva del verbo "iettare". Como hace siglos y hasta en la actualidad, se considera de tal manera a una persona que tiene el poder, incluso por su mera presencia y contra su voluntad, de ejercer maldición. En la novela La patente de Luigi Pirandello, que publicó en 1912, aparece una mención a este vocablo muy famoso: “Una faccia da jettatore, ch’era una meraviglia a vedere (un rostro de maldición, que era una maravilla de ver)“. A su vez, sumó una descripción de cómo lucía un jettatore, con ojos saltones, complexión delgada, a veces vestida con ropa oscura. Así, tanto yeta como mufa son dos alusiones italianas que en la Argentina incluimos en nuestro vocabulario cotidiano y que en el siglo XXI, en diferentes provincias, ya están más que normalizadas. Con cada Copa del Mundo surgen con más fuerza estas palabras del lunfardo y se castiga a aquel que tenga gestos o actos que puedan atraer a los malos augurios y afecten al seleccionado argentino en su desempeño. Si bien se trata de superstición y no hay pruebas científicas que comprueben su poder malicioso, es mejor prevenir antes que lamentar. Por eso, antes que nada, la mufa que pudiera atraer este artículo queda anulada.
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