Renunció el ministro de Defensa británico y se profundiza la crisis de liderazgo en Reino Unido

LONDRES.- La inesperada renuncia del ministro de Defensa británico, John Healey, abrió una nueva crisis política para el premier Keir Starmer, luego de que el funcionario acusara al gobierno de no asignar los recursos necesarios para reforzar a las Fuerzas Armadas en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones de seguridad.Healey presentó este jueves su dimisión mediante una dura carta dirigida al jefe de gobierno. En el texto sostuvo que el Ejecutivo no avanzó con el nivel de inversión que considera indispensable para garantizar la defensa del país y cuestionó especialmente la falta de compromiso del Ministerio de Hacienda con el aumento del presupuesto militar.“Usted no ha podido, y el Tesoro no ha estado dispuesto, a comprometer los recursos que la nación necesita para defender el país en este momento de amenazas crecientes”, escribió el ahora exfuncionario. También afirmó que el plan oficial de inversiones para defensa se encuentra “muy por debajo” de las necesidades reales del Reino Unido.La salida de Healey representa un nuevo golpe para Starmer, que ya enfrenta cuestionamientos dentro del Partido Laborista después de los malos resultados obtenidos en las elecciones locales y autonómicas de mayo. La renuncia además alimentó las especulaciones sobre un posible desafío a su liderazgo por parte de figuras influyentes de la fuerza gobernante.En el centro de la disputa aparece el demorado Plan de Inversión en Defensa, un programa destinado a traducir la revisión estratégica de defensa británica en un esquema de financiación para los próximos diez años. Su publicación sufrió sucesivos retrasos desde el año pasado debido a desacuerdos entre los ministerios de Defensa y Hacienda sobre cómo financiar la expansión y modernización de las capacidades militares.Healey recordó que las evaluaciones técnicas sobre las necesidades de inversión adicional para las Fuerzas Armadas ya estaban concluidas desde enero, pero denunció que el gobierno nunca formalizó los compromisos presupuestarios necesarios para llevar adelante esas recomendaciones.La discusión gira alrededor del ritmo con el que Londres debe aumentar su gasto militar. Starmer prometió elevar la inversión en defensa hasta el 3% del Producto Interno Bruto durante la próxima legislatura y calificó ese objetivo como el mayor incremento sostenido desde la Guerra Fría.Sin embargo, Healey aseguró que los planes que conoció solo permitirían alcanzar un nivel cercano al 2,68% en 2030, después de llegar al 2,6% el próximo año.Según el exministro, ese porcentaje resulta insuficiente para responder a los desafíos estratégicos que enfrenta el Reino Unido. Entre ellos mencionó la guerra entre Irán e Israel, la continuidad de la invasión rusa de Ucrania, las crecientes amenazas de Moscú y las exigencias de ampliar la presencia militar británica en regiones sensibles como el Ártico y Oriente Medio.La controversia también se desarrolla en medio de una presión cada vez mayor dentro de la OTAN para incrementar los presupuestos militares. El presidente estadounidense Donald Trump reclamó reiteradamente a los aliados europeos que aumenten sus contribuciones y asuman una mayor parte de los costos de defensa colectiva.El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lamentó la salida de Healey y destacó su trabajo al frente del Ministerio de Defensa. El funcionario señaló que todos los gobiernos aliados enfrentan decisiones difíciles porque el aumento del gasto militar debe equilibrarse con otras prioridades presupuestarias.Considerado uno de los ministros más sólidos del gabinete laborista, Healey desempeñó un papel destacado en el apoyo internacional a Ucrania, en los esfuerzos para preparar eventuales garantías de seguridad en caso de un alto el fuego y en la coordinación de iniciativas destinadas a proteger la navegación internacional en el estrecho de Ormuz.Su renuncia deja expuestas las tensiones entre las necesidades de defensa del Reino Unido y las restricciones presupuestarias de un gobierno que intenta administrar una economía estancada, elevados niveles de deuda y una creciente presión sobre el gasto público.Agencias AP y Reuters
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